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18 Nov 2014 - 8:47 p. m.

La cocaína bogotana parece más un purgante para potros

Un nuevo informe de Acción Técnica Social reveló que el 97% de la cocaína que se consume en Bogotá es altamente impura.

Vice.com/Julio C. Londoño A.

Como no todo lo que brilla es escama, la gente de Acción Técnica Social (ATS) ha continuado su infatigable investigación en torno al tipo y la calidad de las drogas psicoactivas que están consumiendo los bogotanos y, con cada informe que publican, parecen llegar a conclusiones más preocupantes (y asquerosas). Este martes, la organización bogotana, reveló que, al parecer, la cocaína que se vende en Bogotá tiene más de anestésico, analgésico y desparasitante de uso veterinario, que del alcaloide cristalino que uno cree meterse esperando un letargo justo después de una semana caótica.

Desde 2013, ATS ha realizado 20 eventos y 4 jornadas de análisis de sustancias en los que han logrado recolectar cerca de 214 muestras, de las cuales 87 son de "cocaína". Entre comillas, porque después de los ensayos preliminares a través de la prueba Scott -el test químico que se utiliza para mostrar la presencia de cocaína- se dieron cuenta de que los rangos de presencia de cocaína en las muestras se encuentran mayoritariamente entre el 0% y el 50%. Tan solo el 3% de las muestras arrojaron un 75% de presencia del alcaloide. Además, el 9% de las dosis no tenía nada que ver con la segunda sustancia ilícita más consumida en el país, según el Estudio Nacional de Consumo de Sustancias Psicoactivas que realizó este año el Gobierno Nacional. 

"Es evidente que el impacto en la salud en los usuarios de este tipo de muestras no solamente está influido por la cocaína en sí, sino que los adulterantes presentes tienen también una considerable influencia", dice el informe, que detalla el análisis de 25 muestras en las que se pudo identificar la presencia de hasta cuatro agentes adulterantes y otras sustancias que no pudieron reconocer.

De estas 25 muestras, el 96% contenía Levamisol, un antihelmítico de uso veterinario según Energy Control, el proyecto español pionero en la reducción de riesgos asociados al consumo recreativo de drogas. Un antihelmítico en cristiano es un medicamento utilizado para tratar vacas, ovejas, cabras, caballos, pollos, perros y gatos infestados de gusanos nematodos. El Levamisol es cada vez más utilizado para cortar la cocaína que se vende en España, Estados Unidos y Canadá, porque aumenta el volumen y el peso de la sustancia, puede tener posibles efectos estimulantes que simulen los efectos de la cocaína, y la hace brillar tanto como una escama recién salida del monte.

El problema es que el Levamisol aumenta el riesgo de sufrir hemorragias y de una necrosis del tejido epitelial, baja las defensas del usuario exponiéndolo a infecciones (sobre todo si usted es de los que comparte llaverito con las narices de sus amigos) y aumenta los riesgos de un ataque cardiaco, lo que hace más peligrosa a la cocaína que si se consumiera pura, como explicó Fernando Caudevilla, médico de Energy Control al diario El País.

Otras siete muestras contenían anestésicos locales como la Procaína o la Benzocaína, que según el informe, aumentan el riesgo cardiaco asociados a la cocaína. Los desmayos ocurridos cuando alguien se esnifa un pase pueden ser provocados por la Procaína, sustancia que además disminuye el ritmo cardiaco, produce convulsiones y jode los riñones y el hígado, según la información de la farmacopedia Vademecum.es. Es un ingrediente que adoran los cortadores de cocaína porque simula el entumecimiento de la lengua. Por su parte, la Benzocaína es lo que le inyectan a uno cuando le van hacer una endoscopia o sacarle la muela del juicio, o lo que le aplican a los condones para quitarte sensibilidad y retardar la llegada. Además, la Benzocaína está asociada a la reducción de oxígeno en la sangre, útil quizás para quierenes quieren morir como Jim Morrison, pues es posible que haga al usuario vomitar hasta que se llenen sus pulmones.

Otras cuatro muestras revelaron la presencia de Fenacetina, un analgésico que también entumece la lengua, mejora el aspecto de la "escama" y que, según Energy Control, si se combina con alcohol se creará un coctel fatal para el hígado. Además, mata los glóbulos rojos, lo que conduce a una menor cantidad de oxígeno en la sangre que puede redundar en: 1. Perdida del conocimiento o 2. La muerte luego de una depresión respiratoria o un paro cardiaco. La Fenacetina solía ser utilizada como analgésico, pero luego de comprobarse sus efectos secundarios, se remplazó por el acetaminofén.

Entre las conclusiones que arroja el informe, ATS advierte sobre el aumento de riesgos para los usuarios asociado a estos adulterantes: "en una muestra en donde se encuentran varios adulterantes, el impacto y la toxicidad de la combinación de dichas sustancias en el organismo no pueden calcularse de forma independiente, sino que en la mayoría de las ocasiones la combinación de efectos se potencian o incrementan los riesgos asociados a unas y otras".

Algunas de las muestras recolectadas por ATS llegaron a tener hasta cuatro agentes adulterantes y en 16 de ellas no se pudo determinar los otros componentes utilizados para aumentar el volumen, embellecer la "escama" y meterle gato por nieve al usuario por sus narices. Parece que la droga que se vende en Bogotá y en el país no deja de ser bien mala.

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