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31 Oct 2008 - 1:28 a. m.

Más y más denuncias

Nuevas revelaciones en cuatro municipios del Huila, en donde 33 personas fueron  reportadas como guerrilleras, acrecientan el debate sobre los falsos positivos  del Ejército. Se mantiene tensión en los cuarteles después de la purga militar. Crecen rumores sobre nuevos cambios en mandos de las Fuerzas Militares, aprovechando cursos de ascenso de oficiales.

El Espectador

Los ecos del escándalo político y judicial desatado a raíz de la purga de 27 oficiales y suboficiales del Ejército por el episodio de los falsos positivos en el oriente del país, siguen causando revuelo. A las críticas de la oposición reclamando responsabilidades políticas, se sumó el propio presidente Álvaro Uribe, quien desde El Salvador salió a blindar al ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, pero volvió a exteriorizar críticas contra altos mandos de las Fuerzas Militares.

En concreto, el Presidente Uribe preguntó públicamente porqué no ha sido posible capturar al narcotraficante conocido como El Loco Barrera y por qué tampoco ha sido posible hacerlo con alias Cuchillo. Como ambos narcotraficantes delinquen en el departamento del Meta, el primer mandatario  manifestó: “¿Vamos a ser capaces de capturarlos o no?, y voy a preguntar especialmente a la División del Ejército en Villavicencio si es capaz de capturar a El Loco Barrera o si es que lo está protegiendo”.

Al defender al ministro Santos, manifestó: “A mí me parece injusto que cuando se le dio la espalda al tema de la eficacia de las Fuerzas Armadas, al tema de la transparencia, durante 40 años, ahora se pida la cabeza de quien está luchando para que Colombia tenga una política de seguridad democrática todos los días más confiable”. De paso recordó que para capturar a Diego Montoya fue necesario apelar a una operación de contrainteligencia.

Y mientras el presidente Uribe Vélez seguía agitando el ambiente castrense, en los pasillos del Ministerio de Defensa y los cuarteles militares subsisten las tensiones por lo que puede suceder en las próximas horas o días. Fuentes cercanas comentaron que lo acontecido es apenas el principio del revolcón y que aprovechando la proximidad del llamamiento de cursos a oficiales, vendrán más cambios. Incluso no se descarta modificaciones en la cúpula militar.

El incidente de Cumaribo

El pasado 26 de septiembre, la Brigada de Selva Nº 26 del Ejército reportó operativos militares en zona rural de Cumaribo (Vichada), en los que resultó muerta una mujer: María Zeneida Leguizamón. Esa fue la versión oficial. No obstante, la familia de Mara Zeneida alega que la versión oficial dista de la realidad.

Según Fernando Riascos, su esposo, la mujer de 26 años murió cuando los soldados dispararon al azar contra su finca, ubicada en el corregimiento de Güerima (Cumaribo, Vichada). Los uniformados, según Riascos, en realidad estaban disparando contra un ganado que se encontraba cerca, pero de la lluvia de balas, una terminó en el rostro de María Zeneida.

Riascos no se explica por qué el Ejército habló de combates. “Nosotros teníamos una finca que queríamos volver ganadera. Cuando mataron a mi esposa, los soldados salieron huyendo, sólo uno se devolvió a ayudarnos”, recuerda el campesino. “Cuando la llevábamos hacia la lancha, en el camino fueron apareciendo más”.

Riascos cuenta que, a pesar de que le solicitaron a un mayor del Ejército un helicóptero para salvar a su mujer, éste nunca llegó. Una avioneta arribó a Cumaribo hacia la 1:30 p.m., para trasladar a María Zeneida a Villavicencio, pero ella falleció 20 minutos antes de que la aeronave aterrizara en la capital del Meta.

Se fueron de paseo y no volvieron

Diez años después de la desaparición de su hijo Darwin Andrés Sánchez, María Consuelo García volvió a escuchar una versión que había oído de boca de un paramilitar conocido con el alias de “Milton”, con quien se reunió en el monte desesperada porque no sabía qué había ocurrido con él. Se la oyó el pasado miércoles en versión libre al desmovilizado Jorge Enrique Ríos Córdoba, alias “Sarmiento”, que perteneció al Bloque Mineros, quien sostuvo que al joven lo habían secuestrado en inmediaciones del municipio de Caucasia, Antioquia, cuando regresaba a Medellín después de un puente festivo en Cartagena que había pasado con sus amigos Gustavo Adolfo Cardona y Carlos Mario Llano, quienes corrieron la misma suerte.

 Al parecer los tres se quedaron sin dinero y pedían a los conductores que los llevaran de pueblo en pueblo. Pero a la altura de Caucasia los retuvieron, los vistieron de camuflado y los asesinaron. “En versión a la Fiscalía, y enfrente de nosotros, nos dijo que después se los habían entregado al Batallón Rifles de Ejército para hacerlos pasar como bajas de la guerrilla”, manifestó María Consuelo. Agregó que el ex paramilitar aseguró que con esas bajas los militares conseguían condecoraciones. La única imprecisión que ella observa entre las versiones que han entregado los dos ex movilizados, quienes aspiran a recibir los beneficios de Justicia y Paz, es que mientras el primero dice acordarse que uno de los muertos era su hijo, el otro asegura que dieron muerte a los otros dos y que, al parecer, Darwin Andrés habría sido entregado a militares acantonados en otro lugar. Ahora espera que en la versión que deberá entregar “Milton” entre el 10 y el 12 de diciembre próximo, aclare en qué lugar fueron enterrados los cadáveres. Dos de los cuerpos habrían sido inhumados en el municipio de Caucasia, pero hasta el momento se desconoce el sitio exacto donde quedaron. Ella espera que miembros del Ejército de esa época, si saben dónde están los jóvenes, ayuden a ubicarlos.

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