24 Feb 2009 - 10:42 a. m.

Los ángeles de la infancia

Visitan el país en el marco de los Foros El Espectador Ishmael Beah y Craig Kielburger, por primera vez en Colombia, relatan sus historias de vida.

El Espectador

En el Centro de convencionesde Cafam, El Espectador los sentó a hablar de su trabajo por los niños, de sus objetivos, acerca de sus sueños y sobre su visita a Colombia, de donde, dicen, esperan sacar nuevas experiencias para reflejar la situación de la niñez en el caso latinoamericano.

¿Cómo empezó a trabajar por los niños?

Ishmael Beah (I.B.).- Decidí ayudarlos como una forma de honrar a la gente que me ayudó y los programas a los que acudí. Tuve una educación y la oportunidad de vivir en Estados Unidos. Quise usar mi experiencia y educación para trabajar por ellos, porque hubo personas que me salvaron la vida y quería tener la oportunidad de agradecerles y hacer que nadie se olvidara de los niños que viven en Sierra Leona.

Craig Kielburger (C.K.).- Cuando tenía 12 años estaba buscando las caricaturas y vi la historia de un niño de Pakistán que tuvo que trabajar desde los cuatro. Después de un tiempo logró escapar y empezó a viajar hablando en contra del trabajo infantil y a sus 12 años lo asesinaron por lo que hacía. En ese entonces yo vivía en Canadá y me dio mucha rabia, comencé a contar lo que había pasado y a decirles a otros niños y compañeros que debíamos hacer algo, que necesitaba su ayuda y así fue como nació Free the Children, mi fundación.

¿Qué hace por ellos?

I.B.- Tengo mi propia fundación, construí un colegio y también trato de conseguir becas para los niños que han estado en la guerra, no tienen familia o no pueden pagar sus estudios. Se trata de proveerles una oportunidad para hacer algo más con sus vidas. En la actualidad trabajo con niños de Sierra Leona, pero mi labor más amplia es con Unicef, en la idea de sacar a los niños del conflicto; junto con Naciones Unidas y Human Rights Watch, más en el área de tratar de convencer a los políticos y gobernantes de hacer leyes más severas para que nadie pueda reclutar niños a la guerra. Busco que no se olvide el tema.

C.K.- Al comienzo Free the Children fue una organización muy especial porque estaba conformada por niños. Cuando empezamos en 1995 lo primero que hice fue llamar a otras organizaciones para saber cómo nos podían ayudar con donaciones, pero me decían que era demasiado joven. Surgió la idea de hacer un club y actividades con gente de mi edad.

Comenzamos dando conferencias y charlas en otras escuelas e invitando a niños de nuestra edad a que se unieran a la organización. Viajé alrededor del mundo para investigar acerca del trabajo infantil. Quería ir por mi cuenta a India, Pakistán, Bangladesh, Tailandia y mis papás se rieron de mí. Pero seguí, conseguí el dinero y un chaperón que tenía 25 años, entonces me fui a investigar y documentar las historias de los niños que trabajaban. Nuestro trabajo salió en varios periódicos y la gente se empezó a dar cuenta de lo que estaba pasando en el mundo y Free the Children comenzó a ser muy reconocido en las escuelas y en la región.

¿Cuándo son más vulnerables?

I.B.- En cualquier lugar del mundo en donde haya una guerra, donde haya alguna clase de violencia, los niños y particularmente las mujeres, se vuelven el centro del conflicto y son más vulnerables. Cuando no hay una familia pueden ser manipulados fácilmente y usarlos para hacer cosas de las que probablemente no se pueda convencer a un adulto. Pasa lo mismo en todos los lugares en donde hay conflicto. Ustedes lo han visto en Colombia. Pasa en Sri Lanka, Congo, es un gran problema.

C.K.- Los niños son vulnerables en todo el mundo por muchas razones, pero si se mira estadísticamente, los índices de mortalidad de los menores de cinco años, con VIH y con indicadores negativos en educación, el lugar más complicado es África. El índice de niños contagiados con VIH es extremadamente alto, al igual que el de pobreza, con el agravante de que junto a eso hay un conflicto muy álgido.

¿Qué expectativas tiene de su visita a Colombia?

I.B.- Voy a hablar de mi experiencia, pero quiero que me cuenten sobre lo que pasa en Colombia. Quiero hablar con la gente y hacer entender que se necesita trabajar más por los niños, que hay mucho por hacer todavía y que debe entenderse que los menores no deben estar en medio del conflicto. Mi expectativa es también aprender sobre lo que está pasando allá, que la gente me lo relate.

C.K.- Es un gran honor y me pone muy contento compartir con Ishmael, porque hemos viajado juntos y es bueno verlo otra vez. Quiero aprender lo que está sucediendo en el país y mirar la posibilidad de poder abrir alguno de nuestros programas, evaluar si nuestro trabajo encaja y quiero que Free the Children se contacte con otras organizaciones para ello. Creo verdaderamente que es el comienzo de algo y quiero felicitar al periódico por organizar un evento sobre niños. Hablar de ellos es mirar hacia el futuro y lo que pasa es que los políticos los ignoran porque no pueden votar.

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