22 Mar 2011 - 12:59 a. m.

Nueva alarma en Fukushima I

La aparición de humo blanco y gris en los reactores 2 y 3, respectivamente, pone a sonar de nuevo las alarmas. Entre tanto, la OIEA es optimista sobre la resolución de la crisis.

Redacción Internacional

Hacia las cuatro de la tarde en Japón, una columna de humo gris sobre el reactor 3 de la central Fukushima I, el más peligroso debido a que es el único que contiene plutonio, reavivó la preocupación sobre el estado de la planta nuclear.

A pesar de que en los últimos días la temperatura del reactor había sido controlada gracias a la entrada en operación de camiones cisterna que rociaban constantemente con agua la estructura, la presión dentro de la vasija del mismo había aumentando drásticamente en las últimas horas, según la Agencia de Seguridad Nuclear de Japón. Momentos después, los técnicos percibieron una columna de humo blanco saliendo del edificio del reactor 2.

Como consecuencia de la aparición de las nubes de humo y mientras las autoridades japonesas estudian los motivos del escape, la compañía Tokyo Electric Power (Tepco), empresa operadora de la central, decidió evacuar de la zona a todos los operarios y detener todas las acciones en la central.

Más allá de los incidentes presentados ayer, la crisis radiactiva en la central nuclear de Fukushima I parece haber entrado en una nueva etapa. Aunque el temor de la comunidad internacional sobre la posibilidad de que se produzca un accidente similar al de Chernobil en 1986 no ha desaparecido del todo, la evolución en las tareas de reconexión del fluido eléctrico han devuelto la esperanza.

Tepco informó que logró conectar cables de energía a todos los reactores aunque reconoció que de momento sólo los sistemas de refrigeración del 5 y el 6 funcionan con normalidad y están fuera de peligro. Entre tanto, los técnicos siguen estudiando el estado de los demás estructuras antes de encenderlos de nuevo. Según la agencia de noticias japonesa Kyodo la reconexión total podría darse en las próximas horas.

En ese sentido, el director ejecutivo de la Comisión Reguladora de la Energía Nuclear  de EE.UU., Bill Borchardt, aseguró que “el hecho de que se esté cerca de conectar electricidad externa es quizás la primera señal positiva de que la situación podría dar un giro”.

Más optimista se mostró Yukiya Amano, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). En una reunión extraordinaria de la Junta de Gobernadores de la OIEA ayer en Viena, afirmó que, a pesar de que la situación en Fukushima I sigue siendo “muy grave”, no tiene dudas de que la crisis será superada de forma eficaz por el gobierno japonés, respaldando así la forma como el primer ministro japonés, Naoto Kan, ha manejado la situación.

Radiactividad en alimentos

El gobierno japonés prohibió la distribución de leche, espinacas y “kakina” provenientes de la prefectura de Fukushima, luego de que las autoridades sanitarias encontraran niveles de yodo superiores a los límites de seguridad.

Además, los controles han detectado la existencia de yodo y cesio en el agua de nueve provincias, incluida Tokio. El portavoz del gobierno, Yukio Edano, instó a los ciudadanos a mantener la calma y aseguró que los niveles de radiación encontrados son “muy leves” y recalcó que no generan ningún daño para la salud de los consumidores.

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