14 Nov 2009 - 3:10 a. m.

The Killers, este domingo en el Parque Jaime Duque

La revista ‘Shock’ viajó al ‘show’ de esta agrupación estadounidense en Miami y habló en exclusiva con el bajista Mark Stoermer sobre la más reciente producción discográfica y su esperada visita a Colombia.

Juan Pablo Gallón / Miami

Un saxo, un par de tambores y un despliegue apabullante de luces marcaron el inicio del concierto de The Killers, en el American Airlines Arena de la ciudad de Miami. Un intro  íntimo, desenfundado por Ronnie Vannucci (baterista), Mark Stoermer (bajista) y Dave Keuning (guitarrista) le dio forma a Joy ride, una de las canciones incluidas en el más reciente disco de la banda —Day & Age— un preámbulo asombroso que estalló en un éxtasis sonoro cuando Brandon Flowers, el vocalista, con su peculiar chaqueta de plumas y sus pasos de baile vintage apareció en el escenario.

Armados hasta los dientes con líricas que sacuden las fibras, obsesionados con los silencios y los estallidos, productores fervientes de coros que quieren desgarrar el pecho, The Killers estalló una vez más. Una secuencia de éxitos sonó sobre la tarima y acompañadas de pirotecnia, papeles brillantes y unas luces rojas incandescentes, canciones como Somebody told me, Mr. Brightside y All these things that I’ve done, contaron su historia e hicieron lo propio sobre los pulmones y el ánimo de los asistentes.

Antes de que toda esta descarga empezara la revista Shock entrevistó en exclusiva a Mark Stoermer, el carismático bajista de la banda.

Después de sacudir la escena mundial con discos como el ‘Hot Fuss’ y el ‘Sam’s Town’, ¿cómo fue la experiencia de este ‘Day & Age’?

Este álbum nació cuando estábamos de gira promocionando nuestro Sam’s Town en 2007. Comenzó en aviones y cuartos de hotel, en momentos de ocio en los que la creatividad simplemente llega y nos impulsa a crear cosas, sonidos, melodías y letras. El hecho de que este disco cobrara vida en esos momentos particulares de distracción le da un toque particular y fascinante, que ninguno de los anteriores discos tenía. Este álbum no fue hecho por nosotros, simplemente nos llegó, se metió en nuestro camino y supimos aprovecharlo, llevarlo hacia buenos lugares para finalmente crear algo, que creo que podríamos definir como distinto.

¿Cree que el hecho de que este álbum haya sido producido por Stuart Price le da ese carácter de diferencia?

Nosotros estábamos trabajando en el Day & Age incluso antes de liberar el Sawdust, nuestro disco de recopilaciones, habíamos grabado cuatro canciones que iban por buen camino y después, como casi todo en este disco, nos encontramos por casualidad con Stuart Price. A él le gustó mucho el sonido de las canciones y decidió hacer este disco con nosotros. Nos gusta mucho su trabajo, su toque diferente.

Después de algunas sesiones de escucha del material que teníamos grabado, comenzamos a enviarnos a través de internet algunos demos e ideas que íbamos teniendo para este Day & Age, inmediatamente Stuart comenzó el proceso de producción, pensado nuevas cosas, mezclando, construyendo algunas melodías y en ese proceso de enviarnos e-mails se fue construyendo este disco.

¿Cómo definiría el espíritu particular de este ‘Day & Age’?

Creo que este álbum es un poco más fuerte que los anteriores, pero aun así tiene canciones muy intensas y llenas de muchos sentimientos. Es un trabajo serio, mucho más potente. Es sin lugar a dudas nuestro álbum más pop, pero eso no significa que sea un cuento de hadas.

En canciones como ‘I can’t stay’, usan instrumentos diferentes, no fácilmente identificables con su sonido particular. ¿Qué los llevó a integrar tambores caribeños y saxofones?

Queríamos experimentar con nuevas cosas y creo que una vez que una idea comienza inspira otras ideas y así se produce una canción, incluso un disco entero. No sabíamos que temas particulares como I can’t stay o algunos otros del disco iban a sonar de esa manera, pero una vez que comenzamos a tocarlas llegaron las ideas de estos nuevos instrumentos. No teníamos miedo de arriesgarnos con nuevas cosas y poco nos importaba que alguna gente dijera que era cursi, cliché o algo por el estilo. Creemos, simplemente, que cada instrumento puede ser tocado de maneras muy diversas y que todo depende de cómo los escojas y en dónde los pongas a sonar. Para nosotros, que llevamos haciendo esto por buenos años, es muy refrescante escuchar nuevos y distintos sonidos en nuestros álbumes.

Hablando de sonidos caribeños, ¿cuál fue su sensación de Latinoamérica la última vez que estuvieron ?

Infortunadamente cuando estamos de gira no tenemos mucha oportunidad de conocer las ciudades, pero en lo que respecta a los shows, que es en donde realmente entramos en contacto con la gente, fuimos muy bien recibidos en ese primer tour que hicimos en Latinoamérica. Nos encontramos con muy buenas audiencias y estábamos muy sorprendidos por la cantidad de personas que conocían nuestras canciones en estos lugares y fue muy grato encontrarnos con escenarios completamente llenos para escucharnos. Ojalá pudiéramos tener un poco más de tiempo para adentrarnos un poco más en cada país que visitamos, pero eso, a veces por cuestión de tiempos y horarios, es muy complicado

¿Están listos para presentarse en Colombia, este 15 de noviembre?

Nosotros tratamos de mantenernos con la mente abierta y de no hacernos ningún tipo de expectativa. Creo que las expectativas predeterminan los comportamientos y no permiten que te sorprendas con la novedad que trae cada lugar. Creo que en Colombia pasa lo mismo que pasa con Estados Unidos, que tú vas por el mundo y la visión que la demás gente tiene de tu país es la que es entregada a ellos por los medios de comunicación o por los políticos, lo cual está muy pero muy lejos de ser el reflejo de la verdadera condición de un país. Por eso tratamos de desprendernos de todas las preconcepciones que tengamos sobre Colombia y simplemente estamos muy entusiasmados por ir allá y ver con nuestros propios ojos la verdadera cara de ese país. Sabemos que todo va a estar muy bien y que tendremos un gran concierto.

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