3 Aug 2011 - 10:30 a. m.

La guerrilla en las universidades

Un cable diplomático enviado a Washington evidenció la polémica alrededor de la infiltración de las Farc y el Eln en las universidades con el objetivo de reclutar estudiantes.

El Espectador

La presencia de las Farc y el Eln en las universidades colombianas con el propósito de reclutar estudiantes para sus filas guerrillera fue el tema tratado por la embajada de Estados Unidos en Colombia en un cable diplomático enviado a Washington en septiembre de 2008. La razón: una intervención pública de la entonces senadora liberal Piedad Córdoba en la Universidad Nacional de Colombia sede Bogotá, en la que reclamó de los estudiantes su disposición a la rebelión, lo cual causó una controversia con los altos funcionarios del gobierno de Álvaro Uribe y el aporte de evidencias sobre la presencia de encapuchados en sitios públicos de la Universidad Distrital en Bogotá.

El cable resaltó que la entonces senadora Piedad Córdoba había instado a los estudiantes a fomentar la rebelión contra el gobierno Uribe, tras señalar que era exactamente igual al régimen que mantuvo en Chile el general Augusto Pinochet, y que además era responsable de militarizar al país. En la intervención de la exparlamentaria, detallada en el reporte a Washington, quedó registrada también su inconformidad con todos aquellos que, según ella, se habían tragado la historia de que las Farc eran el único enemigo público de Colombia. De paso, negó que el grupo subversivo fuera el autor de un atentado contra la sede del Palacio de Justicia en Cali.

En respuesta a la intervención pública de Piedad Córdoba, el entonces ministro de Defensa, —hoy Presidente de la República— Juan Manuel Santos, afirmó que esos comentarios eran inaceptables y lo único que demostraban era que la senadora se había convertido en promotora de las Farc. El reporte oficial fue expuesto por el director de la Policía, general Óscar Naranjo, quien dijo saber que el plan de las Farc era “ser muy activos” y seguramente colocar otra carro bomba en Cali. Otro alto oficial de la institución comentó directamente en la embajada que el atentado había sido obra del frente Manuel Cepeda de las Farc, utilizando estudiantes universitarios.

En medio de la controversia, el cable citó los comentarios formulados por el exalcalde de Bogotá, Luis Eduardo Garzón, quien exteriorizó su preocupación respecto a la posibilidad de que las Farc y, en general, la extrema izquierda, aprovecharan las tensiones existentes y, sobre todo, la confrontación entre el entonces presidente Álvaro Uribe y la Corte Suprema de Justicia como una disculpa para justificar la lucha armada en Colombia. Lucho Garzón descalificó los términos del discurso de la entonces senadora Piedad Córdoba, e incluso agregó que este tipo de retórica podía deshacer años de trabajo, a través de los cuales se había podido eliminar este tipo de discursos entre la militancia de izquierda.

A la polémica vino a sumarse un video presentado en el Congreso por la entonces senadora Gina Parody —hoy candidata a la Alcaldía de Bogotá—, en el cual se mostraban sujetos encapuchados de un supuesto frente de las Farc, dirigiéndose ante un nutrido grupo de estudiantes de la Universidad Distrital. Al ser interrogado por el caso, el rector del centro docente, Carlos Ossa, sostuvo que ese tipo de protestas eran inofensivas, que no todos los encapuchados eran militantes de las Farc y que él defendía la libertad de expresión de los universitarios. El debate creció porque los medios de comunicación reportaron casos similares en universidades del Valle y de Antioquia.

El exalcalde Garzón recalcó que ante las sucesivas derrotas, las Farc se sentían más seguras en las universidades y que seguramente era una estrategia impulsada por alias Alfonso Cano. Además añadió que las Farc querían revivir una unión nacional de estudiantes para facilitar sus labores de reclutamiento. No obstante, su sucesor, Samuel Moreno, rechazó la posibilidad de que la Policía interviniera en los campus universitarios, pues debía tenerse cuidado al inferir que todos los estudiantes pertenecieran a grupos ilegales. De colofón, la entonces directora del DAS, María del Pilar Hurtado, observó que las Farc buscaba reclutar estudiantes de décimo y undécimo.

El cable concluyó con una sucesión de apreciaciones de analistas del conflicto y oficiales de la Policía, a través de los cuales quedó claro que el reclutamiento de universitarios por parte de la guerrilla era una realidad creciente, y que la Policía se mantenía atenta a neutralizar esa posibilidad entrando como incógnito a las universidades. Paradójicamente, esta semana, durante su diálogo con Caracol Radio, el Canal Caracol y El Espectador, el comandante de las Fuerzas Militares, almirante Édgar Cely, volvió a alertar sobre el tema: la amenaza de reclutamiento de las Farc en las universidades aún persiste.

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