14 Feb 2009 - 2:15 a. m.

Mirar en el ojo del otro

El diseñador brasileño Rolando Fraga presentó una colección sobrecogedora que traduce su visión de mundo.

Julián Posada

Ronaldo Fraga es un diseñador de moda brasileño formado en su país y con posgrado en la Parson’s School of Design de Nueva York y en la Saint Martins School de Londres.

Establecí la primera conexión con su trabajo a través de sus pasarelas en la São Paulo Fashion Week. Sus puestas en escena —lo suyo es más que un simple desfile, se convierte en un manifiesto cultural— buscan siempre valorizar la idea sobre la cual trabaja y sobre todo respetan el motivo que las inspira, lo trascienden y se convierten en un comentario político sobre la realidad universal. Su trabajo se nutre, por ejemplo, del amor entre judíos ortodoxos y cristianas, de su jefa de taller, del almacén de telas metro a metro, de la desviación de un río y la futura sequía de la zona, La China, los viajes de Gulliver, los artesanos de cerámica de Jequitinhonha, la carta de amor de un preso a su amada, una noche de amor, la artista Louise Bourgeois, la cantante Nara Leao o Zuzu Angel, la activista política asesinada por el régimen militar.

Fraga mira cada proyecto a través de unos anteojos “recetados” que cambia con frecuencia y que, según afirma, son más de 200, a tal punto que la imagen de su marca es, de hecho, un par de ellos. Ellos le permiten acercamientos dulces, tiernos, críticos o intelectuales que sorprenden por la complejidad, claridad y acierto político con que los hace.

Para él “las elecciones de vestuario se configuran en sí mismas en un acto político. Lo que soy, lo que quiero ser, lo que quiero parecer, lo que yo quiero que piensen que soy. Mucho más que un registro de comunicación, la moda es  el instrumento más eficiente del primer medio de comunicación del hombre, su propio cuerpo. La vieja sentencia: ‘Pienso luego visto’ encuentra ecos en este contexto al sintetizar con precisión la relación de la política con la moda. Desarrollé algunas colecciones donde este diálogo apareció de forma explícita (Quién mató a Zuzu Angel, Cordero de Dios...) y en otras de forma implícita (Cuerpo crudo, Ruth y Salomón...), pero en  todo mi trabajo es esa relación (entre arte y política) la que cose toda la inspiración y narrativa. Es  siempre una mirada en el ojo del otro, todo el tiempo”.


Su compromiso no es sólo de palabra, sino que va más allá de producir vestidos, al involucrarse en el desarrollo de proyectos para la generación de empleo en cooperativas y comunidades ligadas con la industria de la confección y los artesanos.

Sobre su proceso creativo afirma: “Creo que todo puede inspirar una colección de moda. Pero se requiere de ‘una precisión quirúrgica’ para elegir los ‘temas’ que puedan de alguna manera bordar una historia ligada con nuestro tiempo y sus ‘pecados’. Mi método de creación varía siempre en función del tema elegido y la narrativa a desarrollar. Construyo primero lo que yo llamo el espacio de maniobras, que es el terreno que me va a ‘alimentar’ en todas las fases del montaje de la colección.

En este punto selecciono los libros, la música, el sabor, los olores... sólo después de eso parto para el terreno figurativo de los colores, las formas, las texturas, el registro gráfico, etc. Mucho más difícil que la construcción de las prendas de vestir, es la construcción del discurso de la ropa, el discurso de las cosas. Odio la ropa muda. Es el discurso del vestido el que nos excita”.

En la revista d’Obras de Brasil, Fraga afirma en una entrevista concedida a Silvana Holzmeister que su trabajo “lo encara como un canal de comunicación con el mundo que lo rodea”, y esa comunicación que lo excita la ha tejido de manera muy fuerte, pues las conexiones emocionales que establece con el público convierten su trabajo en un antídoto contra la crisis. Sus propuestas sorprenden a propios y extraños, y su labor creativa es hoy considerada como la más fuerte de Brasil.


Prueba de ello son su participación en febrero de 2008 como único representante de América del Sur junto a 100 diseñadores del mundo en el Brit insurance-Diseños del año, muestra organizada por el Design Museum de Londres, y la instalación en el Museo de Arte Contemporáneo de Tokio para la exposición “When lives become form”, que aborda el tema de la creatividad brasileña.

Cada vestido de Fraga es una palabra que evoluciona sin prisa, cada grupo una frase, y sus colecciones, la prueba viva de que el “ánima” también los habita y de que es a través de los seres humanos sensibles que miran y asumen el papel del otro donde el mundo encontrará su sentido.

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