3 Jan 2009 - 3:04 a. m.

Piden 60 años para asesino de joven en la Zona Rosa

El viernes se realizó la audiencia preliminar con alias ‘Blanquita’, quien negó los cargos en su contra como principal sospechoso del asesinato de Juan Pablo Arenas. Piden 60 años de cárcel. El homicidio disparó las alarmas por la inseguridad en esta zona de Bogotá.

Redacción Bogotá

La muerte de Juan Pablo Arenas, de 22 años, apuñalado en la madrugada del 31 de diciembre, pasó inadvertida para las decenas de vendedores ambulantes, expendedores de droga, prostitutas, ladrones, atracadores y rumberos que todas las noches deambulan por la Zona Rosa de Bogotá, inmersos en sus distintos negocios, casi todos, por fuera de la ley.

El viernes, durante la audiencia pública que pretendía determinar si la captura del principal sospechoso del homicidio había sido legal, su abogado dijo que no aceptaba ningún tipo de acusaciones, pues no había ninguna prueba contundente que involucrara a su defendido con los hechos que se le imputaron. Las únicas versiones de lo sucedido habían sido relatadas por una de las víctimas de la riña, Marco Andrés Ortiz, amigo de Arenas, y por un testigo presencial llamado Alexander Ortiz Arias. Los demás habitantes de la zona no vieron ni oyeron nada.

Según los dos relatos, Élder Viáfara Cadena, a quien conocen en el sector con el alias de Blanquita, tuvo un primer encuentro con Arenas pocos minutos después de las nueve de la noche. Arenas y Ortiz compraron licor en el Carulla de la calle 85 y comenzaron a dialogar. Horas después , tres individuos se les acercaron a pedirles que compartieran con ellos el licor, a lo cual accedieron con la condición de que consiguieran en dónde servirles. Para ello, Blanquita y sus otros dos acompañantes, conocidos como ‘Faber’ y ‘Gonzalo’, consiguieron una lata de cerveza vacía. Pasados unos minutos, y al entrar en confianza, los tres individuos los robaron, atacándolos por la espalda.


Ortiz, intentando preservar su vida, no opuso resistencia y accedió a darle el celular a Blanquita. Arenas, por su parte, fue tirado al piso por ‘Faber’ y ‘Gonzalo’ y recibió múltiples patadas y puños, siempre según el testimonio de su amigo Marco Andrés Ortiz. Entonces Blanquita decidió ayudar a sus cómplices y le quitó la billetera, con 14 mil pesos. Le pidió más dinero. Arenas le respondió que no tenía más. Los tres agresores dieron por terminado el robo y huyeron, pero Arenas, no resignado a perder sus pertenencias, incluido un Ipod, salió tras los ladrones. Blanquita se devolvió, se trenzó a golpes con él, y sacó un cuchillo de su impermeable azul.

En la audiencia, la fiscal 307, Sara Matilde Mateus, leyó el informe de la perito del caso, Claudia Martínez, encargada de examinar el cuerpo del difunto, en el que reseñó que Arenas había recibido varias heridas en el tórax. La reyerta concluyó cuando Ortiz le lanzó una piedra al agresor, que se escapó del lugar. Sin embargo, la tragedia apenas comenzaba. Ortiz fue en busca de ayuda a la Clínica del Country, pero allí le respondieron que los médicos de turno no podían salir del edificio. Para ese momento, ya Arenas, según dictamen de los enfermeros de la ambulancia que llegó al sitio minutos más tarde, había fallecido. No tenía signos vitales.

Blanquita fue capturado el jueves pasado a las nueve de la noche, en la calle 63 con 19, gracias a la información suministrada por Ortiz. Horas antes, había sido detenido por porte de armas en una UPJ (Unidad Permanente de Justicia). No obstante, fue dejado en libertad. Luego de su segunda captura fue trasladado a la URI (Unidad de Reacción Inmediata) del centro, pero a esa hora no había funcionarios que atendieran el caso, por ello fue llevado a una unidad especial en Toberín. Su defensa fue asumida por el abogado de oficio Orlando González Payares.


La audiencia para determinar la legalidad de la captura de Viáfara fue fijada para el viernes, a las dos de la tarde, por el juez de garantías Hugo Pachón Guzmán, en la Sala Dos del Juzgado 20 de Garantías de Usaquén. Sobre las 3 y 20 se inició la sesión, con el general Rodolfo Palomino, comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, como invitado especial. Luego de que la fiscal hubiera leído los testimonios, el juez le preguntó al acusado si aceptaba los cargos. Respondió que no. Su abogado dijo, entonces, que no había pruebas materiales contundentes para inculparlo. El juez determinó, como medida preliminar, afectar a alias Blanquita con medida de aseguramiento carcelario por hurto calificado y homicidio agravado, y anunció que la pena podría llegar a 45 años de prisión.

La vida desde el andén

En la esquina de la calle 85 con carrera 15 conviven, como una gran comunidad, vendedores ambulantes, calibradores de rutas de servicio público, prostitutas y los borrachos que deambula sin Dios ni rumbo hasta bien entrada la madrugada. Todos ven a la Policía, pero algunos, con la seguridad que dan los amigos, los miran mientras pasan como si fueran parte del paisaje, visitantes usuales de un territorio que es más de ellos que de las autoridades. En la zona, no es secreto, se mueve un amplio mercado de sustancias, en donde la muerte es la moneda corriente.

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