29 Aug 2008 - 3:51 a. m.

La conexión Gaula con ‘Don Mario’

El Espectador revela cómo un suboficial de la Policía, al parecer, colaboró para identificar a dos testigos que fueron asesinados.

Redacción Judicial

El 5 de marzo de 2008, un fiscal especializado de Urabá le envió el oficio número 184 al entonces director de Fiscalías de Antioquia, Guillermo León Valencia, en el que le informaba en detalle los problemas de orden público que venían aconteciendo en la convulsionada región de Urabá por cuenta de la organización del capo Daniel Rendón Herrera, alias Don Mario. El reporte mencionaba un episodio en particular: la muerte de dos ex paramilitares que se habían convertido en testigos estelares de la Fiscalía para desentrañar los tentáculos criminales de la red de Don Mario.

Se trataba de Ómar Zolera Reyes y José Mosquera Ramírez, dos desmovilizados del Bloque Élmer Cárdenas que fueron asesinados el 6 de febrero de 2008 en Unguía (Chocó), en una finca conocida como Rancho Grande. Un tercer testigo, Amado Olea Cárdenas, resultó herido en la celada y hoy su paradero es desconocido. La misma Fiscalía contaba con las declaraciones de estas personas para cerrar el cerco a Don Mario, pero tan sólo entregó su testimonio Zolera Reyes. En una declaración de tres páginas dio valiosa información sobre fosas comunes, caletas y nombres de la organización de capo.

Lo curioso del reporte que le fue entregado al director de Fiscalía Guillermo León Valencia el 5 de marzo es que, según el ente acusador, su gran amigo, el empresario Juan Felipe Sierra hoy detenido por el escándalo de la infiltración de Don Mario en el corazón de la justicia de Antioquia y Córdoba fue quien hizo el puente con funcionarios del Gaula de Valledupar para que sicarios ubicaran y asesinaran a los testigos Ómar Zolera Reyes y José Mosquera Ramírez.

Cientos de conversaciones en poder de la Fiscalía revelan que Camilo Torres Martínez, conocido con el alias de Fritanga, le pidió a Juan Felipe Sierra que obtuviera los números telefónicos de los testigos que venían colaborando con la justicia, para triangular sus llamadas y ubicarlos. Según los investigadores, el contacto de Sierra es el suboficial de la Policía Germán García Cabarcas, un experimentado investigador con 17 años de servicio a la institución, quien también fue detenido por la Fiscalía. Las pesquisas descubrieron que el suboficial le solicitó a la Fiscalía delegada ante el Gaula de Valledupar interceptar las líneas telefónicas de Zolera y Mosquera.

De acuerdo con García Cabarcas, existía información sobre desmovilizados de las autodefensas que se estaban rearmando. Fue así como la organización de Don Mario pudo ubicar en Unguía (Chocó) a los ex paramilitares que denunciaron con pelos y señales las intimidades del capo y sus hombres más cercanos. Las conversaciones entre Juan Felipe Sierra, alias


Fritanga, y John Fredy Manco, alias El Indio, conocidas por El Espectador, apuntan a que el suboficial García y Sierra fueron fundamentales para ejecutar la acción criminal.

Y hay más. Un informe de la Fiscalía fechado el 5 de agosto concluyó que las comunicaciones y mensajes de texto permiten establecer que Sierra obtiene información de alguien a quien se refieren como ‘el señor del vino’ y se la transmite a El Indio para que tengan cuidado con, al parecer, una gente de la Dirección de la Policía que estaba trabajando encubierta. Juan Felipe suministra el nombre real (del uniformado) y dice textualmente: “Pa que lo mochen”. La preocupación de El Indio con respecto a los testigos que finalmente fueron asesinados comenzó en diciembre de 2007.

Precisamente, el 31 de diciembre los números celulares de los testigos fueron interceptados por orden de la Fiscalía del Gaula de Valledupar. Por eso, para los investigadores no hay duda de que sin la complicidad del suboficial García Cabarcas habría sido imposible que eliminaran a los testigos. El Espectador conoció la indagatoria que el 6 de agosto le dio el suboficial García a la Fiscalía. Sostuvo que en desarrollo de sus funciones de policía judicial ha solicitado varias veces interceptar teléfonos. Señaló que recuerda haber pedido la interceptación de las líneas de los testigos el 31 de diciembre de 2007, y que quien dio la orden para hacerlo fue el mayor Jamer Ocampo. Según explicó, había un proceso por extorsión que amparaba dicho requerimiento y fue enfático en que nunca pidió que se triangularan las llamadas.

Dicho de otro modo, García se declaró inocente. Las grabaciones interceptadas que tiene la Fiscalía demuestran que el empresario Juan Felipe Sierra consiguió los números de los teléfonos y la ubicación de los testigos y que para ello el concurso del suboficial García fue determinante. De hecho, está procesado por concierto para delinquir y fraude procesal. Por su parte el empresario Sierra está sindicado ni más ni menos que del delito de homicidio agravado en calidad de cómplice. Sus contactos, El Indio  y Fritanga, también están procesados por ese delito y por narcotráfico.

Múltiples conversaciones relacionan al destituido ex director de fiscalías de Antioquia y hermano del ministro del Interior, Guillermo León Valencia Cossio, con Juan Felipe Sierra, quien por ahora para el ente acusador no sólo es el responsable de manejar la infiltración de la organización de Don Mario en la justicia, sino que además aparece muy comprometido en el doble homicidio ejecutado por sicarios del capo a los testigos Ómar Zolera Reyes y José Mosquera Ramírez. Lo problemático en este caso es que las conversaciones entre Sierra y Valencia denotan una confianza extrema.

De hecho, en una llamada que sostienen el 23 de junio de 2008 Guillermo Valencia y Juan Felipe Sierra, se menciona a los hermanos de Guillermo, Sonia y Fabio, este último Ministro del Interior. La conversación gira en torno a una fiesta a la que Guillermo estaba invitando a Juan Felipe Sierra. “Dicha comunicación nos permite observar la estrecha relación que existe entre Sierra y la familia Valencia Cossio”, asegura el análisis de la Fiscalía sobre esta interceptación. Queda claro que el escándalo por la infiltración de la organización de Don Mario parece una bola de nieve que crece.

Una conversación entre Guillermo Valencia y Sierra, divulgada por la revista Cambio, en la que aparece mencionado el general Jesús Antonio Gómez Méndez, llevó a que el director de la Policía, general Óscar Naranjo, le exigiera explicaciones. Hace dos días renunció el general Marco Antonio Pedreros. Valencia se refería a él como “un enano corrompido”.

El ex oficial manifestó que dimitía de su cargo para no afectar la investigación. Pero si de conversaciones se trata, El Espectador conoció una muy peculiar entre Fritanga y el acordeonero Iván Zuleta. En ella, Zuleta le agradece por una lujosa camioneta que le regaló en reconocimiento a que tocó y lo acompañó el día de su cumpleaños.

Comparte: