15 Feb 2014 - 1:53 a. m.

¿Murió el romance?

Si para hablar de amor la ciencia se remite a reseñar las reacciones provocadas por hormonas, procesos de selección de parejas, píldoras del amor o supervivencia de la especie, ¿estamos enfrentándonos a la muerte del romance? El Espectador le hizo esta pregunta a algunos expertos.

Redacción Vivir

Para el bioquímico español Pere Estupinyà, autor de libros como La ciencia del sexo y S=ex², es innegable que somos una especie animal, pero no son las hormonas las que dirigen nuestro comportamiento. “Tenemos memorias, razonamiento y poseemos capacidad de autocontrol. El aumento de la leptina nos hace sentir hambrientos, pero podemos decidir qué comer y cuándo hacerlo. Saber cómo nuestro cuerpo hace la digestión tampoco le quita placer al disfrute de la comida. Entender las regiones cerebrales involucradas en el enamoramiento no le resta romanticismo alguno a un beso apasionado”, dice.

Para Nancy Martínez, directora de la especialización en psicología clínica de la Universidad del Bosque y especialista en relaciones de pareja, las personas deben acercarse a estos estudios científicos con “precaución”, pues se tiende a reducir las relaciones de pareja a asuntos físicos y químicos que dejan de lado los contextos culturales con los que fuimos criados. “El amor no podría llegar a reducirse a una pastilla. El enamoramiento implica tácticas de conquista que aprendimos del entorno en el que crecimos. No se pueden dejar de lado los sentimientos”.

Por su parte el sexólogo Juan Manuel González cree que estos estudios, más que desmitificar el enamoramiento, son muy útiles para las terapias de pareja. “La ciencia ha revelado la relación del chocolate con la sensación de estar enamorado. Mis pacientes han agradecido saberlo. Los estudios nos ayudan a tocar temas sensibles con mayor facilidad”.

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