14 Nov 2009 - 9:00 p. m.

Misionero de la educación

Barry McCombs abandona la rectoría del Colegio Nueva Granada, en Bogotá.

Mariana Suárez Rueda

Barry McCombs quiere convertirse en un abuelo profesional. Después de tantos años de educar niños y jóvenes en Estados Unidos y Colombia, cree que llegó el momento de participar en la formación de sus nietos. Por eso, hace algunos días tomó la determinación de abandonar su trabajo de los últimos 12 años: la rectoría del colegio Nueva Granada.

No fue una decisión fácil. En esta institución se enamoró de Colombia y decidió convertirse en ciudadano de nuestro país. Cuando llegó al colegio, en 1997, muchos alumnos habían tenido que abandonar sus estudios y trasladarse a vivir al exterior por problemas de seguridad, y otros tuvieron que hacerlo porque la crisis económica no les permitía a sus padres seguir costeando su educación.

Eran tiempo difíciles, recuerda McCombs. Cada familia intentaba protegerse y velar por su bienestar y él tenía el reto y el gran anhelo de construir una comunidad más unida, que se entusiasmara con la idea de ayudar a los menos favorecidos. Después de vivir durante dos años en la Pampa argentina, de recorrer barrios repletos de inmigrantes y de conocer de cerca la amargura de la pobreza, McCombs aprendió a ver la vida de una manera distinta.

Esta experiencia como misionero de la Iglesia mormona, a la que pertenecía en Estados Unidos, lo obligó a ser más autónomo y responsable. Cuando llegó a este lugar de Latinoamérica apenas tenía 19 años, no sabía nada de español, se sentía solo, perdido y con miedo a enfrentar la tarea que le habían encomendado: transmitir el mensaje de su iglesia. Al regresar a Estados Unidos cursó la carrera de Ciencias Políticas, con énfasis en Estudios Latinos, y luego hizo un doctorado en educación.

Durante años se dedicó a dictar capacitaciones en multinacionales, hasta que encontró su vocación en los colegios. Fue director de varias instituciones en su país y cuando se presentó la oportunidad de aplicar para trabajar en Colombia, no lo dudó. Sus alumnos lo recuerdan con cariño y las últimas promociones destacan su firmeza, para muchos a veces excesiva, en el abordaje de problemáticas como la drogadicción. Por ejemplo, bajo su rectoría se tomó la decisión de realizar pruebas de saliva y orina para verificar que los alumnos no hubieran consumido alcohol o sustancia psicoactivas.

“Barry es una persona dedicada al trabajo con los sectores más pobres de Bogotá”, cuenta Luisa Pizano, directora del colegio Los Nogales. Precisamente ese sentido social fue el que lo hizo empeñarse en participar en el proyecto de colegios en concesión de la Alcaldía Mayor, en darle vida al Hogar Nueva Granada —una institución que ha ofrecido educación a más de 500 niños de escasos recursos— y en crear un programa de capacitación para que los profesores del Distrito aprendan a hablar inglés y en un futuro puedan enseñarlo a sus alumnos.

Aunque McCombs se marchará del Nueva Granada cuando finalice este año escolar (en junio de 2010), desde ya prepara su salida. Claro que ésta no será definitiva, pues piensa seguir colaborando con los programas sociales de la institución que dirigió durante más de una década.

La nostalgia por dejar su cargo se mezcla con un sentimiento de alegría por saber que quien lo sucederá es Eric Habegger, un querido ex alumno y profesor del colegio.

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