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El aroma del café da la bienvenida, casas coloniales pintadas de amarillo, verde y rojo vivo con puertas de madera esperan a los visitantes y junto a ellas, centenares de hectáreas con algunos de los parques más atractivos de todo Colombia se cruzan frente a los ojos de aquellos viajeros que deciden pasar por el Eje Cafetero.
Una porción de Colombia única que sin tener costa, se ha convertido en uno de los destinos turísticos más importantes para nacionales y extranjeros. Tanto, que en una de las tantas fincas cafeteras de la región, les explican en pocos minutos a los turistas el proceso como se cultiva el grano más famoso y delicioso del país, cómo se pone a secar y además, cuáles son los pasos para que aparezca empacado en cada una de las bolsas que salen al mercado internacional y que llevan el nombre emblemático de Juan Valdez.
Luego, es fácil toparse con el Parque del Café, un espacio exclusivo donde hay varias atracciones mecánicas en medio de las montañas del Quindío, como los karts, la montaña rusa, la rueda panorámica y los teleféricos, además de las montañas acuáticas, botes chocones y un original tren del café. Y si de cultura y rumba se trata, no se puede perder el ‘Show del café’, que es una serie de danzas colombianas donde se representa cada zona de Colombia que cultiva uno de los mejores granos de café del mundo.
Ya en Panaca, la atracción corre por parte del reino animal. Centenares de especies aguardan a los niños que, con experiencias de primera mano, pueden tocar caballos pura sangre, observar vacas, toros, cerdos y entrar a los establos donde tienen grupos de cabras y perros, estos últimos entrenados para divertir a niños y adultos. Además se puede practicar el canopy, y en los restaurantes del parque temático se pueden saborear algunas de las más exóticas comidas de la región.
Y si se trata de cambiar de clima y ambiente, el Parque de los Nevados es la otra opción. Son cadenas montañosas en donde hay varios pico nevados y que se asemejan a los más altos de Suramérica. De allí brota el agua para 37 municipios de la región y es considerado uno de los lugares más exóticos para visitar en medio de un país netamente tropical. Allí están los nevados del Ruíz, Tolima y Santa Isabel. El primero puede ser escalado por los visitantes y se alcanza una altura de casi los 5.200 metros sobre el nivel del mar, prácticamente el doble de la altura de Bogotá.
Se puede acampar dentro de este escenario natural o se puede disfrutar de hospedajes más cómodos en El Cisne, que es una casa hotel con calefacción y que permite a los visitantes, gozar de los privilegios que se pueden tener en cualquier hotel de ciudad. La panorámica blanca recrea los ojos de los viajeros y cada vez que se está escalando la vegetación va cambiando debido a la altura y los cambios de temperatura.
Laguna Verde, que es otro de los paseos infaltables si se está por esta zona del país, es una de las creaciones de la naturaleza donde el agua se torna de un color, como lo dice su nombre, de color verdoso. Está al sur del Nevado del Cisne y es un pequeño lago glaciar con aguas no potables.
Parques que sin duda transportan a los viajeros del calor al frío en pocos kilómetros, esos mismos que sirven para vivir en la parte central de Colombia la experiencia de pasar por algunos de los parques naturales más hermosos del país.