26 Jul 2019 - 4:15 p. m.

Para tener en cuenta antes de practicarse una cirugía estética

El procedimiento quirúrgico es lo de menos si se compara con el pre y posoperatorio. Experto brinda algunos consejos para tomar la decisión correcta.

* Redacción Especiales

Getty Images
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Con el paso de los años las sociedades se han vuelto cada vez más exigentes. Pareciera que la digitalización, al tiempo que logra conectarnos con los demás, nos desconecta de nosotros mismos. Los canales de Youtube, las redes sociales, los artículos y las imágenes que rondan por las autopistas de la internet han impuesto patrones emocionales y de belleza que sin pedir permiso se instalan consciente o inconscientemente en las personas.

Lucir bello en la actualidad pesa más que estar sano. Y quizás es este uno de los motivos que ha llevado a que las cifras de cirugías estéticas aumenten con frenesí año tras año a nivel mundial. Hace algún tiempo la BBC reportó que entre 2002 y 2003 la Asociación Británica de Cirujanos Plásticos llevó a cabo 10.700 procedimientos, diez años después practicó 50.000 y esto, teniendo en cuenta que no es el país donde más procedimientos quirúrgicos de este tipo se realizan.

“Hablar de las cirugías plásticas en términos extremos no está bien. Hay mujeres que no se sienten cómodas al desnudarse ante sus parejas o que prefieren aguantarse las ganas de usar un vestido de baño de dos piezas, porque les da pena mostrar su cuerpo, también hay hombres que no se sienten bien con el tamaño de sus orejas o con la forma de su nariz y deciden hacerse un procedimiento estético para sentirse a gusto con ellos mismos, y en esos casos no hay nada de malo. El problema es cuando el paciente sufre de dismorfofobia (percepción exagerada de un defecto físico imaginario, leve o incluso invisible a los demás) y el médico no lo identifica, o cuando cree que una cirugía estética le va a solucionar los problemas de pareja u otros personales que esté viviendo”, afirma el doctor Jaralampos Giagtzidakis, cirujano plástico y reconstructivo.

Por su parte, la doctora Osiris Arévalo, expresidenta de la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica Facial y Rinología sustenta que “hay una presión creciente para parecer joven y guapo, especialmente en el caso de las mujeres a las que todavía se les juzga más por su aspecto”, y que aquí influyen los medios de comunicación que están llenos de programas que idealizan la cirugía estética y de famosos que cada vez parecen tener más vitalidad.

Tomar la decisión correcta es el primer paso que garantizará el éxito o el fracaso de la intervención. Pese a que Colombia es el cuarto país donde más se realizan cirugías plásticas, Giagtzidakis cuenta que el conocimiento que tienen las personas respecto al tema es muy bajo. “Hoy con la tecnología es fácil que el paciente llegue con el diagnóstico de lo que se quiere hacer, y ahí es donde entra en juego la sinceridad del médico para decirle si le funciona así o no. En internet se consiguen cosas buenas y malas. Regularmente hay una sobreexpectativa de los procedimientos porque los patrones de belleza han cambiado. Ese fenómeno de voluptuosidad en América Latina está muy marcado y, yo por ejemplo, lucho contra eso, pero no todos los pacientes lo entienden”.

La mayor preocupación es que la sociedad primero genera insatisfacción corporal y luego proporciona una cirugía como solución para ese problema cultural, sin tener en cuenta que, así como influyen aspectos psicológicos, también hay importantes aspectos de salud en juego.

Estas son algunas recomendaciones que brinda el doctor Jaralampos Giagtzidakis para garantizar el éxito de la intervención quirúrgica, el mismo que sostiene que “uno como médico se casa con el paciente que opera y ese vínculo se destruye hasta que alguno de los dos se muera. No estamos hablando de un compromiso monetario, sino de una responsabilidad ética”.

Errores más comunes

1. Uno de los más graves y comunes es que no leen las instrucciones. En mi caso, les digo verbalmente y les entrego por escrito tanto las indicaciones preoperatorias como las posoperatorias, y aún así muchos llegan y se operan sin haberse documentado en qué es lo que deben y no deben hacer. Casi el 70 % de las complicaciones posoperatorias vienen porque el paciente no es juicioso.

2. Otro error que cometen los pacientes es confiarse. Muchos no descansan el tiempo necesario ni acatan las limitaciones que el procedimiento exige. A veces se les pide no mover los brazos para evitar daños en los puntos o evitar usar gafas durante tres semanas y no hacen caso.

3. Este es un error de los médicos: operar y abandonar a los pacientes. Hay muchos que después de la cirugía dejan todo en manos de la enfermera o la asistente, y no debe ser así. Suele ser común cuando los médicos operan en masa.

Recomendaciones

1. Lo más importante es que sea un cirujano plástico certificado. No puede venir uno general a realizar este tipo de procedimientos porque no tiene el conocimiento. Lo ideal es que el especialista pertenezca a la sociedad de cirugías plásticas de su país, pues esto garantiza que ha pasado por años de preparación.

2. Importantísimo saber dónde opera el médico, si lo hace en una clínica, en una unidad quirúrgica, en el apartamento o en un garaje. De ahí depende que cuente con todos los servicios necesarios y que esté acreditado por el Ministerio de Salud. También que cuente con personal de apoyo capacitado.

3. La experiencia del cirujano tiene gran peso en esta decisión. Vale la pena saber cuántos procedimientos similares ha realizado para evaluar si le gusta o no el trabajo que hace y si le brinda la confianza necesaria. Ver algunos ejemplos del antes y después de otros pacientes ayuda mucho.

4. Antes de tomar la decisión, se recomienda contar con una segunda opinión para tener cómo contrastar las voces de médicos. No estamos hablando de una cuestión solo de precio, a pesar de que las personas siempre busquen precios económicos eso no garantiza que la cirugía será la mejor y viceversa.

5. Por último, es importante que haya feeling con el cirujano. Al final lo importante no es tanto el procedimiento en sí, sino el posoperatorio; el acto quirúrgico tiene menos relevancia en comparación con la evolución del paciente. Los médicos podemos operar similar, pero lo que marca la diferencia es el después.

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