1 Mar 2017 - 12:09 a. m.

Por espiar correo de su esposa, hombre es condenado a dos años de cárcel

El sujeto robó la contraseña de la cuenta de Yahoo de su pareja, para conocer los detalles de la defensa que ella usaría para divorciarse.

Redacción actualidad

Dos años y medio de cárcel tendrá que pagar un hombre en Barcelona por robar la clave del correo de su esposa, para conocer los detalles de la estrategia jurídica que ella y su abogada estaban preparando para enfrentar el proceso de divorcio con el ahora condenado. En ese entonces, y aun siendo pareja, Andrés G. por medios desconocidos obtuvo la contraseña y desde la casa de su madre accedió a la cuenta de Yahoo de su esposa.

Una vez ingresó al correo de ella, él cambió la contraseña y se dedicó a leer con detenimiento cada uno de los mensajes que la mujer intercambiaba con su defensora, con los pormenores "de la estrategia a seguir en el juicio". Pero además husmeó las conversaciones de contenido sexual que ella tenía con su nuevo novio. El delito del que fue hallado culpable fue “descubrimiento de secretos”.

Los hechos ocurrieron hace ocho años, un 25 de noviembre, cuando estaba prevista la separación de la pareja. Meses antes, el sujeto empezó a idear cómo sería su defensa en el juicio, y decidió entonces hurtar la cuenta de Yahoo de su esposa. Desde la conexión de internet de la casa de su madre y hermana, con quienes se fue a vivir tras el diferendo conyugal, el hombre hizo la operación teleinformática.

La afectada se dio cuenta de que alguien había interceptado su correo porque la contraseña no le funcionaba, y le pidió a su novio, profesional en ingeniería de sistemas, que verificará qué estaba pasando. Él recuperó la cuenta, y confirmó que otra persona había ingresado a los mensajes de la bandeja de entrada. Ella no dudó de que era su expareja y lo denunció penalmente.

El hoy condenado se defendió diciendo que padecía una enfermedad mental, de la que no se tiene prueba, y que por eso no recordaba nada de lo sucedido en esos días. Además, intentó culpar a su sobrina menor de edad, quien también vivía bajo el mismo techo.

Con el material obtenido en el espionaje, Andrés quiso sobornar a su esposa. Le dijo que iba a mostrarle el contenido sexual a sus hijos cuando fueran mayores. Aunque el sujeto no recordó en el juicio penal dónde vivía, antes sí había proporcionado la dirección de la casa de su madre para recibir las notificaciones del juzgado. Un detalle, según la sentencia condenatoria, que delató su mentira. Tendrá que pagar también una multa de 3.600 euros.

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