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Revolución verde en las ciudades

Las propuestas van desde paneles solares en cementerios hasta programas para estimular uso de pañales reutilizables.

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Cristina Castro / Especial de El País
04 de enero de 2010 - 10:29 p. m.
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Es el tiempo de las ciudades, del piensa globalmente, actúa localmente. Por primera vez —desde 2008— los habitantes de entornos urbanos han superado a los rurales y para 2030 se prevé que más de 5.000 millones de personas vivan en ciudades. Por eso, la llave del cambio climático está en sus manos, de ellas es el reto de emprender acciones concretas y tangibles que a su vez cambien la forma de pensar y actuar de los ciudadanos.

La Agencia Internacional de la Energía estima que el 70% de las emisiones se generan en las ciudades. El alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, declaró en Copenhague a la agencia EFE: “No podemos esperar a que los gobiernos nacionales actúen primero, no pueden resolver el problema por sí mismos. Como regidores municipales tenemos una obligación de confrontar el cambio climático”.

En España, 285 gobiernos locales (que representan a más de 27 millones de personas) están unidos en la Red de Ciudades por el Clima. Según el presidente de la red, “las ciudades son actores imprescindibles, ya que más de la mitad de las emisiones provienen de entornos urbanos”.

Cecilia Zoronda, responsable de cambio climático de la ONG Ecología y Desarrollo, asegura que las ciudades están empezando a creer en la necesidad de este cambio. “Sí está creciendo la conciencia en todos los municipios, la diferencia está en cuán ambiciosos son. Hay muy buenas intenciones, pero el problema es la distancia que separa la foto de las acciones reales”, insta Zoronda.

En España, algunas ciudades se están distinguiendo por la ambición de sus actuaciones. Una de las principales apuestas es la del municipio madrileño de Rivas: Rivas Ecópolis es un programa, que consta de 38 proyectos, cuyo objetivo es la reducción del 30% de las emisiones para 2020 (el objetivo de la UE es reducir el 20%) y tener emisiones cero en 2050. Para hacerlo quieren “implicar a la ciudadanía con acciones tangibles”, dice Francisco Romero, director del programa. Los ciudadanos del municipio, por ejemplo, pueden instalar placas solares fotovoltaicas en sus hogares sin que les suponga coste alguno. Romero explica que el ayuntamiento ha llegado a un acuerdo con Bancaja para que ofrezca préstamos a los propietarios que se pueden pagar con los beneficios que genera la electricidad, que va conectada a la red general. “Las placas que se suelen poner en las casas unifamiliares cuestan alrededor de 22.000 euros, y los beneficios que genera su funcionamiento son de unos 2.500 euros anuales. Como las placas tienen una vida útil de 25 años, el ciudadano obtiene beneficios a partir de los nueve años”.

El objetivo de las acciones municipales es el de implicar a la ciudadanía, ya que, sin la participación activa de las ciudades, la sostenibilidad se hace imposible. Luis Jiménez, presidente del Observatorio de la Sostenibilidad en España (OSE), afirma que “se conseguirá poco globalmente si no hay acción y lucha desde las ciudades”. Sobre la capacidad de actuación de los municipios, Jiménez opina: “Se trata de cambiar la cultura urbana, con políticas directas, hay muchas formas racionales y simples de cambiar las cosas, como facilitar a los ciudadanos que puedan reducir los trayectos pequeños en coche”.

Las posibilidades son muchas. El cementerio de Santa Coloma de Gramanet (Barcelona), lleva un año albergando algo más que nichos. Junto a las lápidas conviven 752 metros cuadrados de paneles solares que producen tanta energía como la que gastan unas 35 familias y evita la emisión de 62 toneladas de CO2 anuales. El proyecto se acordó con la empresa que gestiona la necrópolis: “No hemos tenido ninguna queja porque lo hicimos de manera que estorbara lo menos posible”.

En otro ámbito de actuación, los alcaldes propusieron en Copenhague la agenda sin carro. Con el objetivo de sensibilizar a la población, los alcaldes de algunas ciudades en España han empezado a acudir a algunos actos a pie o en transporte público. “Yo cada semana hago un día sin coche, y publico en mi web todos los actos a los que voy sin él”, dice Abel Caballero, alcalde de Vigo, “a la gente le encanta encontrarse con el alcalde en el autobús”.

También en el norte, en San Sebastián, se han puesto en marcha algunas originales medidas. Una de ellas es el fomento del uso de pañales reutilizables (con lo que han comprobado que una guardería mediana puede ahorrar 9.000 pañales al año) o del agua del grifo (han repartido 2.000 jarras entre los bares y restaurantes para evitar el consumo de agua embotellada). Campañas de intercambio de libros y juguetes, para reducir las bolsas de plástico e introducir las de tela y campañas de sensibilización también forman parte del proyecto.

La clave para que los proyectos tengan éxito también reside en los ciudadanos, a quienes hay que ofrecer proyectos claros y transparentes.

Por Cristina Castro / Especial de El País

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