6 Mar 2009 - 11:00 p. m.

María Paola Franceschi, Premio a la Mujer Cafam

La empresa entregó el galardón anual con el que rinde un homenaje a las mujeres colombianas.

Redacción Vivir

En el marco del Día Internacional de la Mujer son las cifras las que hacen reflexionar a cerca de su situación actual en Colombia. El 32% de los casos de agresión a las mujeres se debe a la intolerancia de sus espos os o novios y, lo más preocupante, es que no se trata de un rezago del machismo de épocas anteriores, pues el grupo social más vulnerado es el que se encuentra entre los 25 y los 29 años de edad.

En el mundo, la situación no es muy diferente y aunque desde hace varios años se viene promoviendo una campaña mundial para la igualdad de género, son varios los países en los que la realidad se torna opuesta. Por eso, el presidente de la Organización de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, ha hecho un llamado, aprovechando la celebración del Día Internacional de la Mujer, para erradicar del planeta las agresiones contra “las que dan a luz y cuidan de nuestros hijos y, en muchos lugares del mundo, son las que siembran los cultivos que nos alimentan”.

En el mismo sentido y aprovechando esta conmemoración, Cafam entregó el galardón anual con el que rinde un homenaje a las mujeres colombianas, de diferentes zonas del país, cuya labor se resalta por contribuir al mejoramiento de las condiciones sociales. En esta ocasión fue María Paola Franceschi, quien obtuvo el máximo reconocimiento gracias a sus esfuerzos en favor de la niñez.

Un ángel de la guarda

Hace cerca de nueve años, María Paola Franceschi comenzó a ser testigo de una realidad que hasta el momento le era desconocida. Trabajaba en una compañía multinacional organizando foros y se había convertido en la persona a la que las fundaciones en pro de los necesitados acudían en busca de colaboración.

Fue entonces cuando conoció una organización que se encargaba de brindar apoyo a 12 niños que habían pasado su vida sumergidos en el denso mundo de la llamada Calle del Cartucho en Bogotá. La situación se había tornado insostenible y la existencia de aquella fundación había llegado a un ocaso irremediable: “Los responsables decidieron clausurarla y los 12 niños serían puestos de vuelta en la calle de la que habían sido rescatados”, cuenta la ganadora del Premio a la Mujer Cafam del presente año.

En una decisión tan espontánea como altruista, María Paola decidió asumir la responsabilidad de esos 12 niños. Sin un lugar apropiado para darles lo necesario, buscó una casa en arriendo y pasaron dos día antes de que pudiera encontrarla. No importaban los gastos, no importaba que no tuviera un mercado, lo realmente importante era que los pequeños iban a estar lejos de los crudos fantasmas del pasado: la drogadicción, el maltrato, el abuso y explotación sexual infantil.

Así, espontáneamente, Bogotá fue la ciudad que albergó a la que un tiempo más tarde se llamaría la Asociación Hogar Niños por un  Nuevo Planeta, una organización que actualmente, nueve años después de abrir sus puertas, ha vinculado a 317 niños en condiciones precarias y aguarda por tender su mano a unos 5.000 que conforman la lista de espera.

“Empezamos a darnos cuenta de que los niños que atendíamos cargaban con el trauma de haber sido violados o explotados sexualmente, y su recuperación se convirtió en nuestra prioridad”, contaba María Paola minutos antes de recibir el premio, cuando aún ignoraba que su labor la llevaría a un atril a agradecer el reconocimiento.

Como directora de Niños por un Nuevo Planeta, se enfrentó a casos realmente duros y siniestros. Se encontró con niñas de dos años que eran utilizadas como trabajadoras sexuales y otras algo mayores a quienes su historia les había borrado cualquier rastro de espíritu infantil. Con su recuperación en la mira, además de la manutención, la fundación se preocupó por brindar un acompañamiento psicológico y educativo.

“Lo más importante es que cuando un niño nuevo llega al hogar, se dé cuenta de que niños violados como él, pueden ser felices”, explica María Paola, para enseguida aclarar que su causa cambió un poco el rumbo: antes luchaba contra el abuso sexual infantil de los niños menos favorecidos, ahora lucha en contra del egoísmo de la gente, para hacer un llamado a aquellos que  puedan contribuir  a sus iniciativas.

Temas relacionados

Mujer Cafam
Comparte: