14 Apr 2012 - 3:35 a. m.

La Heroica, vigilada

El Espectador recorrió los buques desde los que se controla toda la seguridad. Cartagena nunca antes estuvo tan custodiada.

María del Rosario Arrázola

En julio del año pasado empezaron los preparativos de seguridad para la VI Cumbre de las Américas, y el resultado salta a la vista hoy en Cartagena. Buzos de la Armada y un contingente de oficiales navales a bordo de buques de guerra vigilan no sólo la bahía, sino que ofician como controladores aéreos desde alta mar.

El Espectador recorrió uno a uno los puntos donde está instalada esta artillería y acompañó a los buzos en su rutina bajo agua. Son equipos permanentes de tres expertos en exploraciones submarinas que se sumergen cada dos o tres horas para verificar que no haya explosivos ni actividades subacuáticas no autorizadas por estos días. Son los encargados de revisar la parte sumergida de las embarcaciones, la estructura de los puentes, el Centro de Convenciones (sede del encuentro presidencial), las instalaciones navales y la bahía de la ciudad.

Cada equipo de buceo, con cámaras de filmación en mano, obtiene imágenes para ser monitoreadas por parte de oficiales a bordo de los buques. Estas inspecciones son verificadas por el capitán Carlos Alberto Serano, al mando del equipo de guardacostas, quien cuatro o cinco veces al día pasa revista sobre la bahía, hoy, el lugar más vigilado del hemisferio, con patrullajes las 24 horas y con presencia de cinco buques de guerra.

Entre ellos están el Portete, por ejemplo, buque anclado frente al Club de Pesca, a la entrada del barrio Manga; el buque Toledo, instalado en cercanías del Hotel Hilton en el barrio El Laguito, y donde será alojada la comitiva del presidente de Estados Unidos Barack Obama; el buque Morrosquillo, designado frente a Manzanillo, zona en la que se encuentra la Casa de Huéspedes Ilustres de Cartagena, y el buque 11 de Noviembre, fondeado frente al Centro de Convenciones de Getsemaní, sitio de las deliberaciones presidenciales.

La nave desde la cual se coordinan todas las operaciones es el buque ARC Antioquia, al mando del capitán Mauricio Caipa, y está dotado de un radar que logra captar movimientos en el aire hasta de más de 200 kilómetros por hora, y puede verificar matrícula y trayectoria de los vuelos que salen o llegan a Cartagena. Todos equipos artillados y de alta tecnología. El Espectador estuvo dentro del ARC Antioquia, desde donde en un cuarto con aire acondicionado, un grupo de 15 oficiales y suboficiales de la Armada y la Fuerza Aérea verifican trazas en el aire y debajo del agua. Saben con precisión si el avión que sale o entra a Cartagena es privado, comercial o presidencial.

Está dotado además de la tecnología suficiente para interceptar comunicaciones de radioteléfonos y hasta de radios de dos bandas que con cierta frecuencia son usadas por delincuentes. Cartagena se convirtió en un escenario de fortaleza militar y naval nunca antes visto. Nunca antes estuvo tan vigilada.

Temas relacionados

Cumbre de las Américas
Comparte: