Cuando el país comienza apenas a sentir los efectos del fenómeno de El Niño, con racionamientos de agua que ya viven grandes ciudades como Medellín, un estudio publicado este jueves en la prestigiosa revista Nature augura que el futuro para la Amazonía no pinta nada bien.
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Los investigadores, adscritos a distintas instituciones de Brasil, del Reino Unido y de otros países, analizaron cómo han cambiado las condiciones climáticas de la Amazonía durante 43 años, entre 1981 y 2023. Para hacerlo, dividieron la región en cerca de 58.000 cuadrículas de 11 kilómetros. En todas analizaron las temperaturas promedio, los extremos de calor, la disponibilidad de agua y las condiciones de la atmósfera durante los periodos más secos.
«Nos interesan especialmente los fenómenos que ocurren en sus momentos de mayor calor y sequía, ya que es entonces cuando las altas temperaturas pueden causar mayores daños», afirmó, citado en una nota de prensa abierta al público, el profesor Jos Barlow, de la Universidad de Lancaster y autor principal del informe. «Si bien esto se ha evaluado en la Amazonía meridional, que comparte una estación seca bastante similar, nunca se ha evaluado en toda la Amazonía, que incluye regiones al norte del ecuador con un período de estación seca diferente».
Los resultados, en grandes rasgos, apuntan a que los fenómenos climáticos extremos en la Amazonía han empeorado progresivamente durante los últimos 43 años. Los científicos reportan que mientras la temperatura media anual de la Amazonía aumentó alrededor de 0,21 °C por década, las temperaturas máximas extremas durante los periodos más secos aumentaron 0,49 °C por década.
En palabras más simples, el calor más intenso está aumentando a un ritmo más de dos veces superior al calentamiento promedio. Los autores creen que, dado que se prevé que el fenómeno de El Niño de 2026 sea el más intenso de la historia reciente , la región podría sufrir temperaturas extremadamente altas y sequías apenas dos años después de la última gran sequía.
Y si este rápido aumento de los fenómenos climáticos extremos continúa, temen los científicos, la Amazonía podría superar umbrales críticos.
La Amazonía no se está calentando igual
Pero ese aumento general de las temperaturas extremas no fue el único hallazgo importante del estudio. “Las tasas de cambio en los fenómenos climáticos extremos son mucho mayores que las tasas de cambio del clima promedio en la Amazonía, y las regiones más afectadas también difieren entre los extremos y el clima promedio”, afirmó, citada en la misma nota de prensa, Nathália Carvalho, investigadora postdoctoral asociada del Centro Ambiental de Lancaster.
“Esto es importante porque demostramos que el clima de la Amazonía no está cambiando de manera uniforme”, dice Carvalho.
Según la investigación, el sur de la región aparece como la zona con mayores aumentos de temperatura cuando se mira la tendencia promedio. Pero cuando los investigadores se concentran en los episodios más extremos de calor, el principal foco de cambio se desplaza hacia el centro-norte de la Amazonía, una zona que, según los autores, había recibido menos atención como región especialmente vulnerable al cambio climático.
«Esta información será crucial para la planificación e implementación de estrategias de adaptación al cambio climático», cree Carvalho. Para la investigadora, conocer con mayor precisión dónde se están acelerando los extremos de calor y estrés hídrico puede ayudar a identificar las zonas que requieren mayor atención y a anticipar los riesgos que estos cambios pueden representar para los bosques y las comunidades que dependen de ellos.
En ese sentido, el profesor Barlow añadió: «Se necesitan urgentemente medidas de adaptación para hacer frente a los impactos de estos fenómenos climáticos extremos que cambian rápidamente, incluyendo la prevención de factores que amplifican los riesgos climáticos, como la deforestación. También debemos implementar medidas para combatir los incendios forestales y brindar apoyo a las comunidades locales cuando se sequen los ríos de los que dependen para navegar, especialmente en un año como 2026 con la llegada de un fenómeno de El Niño extremo».
Son bien conocidos los efectos que tiene el calor extremo en esta región. Según se referencia en la nota de prensa de la investigación, estudios recientes demuestran que los fenómenos climáticos extremos están afectando a la región, incluyendo la primera mortandad masiva de mamíferos observada en la Amazonía, donde se encontraron perezosos y otros mamíferos en el suelo del bosque o colgando muertos de los árboles del sotobosque; reducciones en el tamaño de las poblaciones de aves ; y cambios en la esperanza de vida , la apariencia y el comportamiento de las aves.
La región también ha sufrido extensos incendios forestales , calor extremo y sequía, lo que ha contribuido a megaincendios que han provocado contaminación atmosférica en la ciudad amazónica de Manaos; además, la desecación de los ríos ha afectado la salud de las personas que viven en los bosques.
“Los fenómenos climáticos extremos están impactando los medios de subsistencia locales de diversas maneras, afectando productos clave como
el açaí . Esto elimina la red de seguridad que brindan los bosques, amenazando la seguridad alimentaria y debilitando su papel en una creciente socio-bioeconomía», agregó Joice Ferreira, de la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa).
«Lo más preocupante es que podría descarrilar las políticas públicas que actualmente diseñan e implementan los gobiernos brasileños y estatales para impulsar una transformación positiva en la región, como los planes de restauración forestal. Este escenario exige una acción global para detener el cambio climático en nombre de la justicia climática”.
*Este artículo es publicado gracias a una alianza entre El Espectador e InfoAmazonia, con el apoyo de Amazon Conservation Team.
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