23 Nov 2014 - 9:19 p. m.

Rohka nació cuando a Gianni Versace lo asesinaron

María Clara Restrepo habla de su experiencia en Europa como diseñadora y de su marca que poco a poco va llegando a Colombia.

Yenifer Rodríguez M.

María Clara Restrepo, quien se ha destacado en su carrera profesional por trabajar con la Casa Versace, un icono en el mundo de la moda, volvió a Colombia para trabajar de la mano con los artesanos del municipio de Cucunubá, ubicado en el norte de Ubaté, Cundinamarca.

Con su marca Rohka, reconocida internacionalmente, pretende buscar el equilibrio entre las raíces de la moda de las culturas étnicas y convertirlas en prendas para ser usadas por las personas en su diario vivir.

El camino que trazó Restrepo en la industria de la moda ha sido tallado con esfuerzo. Hoy en día su marca es un referente y uno de sus más grandes deseos es devolverle a su país, Colombia, todo lo que le brindó cuando inició su travesía para lograr su sueño: ser diseñadora.

En entrevista con El Espectador, María Clara Restrepo, quien también es abogada, cuenta cómo fue el proceso de llegar a Europa para estudiar diseño de modas y empezar a trazar su camino en la industria.

¿Cómo nace el amor por el diseño?

Recuerdo que fue por ver a mi mamá vestida, en los años 60, con un abrigo amarillo, fue una de las imágenes que me quedó plasmada en mi alma, además de ser una mujer con un carácter extremadamente fuerte, era muy elegante. Crecí en eso.

¿Por qué estudiar derecho si le apasionaba el diseño?

Porque mi mamá exigió un título reconocido de una entidad reconocida. Me encanta el derecho, no sería la diseñadora que soy sino hubiera sido Uniandina. Creo que además del aprender lo que son las leyes, el derecho en los Andes te enseña un modo de pensar, investigar y percibir el mundo, que afortunadamente lo tuve, y por eso soy lo que soy.

¿Cómo fue su llegada a Italia?

Cuando obtuve mi título (de derecho) mi mamá me envió a estudiar diseño a París. Estudié tres años muy fuerte, inclusive más duro de lo que estudie derecho, estaba convencida de que era colombiana y que estaba por fuera de la comunidad europea. Si quería tener oportunidad de trabajo tenía que ser muy buena. 

Cuando me gradué de diseño me fui para Japón durante un mes con un amigo y ahí conocí a una de mis gurús que es Tsumori Chisato y me aceptó para trabajar con ella. Luego regresé a París y me colé en un desfile de Romeo Gigli que era mi segundo o mi primer gurú de verdad importante. Después de tres días nos encontramos en una entrevista pero fue algo tortuosa, me quedé por fuera, esperando en las escaleras muriéndome de frio y nunca llegó. Al día siguiente ya tenía fiebre horrible, gripa y me llamaron, me dijeron que había llegado, que volara a llevar el portafolio. Me presenté de la peor manera posible. Estaba resfriada, estéticamente no estaba como se debía, que es realmente importante en el mundo de la moda, y me dijo que en 15 días me esperaba en Milán. Llegué pensando que me iba a quedar tres meses y llevo ya 22 años.

¿Qué fue lo más difícil de enfrentar cuando llegó a Europa?

Creo que el hecho de ser colombiana me ha dado un valor adjunto increíble, el colombiano tiene una marcha demás: nos han enseñado la perseverancia, cómo llegar a través de trabajo duro. Nunca me he sentido rechazada por ser colombiana ni en Italia ni en Francia. Supe que tenía que estudiar mucho para ganarme un puesto porque tenía más problemas burocráticos comparados con una persona europea.

¿Cómo nace su marca Rohka?

Rohka nació cuando a Gianni Versace lo asesinaron, nos llamaron a Ian (esposo de Restrepo) y a mí para trabajar con Donatellla Versace. Era un modo de trabajar diferente que con Romeo, llegamos a Versace y nos dimos cuenta de que la metodología, era totalmente diferente. Necesitábamos tener un modo de expresión diferente y hablamos con Donatella para crear Rohka y así nació.

¿En ese momento Rohka nació enfocado en qué?

Surgió con la idea de hacer investigación textil y empezamos haciendo muebles que vendíamos en un almacén en Milán. Luego empezamos a hacer accesorios y de ahí pasamos a prendas, con eso nos ganamos el premio del concurso Enkamania en el año 2000 donde hicimos la primera colección. Nos ganamos una sesión fotográfica con Vogue Italia.

¿Qué tiene Rohka que no tenga otras marcas?

Una identidad. Ese es el punto, una prenda que se posiciona en un almacén que encuentra relación con la persona. Cuando hablas de marcas grandes, que afortunadamente existen, nosotros no tenemos ese poder publicitario como Prada Versace, Dolce & Gabana, estas tienen un poder de imagen gigantesco. La prenda de Rohka es la que tiene un precio justo que tiene investigación textil y que tiene una propuesta cromática muy definida.

¿Por qué Rohka no está en Colombia a pesar de que es reconocida internacionalmente?

Rohka ha querido venir siempre a Colombia pero a hacer obras sociales. Fuimos invitados a Colombiamoda pero yo siempre he querido que la primera vez de Rohka en Colombia fuera por medio de un compromiso social, por eso estuvimos por primera vez con la Fundación Nueva Granada y ahora con Festilana. La idea de Rohka en Colombia es devolverle al país la mitad de lo que le ha dado que soy yo, y es un compromiso social. Quisiéramos hacer un Caption Collection con los artesanos de Cucunubá para crear una parte de colección de Rohka para mostrarlo al mundo. Ahora mi meta es venir a enseñar, a dar y a contribuir con unos procesos de alfabetización de las personas que hacen este trabajo. 

¿Qué consejo le daría a los jóvenes que quieren ser diseñadores?

La moda está catalogada en varias partes: una de ellas es la alta costura, que la hacen las personas que llevan trabajando mucho tiempo en esto como Channel, Jean Paul Gaultier, Dior, entre otras, son casas que tienen un nombre muy importante. Yo creo que un diseñador joven no podría hacer alta costura porque no tiene esa experiencia. Para la industria hay parámetros. 

La otra es prét-á-porter (prendas listas para llevar que tienen gran demanda), y yo aconsejaría que iniciaran con esto. Como parte de un proceso industrial el diseñador debe tener muy claro en dónde quieren estar posicionados, que tipo de característica le quieren dar a su prenda y no otro diseñador, como la gente se identifica con eso. En Colombia tiene un material para trabajar enorme, tiene una ayuda de la industria textilera privada gigantesca que no tienen los países europeos, eso es un plus que no lo van a encontrar en otra parte.

¿Qué la inspira para hacer sus creaciones?

Las personas, me encanta ver cómo se viste la gente aquí en Bogotá, en Italia, en Shanghái. Uno está creando ropa para las personas que siempre están en la calle, para una mamá, trabajadora, empresaria. La idea de Rohka es una prenda que pueda causar felicidad. Una mezcla entre lo étnico y la moda.

¿Qué es lo más difícil de ser diseñador?

Estudiar diseño es diferente de estudiar diseño. Las personas creen que un diseñador es sentarse a la mesa y que viene todo de la imaginación y ponerse a pintar y no, eso es sólo el 1 por ciento de lo que hace el diseñador. Un diseñador tiene que buscar en los mercados de qué es lo que ya está inventado y qué le pertenece, tienes que tener los contactos, las citas con los clientes, entregar el producto, y estar pendiente del pago, tener parámetros de tiempo. La parte creativa es muy poca pero es la más divertida. Pero un diseñador tiene que estar de principio a fin en todo que es cuando recibes el dinero. Si quiere ser diseñador es lo primero que debe entender sino que mejor sea artista.

¿Cuál ha sido el momento más gratificante en su carrera?

No puedo pensar solo en uno. El primero fue ingresar a la escuela de moda en la que estuve, luego trabajar con Romeo Gigli, que me hubieran elegido para trabajar con Donatella. De ahí en adelante haber podido trabajar con personas importantes de todo el mundo, eso le da una riqueza especial de lo que hacemos en Rohka. En cada etapa tengo una meta y momentos que me llenan de felicidad.

¿Cómo se definiría?

Soy perseverante y feliz.

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