10 Feb 2017 - 4:19 a. m.

La mujer contra los grafitis nazis en Alemania

Desde hace 30 años, Irmela Mensah-Schramm recorre las calles de Berlín despegando pegatinas y tapando mensajes que promuevan el racismo, la violencia y la intolerancia religiosa.

Redacción actualidad

La masiva llegada de inmigrantes a Europa no solo ha generado un movimiento político en todo el continente para impedir su entrada sino que además ha avivado el racismo y la segregación, especialmente en países como Alemania, donde han tomado en los últimos años mayor fuerza los grupos neonazis, que se han reinventado y han conseguido nuevos adeptos.  

En Berlin, Alemania, hay una mujer de 70 años que dedica al menos dos horas diarias para combatir a estos grupos a su modo. Irmela Mensah-Schramm cada vez que sale de su casa lo hace una bolsa en la que se lee claramente “contra los nazis” en la que carga todo lo que ha considerado suficiente para despegar y quitar los grafitis que estos grupos que promueven la violencia racial pintan y pegan en estaciones, centros comerciales y calles.

La primera vez que Mensah despegó un sticker fue camino a su trabajo. La pedagoga vio el mensaje a favor de los nazis y como cualquier otra persona siguió de largo, pero el resto del día no pudo sacar de su cabeza la imagen, entonces cuando volvió a pasar frente a él, de regreso a su casa, lo arrancó. Desde ese día supo que debía cargar una espátula para empezarlos a quitar, eso fue hace 30 años, además ha guardado y ha tomado fotos de los grafitis y pegatinas que ha quitado, así como ha escrito en un cuaderno cuántos ha borrado, de tal forma que hoy su cuenta ya bordea los 76.000.

Además de la espátula, Mensah carga con una pintura de aerosol para tapar los grafitis que encuentra, a muchos has esvásticas les pinta corazones encima, así como algunos mensajes los rocea con pintura para que no puedan volver a ser leídos. Quizás su intervención más importante fue a un grafiti en el metro, en el que se leía “¡Fuera Merkel!”, pero que luego ella modificó con pintura rosada para que en cambio se leyera “¡Recuérdalo! ¡Abajo el odio!”, esto llamó la atención de los medios y por ello se hizo más reconocida en su país.

Y no es que antes no lo fuera. En 1996 recibió la Orden del Mérito de la República Federal y luego ha sido galardonada con al menos cinco premios más, como promotora de la paz en su país. Sin embargo ha sido perseguida. En reiteradas ocasiones la misma Policía la ha denunciado por dañar el mobiliario público, pero solo en una sola ocasión ha logrado prosperar una demanda en su contra, en ella le llamaron la atención, de que si lo volvía a hacer debería pargar cerca de 1.800 euros de multa.

Eso no le importó, no le teme a nada y por eso también le gusta salir, protestar e ir en contra de los grupos neonazis. La han amenazado pero, asegura “mientras pueda, voy a seguir haciendo lo que creo que es correcto, que es borrar la propaganda neonazi e informar a la juventud”.

Aunque es llamada la limpiadora política, Mensah-Schramm no se considera seguidora de ninguna línea. De hecho su padre durante la Segunda Guerra Mundial fue obligado a luchas con el ejército alemán en la antigua Leningrado, pero luego de ser herido volvió a su casa. 

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