22 Dec 2011 - 10:00 p. m.

Las regalías de ciencia, tecnología e innovación

Recientemente fue aprobada la ley de regalías en Colombia, la cual otorga el 10% de las regalías para ciencia, tecnología e innovación.

Jaime Robledo R.

En un hecho sin precedentes en el país, la ciencia, tecnología e innovación contarán con recursos como nunca antes, aumentando el porcentaje que el país ha dedicado a este rubro con respecto al PIB. Por la forma como se dieron los acuerdos, la concertación de la ley de regalías requirió un trabajo ingente con las regiones para garantizar que fuera aprobada en el Congreso, lo que incluyó la garantía de acceso a estas regalías vía ciencia, tecnología e innovación para las regiones que debido a la ley perdieran parte de lo que hasta ahora recibían.

Este escenario aparentemente halagüeño para los investigadores, la academia y el desarrollo del país en particular, tiene sus peligros, señalados recientemente por Hernán Jaramillo, decano de la Facultad de Economía de la Universidad del Rosario. En un comentario al artículo de la revista Dinero, “La maldición del petróleo”, señala el Dr. Jaramillo, entre otros, dos peligros. El primero, la injerencia del sector político en los proyectos que se deben enviar y financiar, matizada por las diferencias de las estructuras burocráticas de cada región. El segundo, la pérdida de gobernabilidad de los intereses generales del país en aras de intereses y prioridades regionales y locales.

Preparándose para este nuevo orden planteado por la ley de regalías, Antioquia y Medellín han desarrollado y estructurado sus propios planes y agendas, con el fin de definir sus prioridades para adjudicar al menos $50.000 millones que serán entregados en la región el próximo año.

Estudiando las prioridades determinadas por Medellín en el área de la salud, se observa que están dirigidas al desarrollo de capacidades y fomento de innovación del sector. Esto lo dinamizará, permitirá crear tecnología, se desarrollarán mejores capacidades en algunos sectores y permitirá que la ciudad venda internacionalmente sus servicios de salud; sin embargo, y visto de otra manera, los planes de ciencia y tecnología de la región están mas dirigidos a mejorar el negocio de la salud, pero no a mejorar la salud de los habitantes.

Las fortalezas de la región en investigación básica y aplicada son reconocidas. Fomentar que estas capacidades se dirijan únicamente al desarrollo del negocio de la salud y no a buscar soluciones a problemas prioritarios de salud, es promover el desarrollo, pero de forma inequitativa.

Si se dieran las cosas de esta manera, y los gobernantes electos no estuvieran atentos a solucionar tal situación, tendremos una región probablemente un poco más desarrollada en este sector, pero con enormes brechas de inequidad que comprometerían cualquier visión de prosperidad a futuro.

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