11 Jan 2009 - 10:00 p. m.

Plantas medicinales en apuros

De las más de 50.000 especies que forman parte de la farmacología popular, 15.000 están en riesgo de extinción.

Redacción Vivir

Millones y millones de personas alrededor del mundo siguen confiando su salud a los poderes terapéuticos de las plantas medicinales. También las casas farmacéuticas saben que en las selvas, bosques y montañas se esconden especies que podrían ser la respuesta para enfermedades sin cura y destinan, año tras año, cientos de dólares para rastrearlas.

Pero una gran amenaza se cierne sobre este botiquín que ha servido a los seres humanos de todos los tiempos. Según la ONG británica Plantlife, que difundió a través de su página de internet un informe sobre la conservación de las plantas medicinales, de las 50.000 a 70.000 especies con fines terapéuticos que se utilizan en el mundo, al menos 15.000 corren peligro. 

Contaminación, cambio climático, especies invasoras, ampliación de la frontera agrícola, así como la pérdida del hábitat, figuran entre las principales amenazas.

“Cada vez son más frecuentes los informes sobre lo difícil que resulta encontrar plantas que tradicionalmente han servido a comunidades en China, India, Kenia, Nepal, Tanzania o Uganda”, apunta el informe.

Si bien es cierto que la gran mayoría de plantas medicinales tienen un comercio local y son aprovechadas por habitantes de regiones específicas, al menos 3.000 especies llegan a los mercados internacionales. Este comercio creciente, gatillado por el boom de los mercados que promueven lo natural, también se ha ido convirtiendo en una amenaza para la supervivencia de las plantas.

“Los recolectores comerciales generalmente cosechan las plantas sin ninguna preocupación por su sostenibilidad. Esto puede ser en parte por ignorancia, pero también porque esa recolección ocurre de manera desorganizada y competitiva”, señala el reporte.

Plantas anticancerígenas

Buena parte de las plantas identificadas como terapéuticas por distintas culturas crecen de manera salvaje en los ecosistemas y muy pocas en cultivos organizados. El informe de la ONG señala casos como el de un árbol en los Himalayas (Taxus wallichiana) que constituye una fuente para una droga anticancerígena conocida como paclitaxel. También menciona la Warburgia, de la que se extrae un antimalárico, y el caso de una especie africana (Prunus africana) que muestra ciertas propiedades para el manejo de condiciones prostáticas.

La solución, para los autores del reporte, consiste en ofrecer incentivos a las comunidades locales para que protejan estas despensas farmacológicas. Algunos de los proyectos de Plantlife en países como Pakistán, China o Uganda han comprobado los beneficios de estas intervenciones. En Uganda, por ejemplo, ya se garantiza el suministro sostenible de tratamientos antimaláricos.

En Colombia, el año pasado, el Ministerio de Medio Ambiente dio algunos pasos en este sentido al declarar como área protegida una zona de 10.200 hectáreas entre los ríos Orito y Guamués, bautizada como el Santuario de Flora Plantas Medicinales: Orito Ingi-Ande.

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