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Niveles de ruido en Bogotá, por las nubes

Los pobladores de los barrios aledaños al aeropuerto Eldorado bloquearon la calle 26 alegando insomnio e incertidumbre por el futuro de sus predios.

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Eran 70 policías miembros del escuadrón antidisturbios los que esperaban a los cerca de 2.000 manifestantes de los sectores de Fontibón y Engativá. La romería había emprendido su recorrido a la altura de la carrera 100 sobre la avenida La Esperanza, y tomó la calle 26 hacia el aeropuerto Eldorado de Bogotá buscando los parqueaderos para que todos escucharan sus súplicas: los aviones no los dejan dormir.

Las autoridades aeronáuticas habían hecho el anuncio de que el funcionamiento de la pista sur del aeropuerto, que colinda con los barrios afectados, se extendería de 12 a 24 horas, reformando la Resolución No° 0745 del 05 de agosto de 1998 de la Unidad Administrativa Especial de Aeronáutica Civil. Esto implicaría continuos despejes y aterrizajes durante las altas horas de la noche y la madrugada. “Las obras de mitigación del ruido que se han hecho no han servido para nada y ahora vamos a sumar que habrá vuelos nocturnos. Los problemas auditivos y de insomnio serían severos”, aseguraba durante la mañana de ayer Víctor Daza, líder comunal de Fontibón.

La Secretaría Distrital de Ambiente, en un análisis de los resultados obtenidos durante 2008 por la Red de Monitoreo de Ruido del aeropuerto internacional Eldorado, determinó que en dicho período tuvieron lugar 29.331  eventos de ruido producidos por aviones, (80 por día). En estos casos, el límite de 75 decibeles permitidos fue excedido, una cifra preocupante si se tiene en cuenta que la pista sur operaba tan sólo 12 horas al día y que la Organización Mundial de la Salud cataloga como nocivo cualquier ruido que supere los 50 decibeles de intensidad.

Adicionalmente, los protestantes se quejaron porque en el Plan Zonal del Aeropuerto se estableció a Fontibón como una zona industrial y la incertidumbre sobre lo que podría pasar con los terrenos que habitan se ha convertido en un ingrediente más para pasar las noches en vela. “Estamos hablando de más o menos 20 barrios, 1.200 viviendas, ocho mil familias. Pero no está claro qué debemos hacer, si nuestros terrenos deben ser vendidos o no, quién nos los va a comprar y a qué precio”, explicó Daza. Frente a los alegatos de la gente, la Aeronáutica Civil no quiso emitir ningún pronunciamiento.

La manifestación de los habitantes de los barrios paralizó el tráfico de la calle 26 por cinco horas y se convirtió en una enorme piedra en el zapato para los viajeros, quienes desesperados por no perder sus vuelos tuvieron que sobrepasar las largas filas de automóviles por los costados. Finalmente, la jornada no produjo desórdenes ni enfrentamientos entre los protestantes y la Policía, pero sí varios vuelos perdidos.

Los efectos nocivos del ruido

Los riesgos que el ruido excesivo —contaminación acústica— representa para la salud fueron reconocidos por investigadores del Imperial College de Londres que, en un informe reciente, aseguraron que el ruido de los aviones y del tránsito en general puede llegar a elevar la presión arterial, aun si el afectado está durmiendo. En sentido parecido se pronunció el doctor Ómar Gutiérrez, miembro de la Sociedad Colombiana de Otorrinolaringología, quien explicó que el peligro empieza a partir de los 60 decibeles de manera sostenida —un grito podría alcanzarlos—. “Después de eso, el ruido puede causar irritabilidad, cansancio y dificultades en el sueño”.

 

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