Publicidad

Trece soluciones para no desperdiciar tanta comida

Como resultado de las reuniones y debates en el segundo encuentro de la Alianza contra el Hambre y la Malnutrición en España, expertos elaboraron 13 propuestas para tirar menos alimentos.

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Redacción Actualidad
02 de mayo de 2015 - 07:07 p. m.
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

Más de 800 millones de personas en el mundo sufren de hambre, mientras que un tercio de la comida que se produce globalmente es desperdiciada en la basura. Estos son datos del Banco Mundial que el periodista de El País, Pablo Linde, comenta en un artículo sobre el encuentro de la Alianza contra el Hambre y la Malnutrición en España. “Hoy no existe un problema de producción, como se temían los investigadores unas décadas atrás, sino de reparto”, asegura Linde.

Dentro del encuentro, en el que participaron más de 30 expertos de la materia, tanto de la academia como de la industria, el objetivo principal fue encontrar e implementar algunas soluciones para frenar las cifras del hambre que, en palabras del periodista argentino Martín Caparrós, resulta ser la canallada más grande de la historia.

Dentro de la búsqueda de estas medidas, el primer paso fue identificar las principales causas del desperdicio de alimentos que resultan ser muchas y en diferentes momentos de la cadena de producción. “Niki Charalampopoulou, miembro de la ONG Feedback Global, puso algunos ejemplos que muestran los absurdo en el que la industria de la alimentación cae a menudo”, cuenta el periodista de El País.

En el Reino Unido, por ejemplo, existía una empresa que comercializaba pan de molde pero sin la última rebanada porque estaba hecha de la corteza del producto. Como resultado de esta estrategia, a la caneca estaban llegando 14.000 de estas tajadas; decidieron entonces reciclarlas en comida para cerdos y empezaron a ahorrar 100.000 libras (unos $370 millones) al año.

Otro ejemplo se encuentra en la comercialización de habichuelas en envases más pequeños que el promedio del producto. “Eso hacía necesario cortarla por arriba y por abajo para que quedasen perfectamente parejas”, explica Linde. A la caneca se tiraba casi el 10% del alimento, un desperdicio que se podía evitar si se ajustaba el envase a un tamaño normal.

“Existe una falta de conciencia por parte de los ciudadanos, que no perciben el desperdicio como algo negativo, sino incluso como un símbolo de estatus”, explicó la directora de la Agencia Asturiana de Cooperación al Desarrollo, Gimena Llamedo. “Fue una conclusión compartida por las otras tres mesas que coincidieron al señalar que la mayoría de los ciudadanos no tiene conciencia del impacto social y ambiental que supone tirar tanta comida”, agrega Linde.

Además, existe otro problema en la manufacturación de los envases pues los actuales no son adaptables a las necesidades del consumidor. “Las unidades de venta muy pequeñas son ineficientes. Con las muy grandes sucede que suele sobrar gran cantidad de alimento que se desperdicia. Si permiten la porcionabilidad, le damos al consumidor la posibilidad de consumir solo partes y que el resto se mantenga cerrado”, explica Roberto Ortuño, director de Asistencia Tecnológica y Servicios Analíticos del Centro Tecnológico Ainia.
Así las cosas, las soluciones que aportaron las mesas de discusión en el encuentro de la Alianza contra el Hambre y la Malnutrición en España, solo se pueden lograr con el trabajo en conjunto de la industria, la política y los ciudadanos. Esta es la lista resumida de los 13 puntos presentados:

1. Necesidad de un papel más activo de las administraciones públicas, así como incorporar criterios ambientales en las políticas públicas.

2. Revisión, actualización y mejora de marcos normativos.

3. Incorporar la reducción de los desperdicios en los pliegos de condiciones de los procesos de compras públicas.

4. Desarrollo de políticas de incentivos a aquellos actores de la cadena alimentaria que asuman mayores compromisos en la reducción de los desperdicios.

5. Apoyar programas de sensibilización en torno a una compra racional y formación de los consumidores, así como buscar la complicidad de los medios de comunicación.

6. Recopilar y difundir las buenas prácticas.

7. Dedicar esfuerzos al análisis del problema, al diagnóstico, a la identificación de información relevante y de las causas.

8. Mejor regulación de las prácticas de publicidad de alimentos y prohibir la publicidad engañosa que fomente el desperdicio.

9. Favorecer las donaciones de alimentos a entidades sociales. Para ello, conseguir la exención del IVA a los productos que sean donados.

10. Promover los grupos de consumo y su contacto directo con productores locales y cooperativas.

11. Mejorar la innovación en transportes, logística, envasado, vida útil de los alimentos y software.

12. Mejora en el etiquetado; por ejemplo, que se pueda incluir y entender otras informaciones como el coste ecológico y coste energético (además del precio del producto).

13. Elaboración de un marco teórico o borrador de un Tratado de Seguridad y Soberanía alimentaria, y la obligatoriedad de su cumplimiento.


En la reunión hasta se llegó a plantear, sabiendo de antemano lo ambicioso de la iniciativa, que podría incluirse el derecho a la alimentación en la Constitución Española.

Lea el artículo originalaquí

Por Redacción Actualidad

 

Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.