4 Jun 2013 - 11:23 p. m.

Ni una vida más... (para la guerra)

Aterradoras las cifras sobre la guerra en Colombia: 5.5 millones de colombianos han caído victimas de las balas fratricidas, el 11.5 por ciento de la población colombiana ha sido víctima directa de esta guerra sin cuartel y en un solo año, el 2012, fueron más de veinte mil los colombianos caídos en esta cruenta guerra.

Por PABLO EMILIO OBANDO ACOSTA, colaborador de Soyperiodista.com

Un conflicto que requiere una salida, un cese y un final. Y si existe un tema que debe abarcar la voluntad de los colombianos es la paz, ese preciado don que hace más de cinco décadas desapareció de la faz de nuestra patria. Ni una vida más para la muerte y la guerra, debemos iniciar el camino de la reconciliación en medio de tantas heridas que llevamos sembradas en lo más profundo de nuestra conciencia colectiva.

La paz es un don preciado que nos merecemos los colombianos, es esa posibilidad de ver el presente y el futuro con una nueva óptica existencial; la paz debe ser ese fruto que nos permita mirarnos a los ojos sin rubor alguno, sin tener ese temor de preguntarnos si nuestros hijos y seres queridos ya han sido víctimas o victimarios, sin vivir cada instante con la zozobra de ser una cifra más en esta guerra que se ha convertido en el pan diario de los colombianos.

Nos debemos a la paz, a una nueva posibilidad de vida que nos permita entender que somos hermanos y no enemigos. La paz debe ser este clamor general que nos convoque a marchas, movimientos y movilizaciones en el país entero, apoyar la paz en estos instantes es un imperativo de cada colombiano que ha visto, sentido o sufrido en carne propia el drama y el dolor de cientos y miles, ya millones, de compatriotas que han perdido su tranquilidad, la presencia de sus seres queridos y que llevan en si ese sentimiento de temor continuo y permanente.

Las cifras hablan por si solas y deben permitirnos a los colombianos unos momentos para la reflexión, el dialogo y el perdón. Comparto plenamente la inquietud de un grupo de periodistas colombianos que reclaman ese derecho colectivo y la posibilidad de una ley de victimas que nos oriente en este difícil camino hacia la paz:” Pero ni la magnitud de las cifras, ni los peligros que plantea la guerra son, quizás, los principales desafíos. La Ley de Víctimas es el reconocimiento de que la sociedad ha estado enferma por más de medio siglo. Y todos los colombianos, no solo las víctimas directas, arrastran sus secuelas. Por eso es una tarea colectiva buscar restablecer las condiciones para que Colombia viva y crezca en paz. Esto tomará años, probablemente décadas. La Ley de Víctimas es un elemento esencial en ese proceso, pero está lejos de ser el único”.

Quién que mire esas escenas de dolor y llanto puede seguir impasible ante tantos acontecimientos de muerte y desolación. Esas madres que lloran a sus hijos, que se concentran en plazas y parques de centros urbanos a pedir una sola noticia de sus hijos, ese padre que arrastra el cadáver de su hijo intentado un ultimo y desolado abrazo, ese campesino que mira a sus hermanos masacrados y asesinados, ese negro y ese mestizo que se abrazan en la sola intención de sentirse hermanos de patria, de sangre y dolor. No es posible que nuestra historia continúe sus rumbos por estos senderos, que nuestra clase política se desgaste en tema baladíes e ignore un tema tan prioritario como la paz.

Y no debe existir colombiano alguno que se oponga a los diálogos y procesos de paz. Aquí ya no deben importar banderas, rojas, azules, amarillas o desteñidas. Debe primar ese deseo de paz por encima de todo interés netamente personal. Nos merecemos la paz y entre todos la vamos a construir. Solo así seremos dignos de ser llamados humanos, civilizados y cristianos. La PAZ, un propósito común.

Por PABLO EMILIO OBANDO ACOSTA, colaborador de Soyperiodista.com

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