30 Jul 2010 - 3:55 a. m.

Otra cumbre sin resultados

Unasur no logró solucionar la crisis entre Colombia y Venezuela.

Juan Camilo Maldonado T. / Quito, Ecuador

No se respiraba una tensa calma. Era una calma absoluta. Hasta que la llegada de Nicolás Maduro, canciller venezolano, al Palacio de Najas, a la 1:30 de la tarde, transformó el aire previo a la Cumbre de Cancilleres de la Unión de Naciones Suramericanas. La nube de periodistas fue abrumadora, la presión y las preguntas sobre el canciller, constantes. “¿Por qué Venezuela no se compromete a luchar contra las Farc?”. “¿Siguen ahí los campamentos?”. “¿Está Iván Márquez en su territorio?”.

Maduro respondió con rodeos. En medio de los empujones y las evasivas, un hombre que formaba parte de la escolta del diplomático empujó y luego le lanzó un puñetazo a la cara de una periodista, —esquivado gracias a la ayuda de algunos de sus colegas—. La bulla y la indignación fueron mayores. A tal punto que la Cancillería colombiana envió una carta de protesta al Ministerio de Relaciones Exteriores ecuatoriano quejándose por el maltrato a los comunicadores colombianos.

El episodio fue una extraña y acalorada antesala a la reunión convocada por Ecuador, a pedido de Venezuela, tras la denuncia colombiana ante la Organización de Estados Americanos de la presunta presencia y connivencia del Estado venezolano con las Farc.

El encuentro tuvo tonos fuertes, provenientes de lado y lado de la mesa. Maduro acusó al gobierno colombiano de estar fraguando un ataque en territorio venezolano antes del 7 de agosto. Bermúdez negó la acusación y le pidió a Venezuela mecanismos claros para evitar la presencia de las Farc en su territorio. Además, aseguró: “Si Unasur quiere ayudar en algo, tiene que ser en el establecimiento de ese mecanismo de cooperación eficaz”.

Con esto, Bermúdez rechazó dos de los puntos más importantes planteados en la reunión: un supuesto plan de paz para el país (propuesta venezolana) y el establecimiento de una comisión de países para mediar entre las partes (propuesta ecuatoriana). De hecho, el Canciller colombiano le dejó claro a su homólogo del Ecuador, Ricardo Patiño, en un encuentro previo, que Colombia solo aceptará una “comisión de verificación”.  Ni plan de paz ni mediación.

Brasil llegó con una propuesta de cinco puntos a la mesa. El más importante: el establecimiento de un “pacto de no agresión” y una “zona de paz” en la frontera, según trascendió extraoficialmente. Sin embargo, al llegar al final de la reunión —que no produjo una declaración oficial ni alcanzó ningún tipo significativo de consenso—, el canciller ecuatoriano aseguró que la región “dispone de un claro compromiso para evitar la presencia de grupos irregulares. El canciller Bermúdez aseguró que se discutió un borrador –cuyo contenido aún no se desconoce– que Venezuela decidió no respaldar.

Al ver que no eran capaces de llegar a un consenso, los diplomáticos les pidieron a los jefes de Estado suramericanos realizar una cumbre presidencial “en los próximos días”.

Antes del cierre de la reunión, una pila de caricaturas alusivas al presidente Álvaro Uribe apareció misteriosamente en una esquina de la sala de prensa de la Cancillería ecuatoriana, lo que enturbió aún más el ambiente de una cita que desde el principio pareció inoportuna. En los dibujos, Uribe aparece siendo manipulado por soldados norteamericanos; en otro, postrado ante el Tío Sam, quien le ordena “salir de Chávez antes de septiembre”. En un comunicado, la cancillería ecuatoriana los tildó de “pasquines que solo tienden a la provocación”.

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