5 Mar 2014 - 11:20 a. m.

Profesión: saboteador en internet

Los ‘trolls’ dedican en promedio 11 horas a la semana a insultar y molestar a otros internautas en foros y redes sociales.

Redacción Vivir

En la investigación que emprendió un grupo de psicólogos canadienses para entender el comportamiento de los “trolls”, como se conoce en la jerga tecnológica a los saboteadores virtuales, un sujeto reconoció que pasaba 79 horas a la semana “troleando” a diestra y siniestra en la red, casi el doble de una jornada laboral típica.

La cifra está muy por encima del promedio que establecieron los investigadores en su estudio, 11 horas a la semana, pero demuestra lo obsesivos que pueden llegar a ser estos molestos personajes.

Los investigadores de las universidades de Manitoba, Winnipeg y British Columbia, que aplicaron entrevistas y pruebas a un grupo de individuos en la red, establecieron que alrededor del 5,6% de los encuestados se autodeclara troll. De extrapolarse los datos a toda la comunidad virtual, esto significaría que uno de cada diez comentaristas activos de foros y redes sociales disfruta haciéndole la vida imposible al resto.

Otra conclusión interesante del estudio que fue presentado en el portal Science Direct, bajo el sugestivo título Los trolls sólo quieren divertirse, es que su maldad no se circunscribe a la red.

“Estos matones de las redes se comportan de igual forma en la vida real”, comentó la investigadora principal, Erin Buckels, al portal de noticias Esmateria.com. En otras palabras, las personas que llenan de insultos la red o sabotean lo que otros dicen son las mismas que en la vida real son capaces de provocar un acoso laboral o elaborar bromas de mal gusto.

Los rasgos de personalidad que exhiben estas personas coinciden con los rasgos más oscuros de la personalidad: psicopatía, narcisismo, maquiavelismo y sadismo. De todas, según los psicólogos, la característica más común entre los trolls es el sadismo.

“Desde nuestra perspectiva, trolear es otra manera de satisfacer ese apetito sin el riesgo de los castigos de la vida real”, explicó la psicóloga de la Universidad de Manitoba al portal de ciencia.

El consejo que dan los expertos en redes sociales y que ya se ha convertido en un mantra de los que usan Twitter o participan en foros virtuales es sencillo: “no alimentes al troll”.

Pero Buckels y sus colegas ven el asunto desde otra perspectiva. Si es cierto que las personas que hacen matoneo en internet son las mismas que llevan a cabo acciones provocadoras en la vida real, ¿no es mejor mantenerlas ocupadas en el mundo virtual?

“Es posible que trolear sacie el apetito del sádico”, reconoció Buckels al periodista Javier Salas. “Si es así, en efecto, creo que deberíamos dejar que troleen en línea porque las alternativas podrían ser mucho peores”, señaló la psicóloga. Otros expertos opinaron que el efecto puede ser el contrario: tener éxito en el mundo virtual alimentaría el deseo de llevar las cosas un poco más lejos en el mundo real.

Aunque los trolls sacan ventaja del anonimato en la red, su libertad para pisotear los derechos de otros internautas no es infinita. Poco a poco las autoridades judiciales han aprendido a reaccionar. Por ejemplo, en enero de este año los británicos Isabella Sorley, de 23 años, y John Nimmo, de 25, fueron condenados a doce y ocho semanas de cárcel, respectivamente, por amenazar en Twitter a la conocida activista feminista Caroline Criado-Pérez.

El juez Howard Riddle, encargado del caso, dijo en su momento que era “difícil imaginar amenazas más extremas” que las que se le enviaron a Criado, y añadió “que el hecho de que fueran mensajes anónimos aumentó el miedo, ya que las víctimas no tenían forma de reconocer o evitar a los autores”.

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