22 Aug 2013 - 10:17 p. m.

Las trabas para cambiar de sexo

El soldado estadounidense, condenado por filtrar documentos secretos a Wikileaks, se hará una terapia hormonal. En países como Colombia los tratamientos para transexuales existen, pero hay barreras legales para acceder a ellos.

Redacción Vivir

Bradley Manning se siente mujer. El soldado estadounidense, sentenciado a 35 años de prisión por filtrar documentos secretos, aprovechó el boom mediático de su caso para hacer la confesión ayer en el Today Show de la cadena NBC. Pidió que a partir de ahora empiecen a llamarlo Chelsea y afirmó que “dado que me siento así y me he sentido así desde mi niñez, quiero comenzar una terapia hormonal lo antes posible”.

El joven de 25 años inicia de este modo una “transición hacia la próxima fase” de su vida, como él mismo la denominó ante miles de televidentes. Una transición nada fácil pues implica una serie de tratamientos costosos, demorados y, en países como Colombia, de difícil acceso a través del sistema de salud público.

De hecho, una de las grandes frustraciones de la comunidad transgénero en el país es que por barreras institucionales les es imposible hacer realidad el sueño de cambiar de sexo.

Tal y como lo señalaron a El Espectador los psicólogos del Centro Comunitario para la Población LGBTI de Bogotá, los transgénero que desean hacer el cambio en su cuerpo deben ir primero al psiquiatra para que se les diagnostique disforia de género y luego, con ese certificado, entutelar a la EPS. Con el fallo de tutela a su favor acuden luego a la Superintendencia de Salud para que ordene a la EPS que les dé los tratamientos hormonales y les practique las cirugías del caso.

En la práctica, la disforia de género es la expresión científica con la que se designa a las personas que “tienen una contradicción entre su identidad sexual o identidad de género en contraposición al sexo biológico de su anatomía”. El término fue acuñado en 1973 por John Money para los casos que hasta ese momento habían sido tratados simple y llanamente como de transexualidad.

Como insiste el abogado Germán Humberto Rincón Perfetti, uno de los líderes de la defensa de los derechos de la comunidad LGBTI en el país, “el obstáculo es institucional. Similar situación ocurre, por ejemplo, con las trabas a la hora de practicar la unión entre homosexuales”.

No obstante, en el mundo son reconocidos los casos de personajes del sector político, deportivo y de la farándula que acudieron a este tipo de cambios porque se sentían atrapados en un cuerpo que no correspondía con lo que en realidad son.

Uno de los casos más sonados es el de Roberta Close (Río de Janeiro, Brasil), quien nació como Luiz Roberto Gambine Moreira el 7 de diciembre de 1964. Cuarenta y nueve años después es la modelo transexual más conocida de su país. Fue la primera modelo transexual que posó para la edición brasileña de la revista Playboy sin haberse sometido a cirugías de cambio de sexo.

Está también la historia de Andreas Krieger (Berlín, Alemania), quien ganó el campeonato europeo de lanzamiento de peso en 1986, cuando todavía era una mujer llamada Heidi Krieger. El consumo desmedido de hormonas masculinas desde temprana edad marcó su vida; en 1998 se realizó una operación de cambio de sexo.

En Argentina es famoso el caso de Florencia de la V. Fue la primera mujer trans en lograr el cambio legal de su nombre de nacimiento (Roberto Carlos Trinidad), sin que su condición fuera diagnosticada médicamente. Hoy es una reconocida actriz, tiene 37 años, está casada con un hombre y es la madre de unos gemelos concebidos a través de padres sustitutos.

Y quizás el caso más reciente en convertirse en noticia mundial fue el de Lana Wachowski (Chicago, EE.UU.). El afamado director de Matrix, que hasta ese momento tenía el nombre de Larry Wachowski, se divorció en 2002 de su esposa y un año después empezó el proceso de cambio de sexo.

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