20 Feb 2009 - 11:00 p. m.

La novela de Jade Goody

Desde que participó en ‘Gran Hermano’ se robó la atención de los británicos. Hoy el mundo sigue por televisión su agonía por un cáncer.

Redacción Vivir

“¿Acaso Río de Janeiro no es una persona?”. La pregunta fue formulada por Jade Goody en 2002, cuando participaba en una de las versiones británicas del Reality Show Gran Hermano. Entonces se convirtió en el hazmerreír de todo el Reino Unido. Luego vinieron sus desmanes en la pantalla: se emborrachaba continuamente, se comportaba con burdas maneras y llegó incluso a tener sexo en frente de las cámaras del programa.

Cuando finalizó el concurso, a pesar de haber ocupado el cuarto lugar, se había convertido en una figura pública tristemente célebre por su incultura, pero a la vez aclamada entre la gente. En 2006, con 25 años, publicó su autobiografía y puso en el mercado de los perfumes su propia fragancia, la misma que le llevaría a competir en ventas con las de Victoria Beckham y Kylie Minogue. Sin embargo, un año más tarde vino su ocaso.

Fue de vuelta a la televisión y esta vez participando en el Gran Hermano de Celebridades. Goody insultó de forma racista a la presentadora india Shilpa Shetty, lo que desató una enorme polémica alrededor del show. Los realizadores decidieron expulsarla y en las perfumerías no se volvió a ver su fragancia sobre los anaqueles.

No obstante, en agosto del año pasado, la pantalla chica le dio otra oportunidad y fue convocada para participar en la versión de Gran Hermano en la India, para así aliviar los resquemores causados por sus insultos. Dos días después de haber iniciado el programa, a Jade Goody le fue diagnosticado un cáncer de cuello uterino y tuvo que retirarse.

La nueva polémica comenzó cuando el canal Live TV adquirió los derechos para realizar un programa del tratamiento que se le estaba practicando a la paciente. Pero se avivó en días recientes, luego de que los médicos aseguraran que la vida de Goody se reducía a algunas semanas y los productores anunciaran el pago de casi un millón y medio de dólares por un nuevo reality de su agonía.

A lo anterior se sumó el deseo de Jade de casarse con su novio Jack Tweed, un joven de 21 años que se encuentra en libertad condicional por haber golpeado a un adolescente con un palo de golf. Parte de su pena consiste en volver a la casa de su madre antes de las 7 p.m. y, por eso, ante la solicitud de un permiso para que pudiera pasar fuera de casa la noche de la boda, se vio involucrada la justicia. Había sectores de esta rama que se mostraban en desacuerdo con darle este tipo de complacencias a un violador de la ley y, en las calles, el común de la gente abogaba por el cumplimiento de la última voluntad de una persona próxima a morir.

Finalmente, Jack Straw, portavoz del titular de Justicia de Inglaterra, confirmó que el joven novio tendría el permiso y destacó el valor de Goody para enfrentar la adversidad.

La boda se llevará a cabo mañana en el condado de Essex y los derechos para tomar fotografías de la ceremonia, según se dice, fueron vendidos a la revista OK por un valor cercano al millón de dólares. “Soy una ignorante, pero mis niños no lo serán. Tendrán la mejor educación y sabrán que todo es gracias a su mamá”, explicó Goody a los medios, haciendo referencia a sus dos hijos, de cuatro y cinco años, quienes finalmente serán los beneficiarios de toda la fama acumulada por su madre.

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