9 Aug 2011 - 10:00 p. m.

Los 150 minutos que hacen milagros

Tratamientos que incluyen actividad física son la nueva recomendación para pacientes con cáncer, pues el riesgo de recurrencia puede reducirse hasta un 50%.

Redacción Vivir

Ejercicio. Ese es el nuevo tratamiento que junto a la quimioterapia o la radioterapia comienzan a recetar los médicos a sus pacientes aquejados por un cáncer o que han sobrevivido a él. Según un informe de la institución británica Macmillan Cancer Support (A moverse más), bastan 150 minutos a la semana para obtener beneficios impensables años atrás.

Luego de revisar más de 60 estudios sobre el tema, aplicar una encuesta entre 400 profesionales de la salud y analizar datos de proyectos piloto en varios servicios de atención oncológica, los investigadores británicos concluyeron que el ejercicio en estas circunstancias es una droga más poderosa de lo que muchos creían años atrás.

Entre las pacientes con cáncer de seno, por ejemplo, se calculó que el riesgo de que reaparezca el tumor o de morir por la enfermedad puede reducirse en un 40% si se cumplen las recomendaciones de ejercicio. En el caso de cáncer de vejiga o de próstata, ese mismo riesgo puede reducirse en 50% y 30%, respectivamente.

El informe plantea además que la actividad física durante un tratamiento oncológico puede lograr una reducción de los fuertes efectos adversos que provocan la quimio y la radioterapia como fatiga, depresión, osteoporosis y enfermedad cardiaca.

Ciaran Devane, directora ejecutiva de la organización, señaló otro problema: “La evidencia muestra lo importante que resulta la actividad física para el proceso de recuperación. Sin embargo, es poca la atención que los profesionales de la salud les dan a los beneficios. Es indispensable que la actividad física sea prescrita a todos los pacientes”.

La recomendación es que durante el tratamiento se eviten largos períodos de tiempo de ejercicio, pero una vez concluido se aumente gradualmente hasta cumplir las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud para las personas sanas.

“La seguridad de los ejercicios dependerá del estado físico en que se encontraba la persona antes de ser diagnosticada, del tipo de cáncer y tratamiento, de los efectos secundarios de este último, de los síntomas y de la edad del paciente”, aclaró Jo Forster, experta en actividad física de la institución británica.

Carlos Castro, director del departamento de oncología de la Fundación Santa Fe de Bogotá, reconoce las bondades del ejercicio en este tipo de pacientes. Recientemente, a los esquemas de tratamiento que diseña para ellos ha sumado el ejercicio dentro de un programa que ofrece la institución, llamado Vida Activa.

“A todos los pacientes se les sugiere hacer ejercicio teniendo en cuenta sus condiciones generales”, comenta Castro, para quien es difícil determinar un número mágico de minutos de ejercicio que se aplique a todas las personas. Dice que en Colombia son pocos los hospitales y clínicas que han entendido la importancia del ejercicio en la lucha contra el cáncer y no cuentan con programas bien estructurados, asesorados por expertos, que guíen a los pacientes.

Jane, una paciente de 57 años que vive en Christchurch y que se integró a un programa especial de ejercicios, calificó la experiencia como positiva, pues desde entonces comenzó a sentir que era otra persona, con más confianza en sí misma y menos cansancio”.

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