16 Apr 2012 - 2:53 a. m.

Los arquitectos del nuevo mundo

Con la entrada en vigor del TLC, el próximo 15 de mayo, los gobiernos de Washington y Bogotá se propusieron liderar un cambio en América Latina. Interconexión eléctrica y la lucha contra el narcotráfico serán los primeros puntos de interés común.

David Mayorga / Enviado especial a Cartagena

La imagen era la de una postal: el cielo despejado, con tonos naranjas; luz de mediana intensidad resaltando el verde de los árboles; al fondo, el sonido de las olas estrellándose contra las rocas e interrumpido por los pájaros que volaban en el patio de la Casa de Huéspedes Ilustres, de Cartagena. Y el sonido de las cámaras fotográficas captando cada detalle de la nueva alianza entre Estados Unidos y Colombia, presentada al mundo por sus gobernantes, Barack Obama y Juan Manuel Santos.

“Hemos sido socios exitosos en las luchas contra el narcotráfico y el terrorismo, y en la cruzada por la democracia. En este encuentro hemos ido más allá, nuestros países han pasado de ser simples buenos amigos y buenos socios a convertirse en verdaderos aliados. Somos aliados en la construcción de un nuevo orden mundial, el mundo del siglo XX quedó en el pasado, ahora hay una nueva realidad internacional y no podemos ser observadores pasivos de esa nueva realidad”, anunció el mandatario colombiano, reclamando un liderazgo que hace 12 años hubiera sido impensable.

No es coincidencia que este capítulo comience a escribirse en el mismo lugar donde se anunciara el Plan Colombia hace más de un decenio, de la misma forma pero con un nuevo instrumento en la ecuación: el Tratado de Libre Comercio entre ambas naciones, que se pondrá en marcha el próximo 15 mayo con la posibilidad de que el 99% de los productos nacionales entren al mercado estadounidense sin el pago de aranceles.

El acuerdo le traerá tanto beneficios como nuevas obligaciones a Bogotá. Además de los 500.000 nuevos empleos de alta calidad en Colombia y un crecimiento del PIB de entre 0,5% y 1%, Washington ampliará a 10 años el plazo de expedición de sus visas de turista, un beneficio que, según Obama, permitirá a los colombianos “viajar más fácil para experimentar a los Estados Unidos”.

Otro rédito es el apoyo que la Casa Blanca le dará a la candidatura colombiana a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), uno de los principales foros multilaterales del mundo. Y es en este plano donde se sitúan las nuevas responsabilidades que Bogotá tendrá que asumir, liderando la lucha contra el narcotráfico en Centroamérica (se encargará de capacitar en la materia a las autoridades de la región) y la interconexión energética de todo el continente.

“Juntos tendremos que construir y consolidar una paz durable en las Américas y el Caribe. Será una labor en la que Colombia encontrará en Estados Unidos a un socio sobresaliente”, indicó Obama, quien no ahorró elogios para destacar la transformación del país desde finales de los años 90, cuando EE.UU. destinó miles de millones de dólares para echar a rodar el Plan Colombia.

Hoy, ambas naciones buscan cimentar su nueva relación sobre el comercio. La meta es que los intercambios traigan un beneficio orgánico, por lo cual quieren poner un especial énfasis en las pequeñas y medianas empresas (pymes) y en los emprendimientos liderados por las mujeres. En este apartado, Santos expresó su deseo de que en pocos años se repita en el país la experiencia peruana, cuyas pymes se transformaron en exportadoras con la puesta en marcha del acuerdo comercial con Estados Unidos.

Un proceso que desde ahora cuenta con la bendición de Obama: “El TLC pondrá a Colombia en el camino de las naciones desarrolladas”.

Pero ese camino también puede generar fricciones en todo el vecindario, erosionando el liderazgo regional que Santos comenzó a construir en la sexta edición de la Cumbre de las Américas, la cual culminó anoche en Cartagena.

La primera amenaza vendría en la posición de Colombia frente a la disputa que Argentina mantiene con el Reino Unido por las islas Malvinas, cuya omisión en la declaración oficial del evento causó que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner abandonara la reunión con signos de enojo en su rostro.

Sería el primer desaire a la región, porque en aras de asumir el liderazgo en ese nuevo orden mundial por construirse, Bogotá tendrá que ponerse del lado de los intereses de su aliado. Y la postura de la Casa Blanca la anunció Obama ayer en la Casa de Huéspedes Ilustres: “Mantenemos una posición neutral. Tenemos buenas relaciones con ambas partes y esperamos que los diálogos entre ellos continúen. No planeamos intervenir”.

Otro vendría por cuenta de Cuba. Todo indica que Colombia ha salido indemne del disgusto del bloque de la Alba por la ausencia de una posición concreta en el documento oficial de la cumbre, pero habría que preguntarse por cuánto tiempo Bogotá seguirá eludiendo un tema tan importante para los intereses ideológicos de Ecuador y Venezuela, dos mercados que siguen en reconstrucción.

Y por último, hay que cuestionarse si al país le conviene sumarse oficialmente al anuncio de nuevas sanciones para el régimen iraní que Obama hizo desde Cartagena.

Claro que el lenguaje de los negocios es muy diferente al de la diplomacia y suele traer réditos más sustanciosos. Así quedó claro tras el encuentro binacional, en el que primaron los efectos positivos que tendrá el TLC en ambas economías sobre los efectos en la región por la redefinición de intereses entre Washington y Bogotá.

Por lo menos ese fue el sentido de las palabras de Santos para con su nuevo aliado: “A nombre de 46 millones de colombianos y de todos los latinoamericanos, le doy las gracias, presidente Obama, por su interés. Es un paso importante en la nueva relación de las Américas y de Colombia con los Estados Unidos”.

Cronología de un acuerdo

- 2006, 22 de noviembre

El gobierno colombiano y el de Estados Unidos de América suscribieron el acuerdo comercial, sus cartas y entendimientos en Washington, tras negociaciones previas.

- 2007, 4 de julio

El Congreso de la República incorporó a la legislación el acuerdo de promoción comercial con Estados Unidos al aprobar la Ley 1143 de 2007, durante el gobierno del presidente Álvaro Uribe.

- 2008

La Corte Constitucional aprobó el trámite del acuerdo a través de la sentencia C-750 de 2008, por medio de la cual el acuerdo y la Ley 1143 de 2007 se encontraron acordes al ordenamiento constitucional. También, el protocolo modificatorio fue declarado exequible.

- 2011, 21 de octubre

Luego de que el tratado comercial estuviera en el congelador durante el gobierno de George W. Bush, el Congreso de Estados Unidos y el presidente Barack Obama, aprobaron el acuerdo.

- 2012, 20 de marzo

El Gobierno radicó ante el Congreso de la República, con mensaje de urgencia, el proyecto para implementar el TLC con Estados Unidos. Tuvo como tema clave los derechos de autor.

- 2012, 11 de abril

El Congreso de la República aprobó la implementación del acuerdo comercial en medio de polémica. Luego, el presidente Juan Manuel Santos procedió a sancionar la ley.

- 2012, 15 de abril

Los presidentes de Colombia y Estados Unidos acordaron, al cierre de la VI Cumbre de las Américas, que el acuerdo comercial entrará en vigor el próximo 15 de mayo.

Comparte: