7 Jan 2009 - 10:00 p. m.

Pastusos identifican planeta

Con pasión y disciplina, el físico Alberto Quijano y su grupo de estudiantes en el Observatorio Astronómico de la U. de Nariño demuestran cómo hacer ciencia con pocos recursos.

Pablo Correa

Alberto Quijano apenas tenía seis o siete años cuando descubrió, entre los libros de la biblioteca de su padre, uno que marcaría el rumbo de su vida. No ha olvidado el título, Cosmología, y en su memoria todavía brilla el recuerdo de aquellas pocas fotografías y dibujos que encontró en las páginas interiores.

Desde la bóveda de cuatro metros y medio que resguarda los cinco telescopios Meade del Observatorio Astronómico de la U. de Nariño, y en la que pasa la mayor parte de sus días y noches, este físico de 55 años dice que sigue buscando lo que vio en aquel libro.

La noche del pasado 8 de diciembre algo de aquella fascinación volvió a repetirse. Después de días de trabajo, junto con su equipo de colaboradores, por fin conseguían obtener suficientes datos para confirmar la existencia del exoplaneta WASP-1. Una esfera que se encuentra a 1.234 años luz de la nuestra.

“Lo difícil del estudio es que las estrellas aun con los mayores telescopios del mundo siguen siendo puntos”, comenta Quijano, “en nuestro caso, la detección se hizo midiendo el eclipse (tránsito) que este cuerpo produce al pasar al frente de su sol”. El planeta ya había sido registrado por observatorios norteamericanos, pero con instrumentos más potentes que los de Quijano. El mérito radicó en repetir la tarea aplicando métodos propios y con equipos más discretos.

Según el físico pastuso, la detección es experimentalmente complicada, porque se requiere buen instrumental y excelente procesamiento de las imágenes y de los datos. Con orgullo dice que al personal del Observatorio de Pasto le atraen los trabajos complicados, no los triviales.


No es la primera vez que este grupo de astrofísica, considerado uno de los mejores del país, logra identificar uno de estos exoplanetas. El año pasado lo hicieron con dos más: HAT-P-5b en Lyra, el TrES-3 en Hércules.

¿Por qué interesa a los científicos el estudio de los exoplanetas? La respuesta de Quijano es sencilla: porque desde tiempos milenarios nos hemos preguntado si estamos solos o no en el universo. Cada nuevo exoplaneta identificado abre una vez más la posibilidad de que albergue vida como la Tierra. Hasta hoy se han descubierto más de 200 exoplanetas.

El trabajo de Quijano se ha convertido en un ejemplo para otros científicos colombianos. Luego de estudiar física y matemáticas en la Universidad de Nariño, recibió una beca para realizar una maestría en Puerto Rico, donde se encuentra el radiotelescopio más grande del mundo. Al regresar a Colombia convenció a los directivos de la Universidad de Nariño para que invirtieran en la creación de un observatorio.

En 2005, la Nasa seleccionó su equipo de trabajo, junto con otros 49 grupos alrededor del mundo, para participar en la misión Deep Impact, en la que una bala de cobre de 370 kilos se dispararía contra el cometa Tempel 1, de cinco kilómetros de diámetro.

En su palmarés también figura el haber reencontrado el asteroide Toutatis, así como el encargo de pulir tres espejos de un satélite para la Nasa. Pero lo más importante quizá sea el entusiasmo que ha ido despertando en nuevas generaciones de jóvenes colombianos que ya comienzan a abrirse camino en una de las profesiones más antiguas del mundo: el estudio de las estrellas y el universo.

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