5 Jul 2014 - 8:35 p. m.

Las calles de Brasil se tiñen de naranja y rojo para apoyar a Holanda y Costa Rica

Los colores de las calles cercanas al Estadio Fonte Nova cambiaron radicalmente para estar a tono con el último partido de cuartos de final.

EFE

Salvador de Bahía cambió el color amarillo y verde de sus calles tras la victoria de Brasil frente a Colombia por el naranja y rojo de los aficionados de Holanda y Costa Rica, que tiñeron las calles de la ciudad brasileña que acogerá el último partido de los cuartos de final del Mundial.

La noche fue brasileña. No hubo nada que objetar. Hasta altas horas de la madrugada, toda una ciudad se echó a la calle para festejar el pase de su selección a las semifinales del torneo más importante del fútbol. Petardos, música, fuegos artificiales y mucho alcohol corrieron por el centro de una ciudad que se lo pasó muy bien.

Entre todo el tumulto brasileño se mezclaron los hinchas holandeses y costarricenses que llegaron un día antes del encuentro. Todos convivieron pacíficamente y no hubo que lamentar ningún incidente amargo que estropeara las celebraciones.

Ya por la mañana, de nuevo todos se encontraron por la calle y, sobre todo, en la playa. La del Porto da Barra, la más céntrica de toda la ciudad, concentró a europeos y sudamericanos, que, pese al tiempo cambiante sol-lluvia-sol, pasaron el tiempo descansando la noche hasta la hora del partido.

Éste fue cogiendo color tres horas antes del inicio. En los alrededores del estadio Arena Fonte Nova, cientos de aficionados, en procesión, iniciaron el camino hasta el estadio donde uno de los dos equipos se quedará fuera del Mundial.

Los "ticos" aspiran a convertirse en leyenda después de hacer historia al llegar a los cuartos de final. Su techo estaba en los octavos que consiguieron en el Mundial de Italia 90. Ahora, se encuentran a un paso se acabar el torneo, como mínimo, entre los cuatro mejores del mundo.

Entre los aficionados holandeses hay más confianza en alcanzar la penúltima ronda. Se ven ganadores ante un equipo teóricamente inferior, pero que ya ha conseguido ganar a Italia y Uruguay y empatar contra Inglaterra y Grecia, a la que eliminó finalmente en los penaltis.

"Todo puede pasar, en el fútbol siempre hay sorpresas, pero lo lógico es que lleguemos a semifinales", aseguró a EFE, cerveza en mano, un aficionado de la "oranje" ataviado con los colores de su selección.

Muy cerca, un grupo de costarricenses de la ciudad de Alajuela no se muestran de acuerdo con la opinión de su rival. "¡Ya hemos ganado a otros equipos grandes, que tiemble Holanda!", grita un hincha del conjunto centroamericano alentado por sus compañeros de vivencias que llegaron a Salvador hace dos días.

En la selección holandesa llevan varias jornadas repitiendo que no tienen que confiarse ante un equipo aparentemente menor. Saben lo que les espera si el nivel no es máximo dentro de la "naranja mecánica". Costa Rica, que no se arruga ante nada ni nadie, intentará ganar para demostrar que ha dejado de ser una sorpresa para ser una realidad.

Mientras se resuelve la incógnita del nombre del ganador, los aficionados de ambos equipos, ataviados con todo tipo de indumentarias con los colores de Costa Rica y Holanda, el rojo y el naranja, se divierten por las calles y los alrededores del estadio de Salvador. La ciudad brasileña ha dejado de ser verde y amarilla por un día. Hasta mañana, será naranja y roja.

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