18 Feb 2009 - 11:00 a. m.

Los perfiles del empleado

Con un cuarto de siglo de experiencia en el sector público, dos profesionales decidieron crear un glosario sobre los comportamientos humanos más notorios en el mundo laboral colombiano.

Redacción Vivir

“Burócratas” es la palabra con que suele descalificarse a los empleados públicos que, en el competitivo entorno del mercado laboral, cargan con el estigma de la holgazanería, la flojera o el anquilosamiento. Por supuesto no son todos, pero no cabe duda de que en el ambiente tecnológico de hoy, se alude a ellos como los facilistas de tiempo completo, los que ajustan sus tiempos y sus logros al menor esfuerzo, parafraseando a los jóvenes, los genuinos voceros del “copie y pegue”.

Abundan en el Estado, pero también pululan en el sector privado, y no se requiere de muchos esfuerzos para identificarlos por su proceder. Impresionan cuando se hace necesario descrestar a los jefes, pasan por las organizaciones como los eternos subalternos, más que su desarrollo personal les interesa el reconocimiento de sus superiores y suelen ser los mejores exponentes del compadrazgo que se ejerce plenamente acomodando a los amigos en los cargos, así no tengan los mínimos requisitos.

Estas reflexiones hacen parte de un peculiar trabajo realizado por dos profesionales colombianos que, después de un cuarto de siglo desempeñando diversas misiones en el sector público, decidieron sintetizar su experiencia en un inusual glosario de definiciones sobre los perfiles más característicos de los funcionarios o los empleados. Con algo de humor sarcástico y análisis psicológico, Carlos Arturo Guana y José Patrocinio Castañeda definen 100 prototipos de personajes de la vida laboral.

Desde el acomodado que siempre le da la razón al jefe, así no comparta sus opiniones, hasta el amargado, que no le gusta nada y se queja por todo, los Comportamientos humanos en el sector público, descritos por el abogado Guana y el comunicador Castañeda, se atreven a explorar en la conducta del batracio, el cabeza hueca, el ciclotímico, el corrillero, el falsario o el gocetas. Un abanico de personajes que se descubren en todas las oficinas públicas y privadas y rompen los esquemas de la administración.

“No queríamos hacer un ladrillo sobre el servicio público o el quehacer cotidiano en el sector privado, sino identificar ciertos rasgos de la personalidad criolla en el mundo actual de los empleados”, resalta José Patrocinio Castañeda, quien cree que más allá de la reingeniería, la programación neurolingüística o los modelos de desarrollo organizacional modernos, en la vida diaria se pueden identificar las múltiples facetas de la idiosincrasia del colombiano medio en el campo de su despliegue laboral.

El sapo, el tramador, el avión, el cepillero, el sobrador o el sicorrígido, tantos personajes que deambulan por los sitios de trabajo y que, en múltiples ocasiones, carecen del sentido de pertenencia esencial y, literalmente, se encargan de “matar la gallina de los huevos de oro”, es decir, despilfarran el tiempo, dejan pasar los mejores momentos y después se quejan de que no les llegó la opción que merecían. La vida es trabajo en equipo pero, como lo evidencian Guana y Castañeda, abundan los desintegrados.

El vivaracho, el tranquilino, la culipronta, el sacaculista, el maloso, el lagarto, la fauna y flora de los empleados y sus argucias. Un sencillo glosario de los comportamientos laborales, sin caer en la ofensa o la agresividad, y más bien apelando a la ironía y al consejo. Eso sí, con aire optimista, porque como lo admiten los autores del curioso trabajo, “no todo está perdido” y en medio del desfile de tantos personajes egoístas, siempre terminan imponiéndose aquellos que defienden la verdad y la transparencia.


Glosario

El avión

El personaje que siempre quiere pasar por encima de los demás, es decir, “vuela alto” (...) Planea con mucha facilidad y les sale adelante a los compañeros.

El ciclotímico

Se comporta según la posición de la luna, es indescifrable. También se le conoce como “transformer”, pues cambia su temperamento constantemente.

El corrillero

Integrante permanente del grupo de personas que todos los días se reúne a rajar de los demás. Este hábito está muy afianzado y va de la mano con la chismografía.

El igualado

Quiere parecerse a sus jefes o pretende ser superior a ellos. Cae en el abuso de confianza (...) Se entromete en conversaciones hablando de tú a tú.

El intenso

Quiere las cosas para ya (...) Vive respirándole en la nuca a quien tiene que reportarle algo. Es de temperamento acelerado y se hace coger fastidio.

El levantao

Era un don nadie y ahora funge como personaje de alcurnia. No tiene pedigrí, es un impostor (...) Se compra lo que esté a la moda y vive endeudado.

El pocalucha

Le encanta mandar y que los demás hagan (...) Anda simulando que está en plena acción y siempre hace aspaviento de mucho trabajo.

El sicorrígido

Todo tiene que ser como él diga. No oye razones (...) Se convierte en dictador. Tiene dificultades para trabajar en equipo debido a su manera de actuar.

El tramador

El especialista en descrestar calentanos. Sabelotodo que busca impresionar a sus jefes (...) Delante de ellos dice sí, ante la responsabilidad saca disculpas.

El tranquilino

No se afana, todo lo toma con calma. Dice siempre: “nada de nervios”. No discute, va siempre en el pelotón. Es reflexivo. No es ni cabeza ni cola.

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