5 Nov 2008 - 11:00 p. m.

Una agenda para la conciencia

Pacyi Aoun, maestra de Feng Shui, sostiene que cada día en el horóscopo chino tiene una verdad por descubrir y que su saber no es sólo un atributo de decoración, sino una puerta al autoconocimiento, en escenarios abiertos a la sanación.

Redacción Vivir

“Se cuenta que Buda, antes de dejar la tierra, decidió llamar a todos los animales. El primero en llegar fue el buey, pero la rata, aún más lista, subió en su lomo y llegó a uno de sus cuernos y allí saludó primero al gran maestro. Por ello es el primer signo del ciclo zodiacal”. El relato es de Pacyi Aoun, una maestra del Feng Shui y el horóscopo chino que, de paso por Bogotá, dejó una significativa y talentosa muestra de su conocimiento en estos asuntos.

Hija de una pareja de piadosos tibetanos que tuvo que huir de su país natal después de la ocupación china en 1959, Pacyi Aoun nació y se crió en Estados Unidos, pero desde su adolescencia tuvo claro que su destino estaba asociado a explorar los caminos de la Nueva Era y, en su caso particular, era recobrar sus raíces espirituales y emprender el sendero de la enseñanza como un deber de vida, con un propósito más: “Promover la paz para todos”.

Por eso eligió una de las bases esenciales de la enseñanza budista y el taoísmo: el Feng Shui, que según ella, en occidente ha derivado más en conceptos de manejo de energías en espacios habitados o incluso en escenarios de decoración, pero que está íntimamente ligado al horóscopo chino, y aporta valiosa información sobre asociaciones interpersonales, afinidades secretas o cautelas necesarias a la hora de asumir pautas de sociabilidad.

Y para convertir sus estudios en lecciones de vida cotidiana, la maestra Pacyi Aoun adoptó una fórmula al alcance de todos: cada año diseña una agenda de Feng Shui para que sus usuarios, día a día, puedan consultar cómo se cruzan los cinco elementos de la naturaleza con el signo personal y, según ella, de qué manera esta información les puede ser útil para construir situaciones o desistir o posponer algunos propósitos trazados.

“No es información vana. El horóscopo chino tiene enorme tradición y respetabilidad en la astrología, y es necesario incorporarlo al soporte didáctico de enseñanzas como el Feng Shui”, añade la maestra Pacyi Aoun, madre de tres hijas y traductora del sánscrito, quien viaja por el mundo inculcando entre sus oyentes y lectores cómo convertir el paso de los días en un esfuerzo auspicioso  en favor de la prosperidad y de la inteligencia.

Su agenda empieza por explicar y delimitar los ciclos del horóscopo chino, representados por doce animales en el siguiente orden: rata, buey, tigre, conejo, dragón, serpiente, caballo, cabra, mono, gallo, perro y cerdo. Esta distribución zodiacal, como el horóscopo tradicional, se desdobla en una rueda astral que marca el destino de los seres humanos según la hora, día, mes y año de nacimiento, y en combinación con los elementos metal, tierra, agua, madera y fuego.

Con vistosas y didácticas ilustraciones sobre estas complejidades astrológicas chinas, la agenda Feng Shui explica cómo activar los guardianes protectores de cada hogar y de qué manera entender a las llamadas estrellas voladoras, proveedoras de buenas energías para emprender sanos proyectos. Es el intrincado universo de una de las visiones de Oriente que más arraigo han tenido en la cotidianidad del mundo occidental.

Una perspectiva de autoconocimiento que, por ejemplo, señala que hasta el próximo 25 de enero seguirá rigiendo el año de la rata, tiempo para el despliegue de la curiosidad y la idoneidad profesional. A partir de ese día, empieza el año del buey, de mucho trabajo y mayor disciplina, y para cada día de se nuevo ciclo, Pacyi Aoun ya está culminando la elaboración de su agenda. Un documento que la acompaña en cada uno de sus viajes.

Su centro de actividades es Miami (Estados Unidos), pero alguna vez llegó invitada a Colombia y no ha dejado de volver desde entonces. “Este es un país especial, la fuerza de su gente es extraordinaria y, aunque hay muchos colombianos que sufren por efecto de la maligna violencia, siempre impera un deber: donde quiera que haya un alma sufriendo cabe un viento suave de sanación para recobrar la claridad y el conocimiento interior”, reitera la maestra Aoun.

Vino a Bogotá invitada por un reconocido empresario, y ya tiene previsto volver porque sabe que en Colombia existe hoy mucha receptividad hacia estos temas. Además se aproxima el año del buey, muchas situaciones del mundo están cambiando vertiginosamente, en los momentos de crisis es cuando se requieren grandes motivadores y ella siente que los saberes ancestrales entran en este nuevo ciclo de renacer de la conciencia.

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