2 Jan 2009 - 12:00 a. m.

Murió uno de los pilares de la radio

Familiares, amigos y colegas le rinden el último adiós al periodista considerado uno de los artífices de la evolución radial. Las exequias serán en la iglesia de La Porciúncula y luego sus restos serán cremados en el cementerio de Chapinero en Bogotá.

Redacción Arte y Gente

A los 73 años de edad, como consecuencia de un infarto, falleció el pasado 31 de diciembre, hacia las ocho de la noche en su casa de Bogotá, el reconocido periodista y pilar de la radio colombiana en las últimas décadas Julio Nieto Bernal. Sus realizaciones en la radio, la televisión, la prensa escrita y la enseñanza del periodismo lo catalogan como una de las voces primordiales en el desarrollo de la comunicación contemporánea en Colombia.

Nacido en Bucaramanga en 1935, siendo apenas un adolescente y sin concluir su bachillerato en el colegio Santander, se presentó a Radio Bucaramanga buscando un puesto como locutor. Fue contratado y debutó en un programa de complacencias telefónicas. Era tan joven que, como apenas le estaba cambiando la voz, no faltó quien le dijera: “Póngame esta canción, señorita”. Pero Julio Nieto no se intimidó y antes de los 15 años ya tenía su licencia como locutor.

Una vez obtuvo la licencia, firmada por el general Gustavo Rojas Pinilla en calidad de Ministro de Correos y Telégrafos, viajó a Bogotá para atender su vocación radial. Pasó fugazmente por La Voz de Colombia, pero después ingresó a Caracol Radio, donde el presidente de la empresa, Fernando Londoño, lo acogió como una de sus principales promesas. Al mismo tiempo inició sus estudios de Derecho en la Universidad Javeriana, que alternó haciendo comentarios de hípica.

Con el paso de los años no sólo concluyó sus estudios como abogado, sino que se fue convirtiendo en un personaje clave en la evolución de Caracol Radio. De hecho, fue uno de los gestores del programa Monitor, pionero en el desarrollo de la radio cultural y de entretenimiento en Colombia. Sólo hizo una pausa en su largo recorrido en la radio para escribir en El Espectador y para asumir la dirección de Coldeportes, donde dio rienda suelta a otra de sus pasiones: su amor y admiración por las causas del deporte.

En 1979, junto a Yamid Amat, Antonio Pardo García y Alfonso Castellanos, constituyó el espacio que revolucionó los formatos de la radio en Colombia: 6 AM - 9 AM, un espacio noticioso que transformó la dinámica del periodismo y convirtió en una costumbre social madrugar con la radio. El propio Julio Nieto resumió años después en lo que se convirtió esta modalidad replicada en otras estaciones: “Durante la mañana, los periodistas gobiernan el país y gobernar es decirle a la gente lo que está pasando”.

Por 30 años, Julio Nieto Bernal fue alma y nervio de Caracol Radio. Empezó de locutor y llegó a ser asesor de la Presidencia. Y lo hizo sin dejar de actualizarse en la academia, como lo prueba su especialización en comunicaciones en la Universidad Vanderbilt. Recibió todos los honores posibles y en 1974 fue congratulado con el Premio Ondas de España, como un reconocimiento a su incesante trabajo, siempre asociado a la promoción de la cultura.

A finales de los años 80, cuando Fernando Londoño dejó la presidencia de Caracol, él consideró que su ciclo en esta cadena estaba cerrado y se trasladó a la colega RCN, donde emprendió otro período profesional exitoso. No sólo como apoyo a su director Juan Gossaín en el prestigioso espacio de Radiosucesos, sino en su estilo inconfundible, culto y elocuente. Un enorme respeto por un medio de comunicación que acostumbraba a calificar como “el milagro que marca la pauta en el acontecer nacional”.


Con el avance de las comunicaciones, también le alcanzó el tiempo para desplegar su talento en otros escenarios paralelos. La proyección de Melodía Stereo, la dirección del noticiero de televisión Telepaís, el cargo de Defensor del Televidente en RCN Televisión y, en los últimos tiempos, en el magazín Línea de Noche, de la programadora de Jorge Barón, espacio que se emitía los viernes en la noche. Otras misiones donde hizo gala de su hiperactividad a la hora de modificar los formatos de la comunicación.

En 2000, la Fundación Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar le otorgó el galardón más merecido: el Premio a la Vida y Obra de un Periodista. A sus 65 años, 51 de ellos “pedaleando en los medios de comunicación”, como lo reconoció el propio Julio Nieto, recibió el homenaje de sus colegas. “Asocio la imagen de Julio Nieto Bernal a su identificación con la cultura y a su gusto por aquellas cosas que enriquecen el espíritu”, escribió en ese momento el periodista Roberto Posada en la revista Credencial.

Acertada definición para un periodista de tiempo completo que hasta el final de sus días le sacó tiempo a su pasión por el mundo intelectual. Lo van a extrañar en las audiciones de la Orquesta Filarmónica de Bogotá, a las que acostumbraba acudir casi religiosamente; en los tendidos de las plazas de toros de todo el país, donde asistía como un fervoroso conocedor de la tauromaquia; o en las salas de cine, donde estaba presto para no perderse los estrenos de las mejores películas de cada temporada.

La muerte lo sorprendió en otra de sus facetas: preparando sus clases para atender su condición de maestro. En la actualidad impartía cátedras en el CESA, la EAN y la Escuela de Ingenieros. Estaba pendiente de dictar un seminario sobre los países industrializados de Oriente. Precisamente en el momento en el que le sobrevino el infarto que segó su vida, como lo manifestó su hijo Andrés Nieto, buscaba información sobre Tailandia. No era muy amigo de las ruidosas celebraciones navideñas. Tampoco alcanzó a ver el comienzo de 2009.

Desde este jueves, y a pesar de tratarse del primer día del año, solitario y silencioso, decenas de amigos, familiares, colegas y discípulos desfilan por la Sala Número 1 de la Funeraria Gaviria, para darle el último adiós al maestro Julio Nieto Bernal. También estarán este viernes en la iglesia de La Porciúncula muchos de sus estudiantes de las universidades en las que irradió optimismo por las actividades del periodista. Entre ellos, sus dos mejores alumnos, sus dos hijos Alejandro Nieto Molina, director de Contenidos de Unión Radio, y Andrés Nieto Molina, periodista de RCN Radio.

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