26 Feb 2009 - 4:00 a. m.

“No voy a hipotecar mi opinión”

Luis Eduardo Garzón no asistirá al Congreso Nacional del Polo Democrático, que se inicia este jueves en Bogotá, porque cree hay una postura “sectaria” en contra de su propuesta de coalición para enfrentar al uribismo.

Hugo García Segura

El Polo Democrático comienza a definir desde hoy su futuro en su Segundo Congreso Nacional y el ex alcalde de Bogotá Luis Eduardo Garzón, una de sus fichas políticas más fuertes si de hablar de posibles candidaturas presidenciales se trata, no estará presente. Lucho ha decidido marginarse del Congreso a pesar de los llamados a la unidad y de que hace dos días las directivas del Partido anunciaron que lo dejarían intervenir para presentar sus propuestas. Propuestas que, según dice en esta entrevista, están solo encaminadas a dejar los sectarismo y buscar la alternativa de una coalición con otras fuerzas antiuribistas para ser una verdadera opción de poder en 2010.

¿Por qué no va al congreso del Polo Democrático?

No voy porque ya todo está prácticamente establecido y definido. Desde octubre pasado, cuando se dio el proceso de elección de delgados al congreso, ya estaba todo armado y había una gran mayoría en relación a que el escenario no el de buscar una gran coalición sino de cerrarse. Por eso ni María Emma Mejía ni yo no pusimos nuestros nombres a consideración en dicha elección de delegados.

¿Todo está definido para ungir a Carlos Gaviria como candidato?

No me atrevería a decirlo, pero si puedo decir que más allá de discutir si es Carlos Gaviria o no, que me parece un hombre absolutamente respetable, la decisión es si el Polo está dispuesto a buscar una alianza con otros partidos para enfrentar a una coalición uribista que de pronto tendrá al Presidente como su candidato.

¿Pero no ir al congreso del Partido no implica claudicar en sus propósitos y ahondar más la división?

Yo no estoy planteando división y no me considero tan fuerte para propiciarla. Todos los delegados deben ir,  pero como yo no soy delegado, pues no voy. Y no voy porque ya he dicho públicamente lo que pienso: o el escenario es una gran coalición democrática o es un Polo exclusivamente cerrado.

¿No le está dejando el camino libre a aquellos que usted llama el sector radical del Polo?

Es que el asistir no va a cambiar nada. Al contrario, sabiendo ya que está establecido, quien sirve la comida, que van a servir y cuál será la conclusión del banquete, a lo único que iría es a ver qué migajas me dan y eso no es lo que yo quiero. Yo no voy a hipotecar la opinión que tengo que el escenario es el de una gran posibilidad de encontrar convergencias con otras fuerzas para enfrentar a Álvaro Uribe. Si voy al congreso van a decir: ‘Le dimos unas boronas y no se satisfizo’. Yo no estoy mendigando una intervención.

¿Pero el Polo debe hacer oposición o no?

El Polo es oposición pero esa oposición debe ser con alternativas. Lo que está en juego es que si el Polo se cierra, será a pelearse el segundo puesto, pero si se abre en relación con buscar otras alternativas, es buscar gobierno. Y en eso último hay que buscar  aliados. Así quedó demostrado en las elecciones a la Alcaldía y a la Presidencia, porque las dos terceras partes de la votación no son de la militancia del Polo sino de liberales y conservadores que, como demócratas, consideran que debemos ser una opción.

¿Qué va a pasar entonces con su aspiración de ser candidato presidencial?

Seguirá porque mi razón de ser no es ser candidato sino ser Presidente de la República y eso no se da sino a través de una coalición. Lo que pasa es que sé que el mundo no pasa alrededor mío y si en el camino veo que la opción puede ser otra persona, perfecto. Aquí hay gente como Carlos Gaviria; como el propio Robledo, con todo y lo que sea un impugnador; como Gustavo Petro; como Rafael Pardo y la propia Piedad Córdoba; como Sergio Fajardo o Antanas Mockus.

¿Y ese trabajo que dice que va a seguir será dentro del Partido?

Pues sigo siendo del Polo y no estoy trabajando para la división. No soy arrogante para considerar que soy un factor de división. Creo que sería increíble que el Polo Democrática fuera inferior al Partido Liberal, donde uno ve que la


gente se expresa y unos defienden la seguridad democrática. Acá si uno expresa opiniones contrarias salen y lo condenan. Pero nadie está defendiendo el gobierno del presidente Uribe y lo que estamos diciendo es que o somos alternativa de gobierno o nos dedicamos a hacer oposición.

¿No será que usted va a parar en la consulta liberal?

No estoy buscando alquilarme a un partido, estoy buscando es una gran coalición. Lo que los liberales han dicho es que van a hacer su consulta en septiembre y han dejado abierta la puerta para una gran coalición en marzo. Pues a eso yo le apuesto.

El año pasado Carlos Gaviria lo invitó a participar en las reuniones de Comité del Partido para expresar los puntos de vista ¿qué pasó?

Hay cosas donde la fotografía puede mostrar unidad pero en el fondo lo que hay es una limitación para opinar. Yo he opinado permanentemente en la columna de El Espectador y pienso que cuando uno va a ciertos sitios no necesariamente es porque le den la posibilidad de incidir.

Gaviria , Robledo, Dussán dicen que usted y Petro lo que no quieren es aceptar el dictamen de las mayorías...

Yo sí acepto el dictamen de las mayorías, tanto que ni siquiera me presenté a las elecciones de delegados. Lo que no acepto es que me condicionen a que en este momento uno esté a imagen y semejanza de una decisión ya tomada.

¿Por qué dijo que el Polo era como un nuevo Guantánamo?

Por las afirmaciones que hizo un senador que si no me atenía a las consecuencias me iban a sancionar. Un partido que se llama demócrata tiene que dejar que las opiniones fluyan.

Por allí dicen que Anncol ha influenciando el congreso del Polo...

Es evidente que estamos frente a una situación de extremas. Anncol viene haciendo una serie de comunicados permanentemente y la vehemencia con que se ha enfrentado eso no es la que uno quisiera, a pesar de que desde hace unos dos meses el presidente del Partido ha sido muy reiterativo y enfático en rechazarlos. Pero también la extrema derecha con las Águilas Negras han tratado de incidir amenazando a la gente. Las dos extremas no pueden estar en el Congreso.

¿Pero ha faltado fortaleza, como dice Petro, en rechazar las amenazas de las Farc?

En los últimos dos meses ha habido vehemencia y agradezco como la dirección del Partido ha actuado. Pero dejaron avanzar porque esa serie de actitudes venían desde hace casi tres años y nunca escuché una opinión en contra de lo que pasaba.

Petro ubica una tercera corriente en el Polo que será la que incline la balanza en el congreso: la del alcalde Samuel Moreno. ¿Es así?

Es absolutamente cierto. La familia Moreno Rojas ha tomado la decisión de que ellos hoy deciden apostar a conformar una mayoría que está con los sectores que niegan la posibilidad de una coalición. Uno ve que todos los proyectos de la izquierda en Colombia siempre fracasan por lo mismo: pugnas por el poder, incapacidad en ponerse de acuerdo en puntos mínimos.

Y ve que el Polo va en ese camino.

No creo, veo es que el debate del Partido es enriquecedor en lo ideológico y político, mientras que en los otros partidos el debate se da es por puestos. Aquí no hay un debate de egos. Si el escenario es de gran coalición, yo me someto a cualquier tipo de normas o reglas y si me toca cargar maletas, cargo maletas. Lo que no puedo aceptar es que se pierda la oportunidad de buscar un encuentro de unidad de otros sectores democráticos en Colombia. No podemos pensar que los del Polo somos los únicos demócratas. Si quieren les firmo ya que mi egonometría la tiro al cesto de la basura.

Dicen unos que desde que salió de la Alcaldía no ha tenido ni una palabra amable con la dirigencia del Partido...

Al contrario, es conmigo con quien no ha habido ninguna amabilidad. Ni siquiera me han reconocido la incidencia que tuvimos en haber elegido el nuevo gobierno de Bogotá.

¿Qué es eso de la izquierda moderada?

Yo prefiero una izquierda sin adjetivos. En este momento en Colombia más que ponerse a mirar quién representa más a la izquierda, hay es que poner en énfasis es en quién representa más la democracia. Y estamos enfrentados


a un gobierno que, de persistir en la reelección y en estigmatizar a la oposición, termina siendo profundamente antidemocrático. Por eso lo que hay que sumar es gente de todos los sectores que tengan una mirada democrática.

Muchos critican el reconocimiento que hace a los logros de la seguridad democrática...

Quien ejerza oposición a la seguridad democrática tiene que hacerla con claras observaciones. Por eso no soy de los que cree que haya que volverla política de Estado. Lo del DAS, los falsos positivos y la presión por mostrar resultados no es la mejor manera de presentar esa seguridad democrática. El costo por de ella es que se desinstitucionalizó el país. Pero también hay indicadores sobre secuestro o extorsión que uno no puede negar.

¿Qué reglas de juego se necesitan para que usted participe en una consulta del Polo?

Que todo lo que se haga de aquí hasta mayo del próximo año vaya en la lógica de buscar la unidad de los demócratas que no están ni por la reelección ni por mantener los mismos comportamientos del actual gobierno.

Usted habla de coalición con el Partido Liberal y César Gaviria habla de coalición con Vargas Lleras ¿estaría dispuesto a aliarse con Cambio Radical?

Germán Vargas Lleras y yo somos como el agua y el aceite. Le reconozco su gran coraje en relación que cuando uno le mira la mano, sabe lo que significa la valentía de enfrentar en su vida cosas muy complicadas. Pero Vargas Lleras y la mirada de la seguridad democrática no tiene nada que ver con Lucho Garzón, luego no hay ninguna razón en que él y yo coincidamos.

¿No cree que Andrés Felipe Arias les está cogiendo ventaja? Ya va de primero en las encuestas...

Las encuestas son un momento de emoción y no de opinión. ‘Uribito’ no fue lanzando para enfrentar a la oposición sino para tirarse la coalición uribista. Hoy es el rival de Vargas Lleras en las regiones y a Juan Manuel Santos lo tiene con el trébol del cuándo, cómo y dónde renuncia.

¿Si será que Santos se mete?

Es evidente. Después de lo que ha pasado nunca tendrá la posibilidad de ser candidato con posibilidades. El problema es que en la Casa de Nariño están haciendo su  propio complot para volver indispensable al presidente Uribe.

¿O sea que para usted el Presidente si está pensando en una segunda reelección?

No tengo ninguna duda. Camina, habla, actúa y propone en función de esa línea. Que pueda, ese es otro problema, pero está convencido que esa es la lógica con la que tiene que ir.

¿Y si tiene futuro el referendo?

Ese va a terminar siendo el único canje que haga este gobierno. Un canje en el que ese referendo termine cambiado por un articulito que promueva la reelección.

¿Un acto legislativo?

Creo que el proyecto de reelección de alcaldes y gobernadores, que se apareció por arte y magia, es una manera disfrazada de ir acomodando una reforma política que ante los problemas del referendo y con el pretexto de las cinco millones de personas que firmaron, salgan y digan que hay que hacerle caso la voluntad popular, la cual se expresa en ese articulito.


¿Y si Uribe no va, será que la coalición de gobierno se pone de acuerdo con candidato único?

La coalición uribista es como una corraleja, donde los toros salen y embisten lo que sea y así, sálvese quien pueda.

¿Usted también estaba ‘chuzado’ por el DAS?

No sé, pero me parece dramático y eso demuestra es que si el principal ente de seguridad del Estado no puede ser gobernado por la Presidencia y ahora esta se muestra víctima de ello, es porque definitivamente la seguridad democrática no logró lo fundamental: garantizar la institucionalidad. 

¿Quién tiene que responder políticamente?

El Presidente de la República y los ministros que tienen que ver con esto. No pueden echarle la culpa ahora a unos directores y funcionarios cuando la inteligencia depende única y exclusivamente de la Casa de Nariño.

¿Ustedes son conscientes de que de lo que haga Samuel Moreno  depende en gran parte el futuro del Polo?

No lo dudo. La familia Moreno Rojas ha decidido no trabajar políticamente conmigo y yo lo respeto. La decisión que tomé en su momento de considerar que Maria Emma Mejía era mejor candidata que Samuel, me llevó a un escenario complicado en la relación. Sin embargo, no haré ningún esfuerzo ni de mi saldrá nada para que le vaya mal. Al contrario, sabemos que un proyecto democrático va a depender mucho de su gestión y así como nosotros logramos avanzar en ese proyecto, uno tiene que hacer fuerza para que le vaya bien.

¿Y cómo lo está haciendo?

Ha hecho cosas importantes: le dio continuidad a la política social, tiene un extraordinario Secretario de Hacienda que ha logrado avanzar en la consolidación de las finanzas de Bogotá y tiene un gran reto en materia de movilidad.

Petro dijo que había mucho clientelismo en la administración distrital...

No puedo afirmar eso porque para mí clientelismo es sinónimo de transacción y no me consta.

Sin embargo usted habla de que cuando fue alcalde no cumplió las expectativas de nómina de algunas personas...

Es que hay gente que cree que uno llega como jefe de personal y no de alcalde.

¿Cómo están sus relaciones con Samuel Moreno?

Veo que él le dio continuidad a otra política: ‘Samuel con indiferencia’.

¿Cómo hay que llamarlo: candidato o precandidato?

Soy candidato hacia una gran coalición.

Y si no hay consensos, ni acuerdos, ni en el Polo ni con otros partidos ¿qué va a hacer?

Allí todo el mundo se va a convertir en sucursal de un gobierno y a eso no le voy a apostar. Si no logramos consolidar esa gran coalición, lo único que nos va a tocar por muchos años es seguir mirando cómo se aplaude al presidente Uribe o como se le chifla sin incidir en la política colombiana.

¿Está agonizando el Polo?

Lo que digo es que si hay un nuevo escenario de reelección, es como una enfermedad terminal. Y cuando uno tiene una enfermedad así, hay dos alternativas: la quimioterapia o la eutanasia. Y algunos quieren hacerle la eutanasia, que en este caso sería como suicidio colectivo.

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