15 Aug 2013 - 11:46 p. m.

La formación en competencias ciudadanas: Un imperativo en educación

Entre países y continentes, hay variaciones significativas conceptuales y metodológicas para aplicar y alcanzar la Calidad Educativa. No obstante, existe consenso internacional en torno a la necesidad inaplazable de formar integralmente frente a las demandas de desarrollo y convivencia pacífica.

Sandra Lorena Flórez Guzmán, colaboradora de Soyperiodista.com

Esto significa incorporar en el currículo la formación en competencias ciudadanas, concepto que se remonta a los postulados aristotélicos de una racionalidad ética y política orientada hacia la construcción y el cumplimiento de la norma.

En términos de su contribución a la calidad educativa, se considera que la formación en competencias ciudadanas le aporta a los individuos mayor conocimiento de sus derechos y responsabilidades, cualificación para la participación, mejora del sentido de logro y eficacia interna, incremento en las conexiones y construcción de redes sociales. A las sociedades, avance hacia la consolidación del sistema democrático, redimensionamiento de la esfera política, capacidad de hetero regulación y control social, mejora en la calidad de la gobernanza y las instituciones.

En concordancia con las visiones anteriormente expuestas, la visión consensuada es que la formación en competencias ciudadanas debe apuntarle a “la resignificación del sentido de la política, la renovación de criterios de legitimación de lo público y el fortalecimiento de una cultura de la civilidad.” (PNUD, 2002).

La “Carta Democrática” promulgada por la OEA y sancionada por la Organización de Estados Americanos en el 2001, reconoce en la educación “un medio eficaz para fomentar la conciencia de los ciudadanos con respecto a sus propios países y, de esa forma, lograr una participación significativa en el proceso de toma de decisiones”. En este mismo sentido, diversas declaraciones que han sido objeto de consenso y tienen fuerza vinculante tanto en Europa como en América Latina, han reconocido la importancia de que la Educación contribuya activamente a la difusión de los Derechos Humanos, lo cual se ha materializado en Europa en la inclusión transversal del componente en formación para la democracia en los contenidos académicos.

En el contexto de América Latina, las evidencias teóricas insisten en señalar que el conocimiento y la información deben incidir positivamente en la construcción de un orden democrático. La CEPAL considera que la educación moderna concilia funciones instrumentales con compromisos éticos y políticos y señala que “el ejercicio ciudadano ya no se remite sólo a disponer de derechos políticos, civiles y sociales, sino también a participar en condiciones de mayor igualdad en el intercambio comunicativo, en el consumo cultural, en el manejo de la información y en el acceso a los espacios públicos.”

En Colombia, desde la concepción de Estado Social de Derecho consagrado constitucionalmente, los ciudadanos y ciudadanas tienen una serie de derechos y deberes en el ejercicio ciudadano democrático como responder “con acciones humanitarias ante situaciones que pongan en peligro la vida o la salud de las personas” (Artículo 95), proteger el medio ambiente y los recursos culturales, y “participar en la vida política, cívica y comunitaria del país” (Artículo 95). Igualmente, respetar la dignidad humana y el libre desarrollo de la personalidad propia y la de otras personas, sin discriminar a nadie en virtud de la diferencia.

En consideración a lo anterior, se impulsó una nueva visión del estudiantado como parte activa de la comunidad educativa, por lo cual el Ministerio de Educación Nacional, incluyó dentro de los estándares en competencias básicas la formación ciudadana con orientación a tres dimensiones principales: Convivencia y paz, Participación y responsabilidad democrática, Pluralidad, identidad y valoración de las diferencias.

No obstante, a la fecha, no hay evidencia documentada de valoraciones realizadas en lo que concierne a criterios de unificación de contenidos específicos por grupo según condiciones demográficas, ni en metodologías, ni percepción por parte de los estudiantes, ni capacitación específica para los docentes, ni en evaluación de impacto de dicha formación.

Para enfrentar los desafíos en materia de desarrollo y generación de capital social, ya es hora de que el país revise de fondo qué tipo de formación imparte en competencias ciudadanas y de qué manera esta formación se está haciendo extensiva a la familia para lograr un correlato unificado y consistente que se traduzca en una sociedad más cualificada para la democracia, la paz y la participación igualitaria.

 

Por Sandra Lorena Flórez Guzmán, colaboradora de Soyperiodista.com

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