8 Jan 2009 - 10:00 p. m.

¿Sin ganas de trabajar?

Depresión y ansiedad son los síntomas que lo esperan en los primeros días laborales.

Redacción Vivir

Lo llaman síndrome posvacacional. Aunque los manuales de psiquiatría no lo registran entre las listas de trastornos, no significa que millares de personas alrededor del mundo no lo sufran año tras año.

Después de unas largas vacaciones el regreso al trabajo se puede convertir en una experiencia repleta de ansiedad. Al entrar a la oficina, o de vuelta al salón de clases, en vez de sentir renovadas las energías lo pueden asaltar sentimientos de tristeza, mucho cansancio, apatía e incluso síntomas como dolores de cabeza, de estómago o irritabilidad.

Entre los afectados por el controvertido síndrome, concentrarse en tareas que antes les resultaban sencillas parece imposible e incluso se bloquean a la hora de tomar decisiones.

Un estudio del Instituto Superior de Estudios Psicológicos en España calculó, el año pasado, que al menos un 35% de los españoles sufría los rigores de este síndrome luego de completar un período de vacaciones. Otras estadísticas, más conservadoras, indican que afecta a un 15% de los adultos y a un 8% de los menores que vuelven a clases.

Es transitorio

Se dice que el síndrome posvacacional dura unas dos semanas, aunque lo más frecuente es que no perdure más allá de dos o tres días.

Para Carlos Alberto Miranda, presidente de la Asociación Colombiana de Psiquiatría, detrás de lo que algunos denominan síndrome posvacacional sólo se esconde un proceso de adaptación normal de los individuos a cambios en sus rutinas.

“La presencia de síntomas depresivos y ansiosos son frecuentes al momento de adaptarse a situaciones nuevas como la entrada al ejército o el inicio de etapas como la pubertad. En estas circunstancias, los síntomas son mas graves, porque son situaciones vitales. En otras menos vitales, como cambiar de trabajo o cambiar de actividades también presentan los mismos síntomas, pero a menor escala”, explica Miranda.

En un artículo sobre el tema, el médico Francisco Javier Lavilla, de la Clínica Universitaria de Navarra, plantea que quienes padecen el síndrome corren el riesgo de caer en un círculo vicioso, pues la desmotivación impide cumplir con las tareas pendientes, acumulándose mucho más trabajo, lo que a su vez aumenta la ansiedad.


Por eso los expertos insisten en que la manera más sencilla para superar el síndrome es aplicarse con algo de disciplina al trabajo para retomar el ritmo y que desaparezcan los síntomas. Otros expertos aconsejan comenzar a regular el “reloj biológico” los días previos al inicio de la actividad laboral. Para ello es preciso acostarse a la hora habitual.

No es necesario consultar con especialistas salvo que los síntomas se prolonguen más allá de dos semanas. En estos casos, lo que está en marcha es un trastorno de adaptación que seguramente tiene causas distintas al regreso de vacaciones.

Evite el síndrome posvacacional

Tomar períodos de vacaciones cortos a lo largo del año.

No extender las vacaciones hasta el día previo al regreso.

Regular los horarios de sueño desde los últimos días de vacaciones.

Realizar una que otra lectura antes del regreso al estudio.

Hacer una lista con los aspectos positivos del trabajo.

Planificar actividades agradables después de la jornada laboral.

Temas relacionados

Trabajo
Comparte: