20 Mar 2009 - 4:20 a. m.

Trago amargo para Samuel Moreno

Mientras crece presión política por escándalo DMG, Procuraduría abre investigación preliminar.

Redacción Bogotá

El escándalo por los supuestos nexos de su campaña con DMG es sin duda el trago más amargo para el alcalde Samuel Moreno desde cuando asumió el cargo, hace 15 meses. Curtido ya en debates por temas que van desde la movilidad hasta la seguridad de la ciudad, Moreno no acababa de desestimar las versiones sobre apoyos de la captadora ilegal a su aspiración política, cuando fue notificado de que el caso llegó a la Procuraduría. El jefe del Ministerio Público, Alejandro Ordóñez, le informó el jueves que inició una  indagación preliminar en su contra para establecer si fue cierto que hubo participación de DMG en la campaña “Samuel Alcalde” y hasta qué punto llegaron dichas relaciones.

El mandatario apenas se refirió a las versiones de Cambio y Semana que a finales de febrero revelaron conversaciones en las que se hablaba de un supuesto apoyo logístico de la controvertida comercializadora para transportar simpatizantes de Moreno el día de la elección. Tampoco quiso profundizar en el tema cuando salió a flote el nombre del personero, Francisco Rojas Birry, como contacto entre el equipo samuelista y DMG. Sólo cuando el abogado de Murcia, Gustavo Salazar, mencionó una supuesta reunión entre María Eugenia Rojas de Moreno (madre del Alcalde), y la cabeza de la pirámide, David Murcia Guzmán, decidió contar a los medios su versión. “No hubo ningún aporte ni en dinero ni en especie de DMG a mi campaña, ni de ninguna persona vinculada a esa empresa”. Aclaró que nunca se reunió con David Murcia y que el encuentro que éste sostuvo con su madre fue uno de los más de 2.243 que se realizaron en campaña.

María Eugenia Rojas  explicó el jueves, a través de un comunicado, que dicho encuentro efectivamente tuvo lugar en su residencia, que en épocas de campaña recibía a todo tipo de personas, sin distinción de raza, clase o partido, pero que no trascendió: “Yo les agradecí su apoyo y les manifesté que nada necesitábamos, por cuanto ya todo estaba listo para un incuestionable triunfo”.

Para Moreno, su equipo de gobierno y el Polo Democrático, lo que hay detrás de los señalamientos es un interés por desprestigiarlo. Incluso para Carlos Bula, secretario del partido del Alcalde, y para el senador Jaime Dussán, se trata de un complot con fines políticos orquestado por José Obdulio Gaviria,  ex asesor del Presidente de la República.

El caso Rojas Birry

Ni las denuncias de las revistas Cambio y Semana sobre sus supuestos vínculos con DMG, ni las declaraciones de John Jairo Vásquez, alias Popeye, ex integrante del cartel de Medellín, quien lo acusó de haber recibido US$100 mil cuando participó en la Asamblea Nacional Constituyente de 1991, hicieron cambiar de parecer al personero de Bogotá. Francisco Rojas Birry no renunció ayer a su cargo y reiteró en una acalorada rueda de prensa que no tiene ningún vínculo con DMG y que nunca recibió dinero del cartel de Medellín. Ya había enviado a los medios de comunicación una carta en la que se defendía de los ataques en su contra. “No hay nada oculto. Con la verdad y la Constitución Política en la mano, defenderé con dignidad mi honra y la de mi familia”.

Al final de la conferencia de prensa soltó una declaración que dejó en silencio a los cientos de periodistas que habían ido a escuchar sus declaraciones: personas cercanas a la Casa de Nariño habrían estado involucradas en la supuesta incursión de dineros en la campaña “Samuel Alcalde”.

Según Rojas Birry, la campaña estuvo infiltrada por un grupo de personas que se identificaron como “Uribistas con Samuel”, de los que hacía parte Jorge Iván Bonilla, quien, de acuerdo con las conversaciones publicadas por la revista Cambio, era el puente entre DMG y la campaña “Samuel Alcalde”. Según Rojas Birry, Abel Rodríguez, actual secretario de Educación y quien fuera director de la campaña, y él, se reunieron con Bonilla y Fidencio Mena, quienes aseguraron ser cercanos a la Casa de Nariño, para viabilizar la participación de ese grupo en la campaña. No obstante, anoche, el presidente de la República, Álvaro Uribe Vélez, señaló que no autorizó a nadie para que en su nombre se dieran supuestos apoyos en las pasadas elecciones locales.

Tanto el Alcalde como el Personero han reconocido que conocieron a David Murcia en un encuentro de gobernadores que tuvo lugar en Corferias. Murcia Guzmán tampoco niega el encuentro: “Conozco al señor Birry, al Alcalde y a muchas otras personalidades (...), quiero aclarar que no somos delincuentes, así que no es justo que ataquen a esas personas sólo porque me conocieron”.

Las denuncias del Concejo

Entre tanto, en el Concejo de Bogotá, los cabildantes manifestaron su disgusto ante la silla vacía que dejó Rojas Birry al negarse a asistir al debate convocado para ayer. El Personero dijo que irá al Concejo el próximo 27 de marzo, fecha en la que cumplirá un año en su cargo, para cumplir con su rendición de cuentas.

Sin embargo, el debate siguió su curso, alentado por las demandas de los concejales Jorge Durán, del Partido Liberal; Juan Carlos Acosta, de Cambio Radical, y Carlos Baena, del Mira. Este último puso punto final a la sesión citando un documento en el que Rojas le pidió al comandante de la Policía de Bogotá, el General Rodolfo Palomino, que no utilizara logos de la Personería en los operativos de sellamiento a las bodegas de DMG.

El escándalo por  los supuestos vínculos del Personero con DMG tiene dos consecuencias directas e inmediatas. La primera es que su futuro en el cargo quedó en manos de la Procuraduría y la Fiscalía, que decidirán si disciplinaria o penalmente es responsable por los hechos que han divulgado los medios. La segunda es el efecto político del escándalo, que se extendió a la Alcaldía y terminó envolviendo a Moreno. La suerte del Personero podría estar atada a la del Alcalde, si se comprueba que hubo irregularidades en la campaña. De momento, el mandatario parece tomar distancia de su amigo y copartidario, y las sonadas versiones no han sido demostradas.

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