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¿Cómo pasar de las alertas de deforestación a evidencia sólida y confiable? ¿Cómo orientar medidas oportunas ante la pérdida de vegetación natural, que en el país cobró más de 113.000 hectáreas durante 2024? A partir de esas preguntas fue construida la plataforma de monitoreo MapBiomas Alerta Colombia, que ofrece datos abiertos y gratuitos sobre deforestación, y que fue lanzada este martes, 28 de abril, en Bogotá.
La herramienta, de hecho, ya revela información preocupante sobre los impactos que sufrieron en 2025 algunas áreas protegidas de la Amazonia colombiana. Una de ellas es la Serranía de Chiribiquete, declarada Patrimonio Mixto de la Humanidad por la Unesco, reconocida por su gran biodiversidad y por ser hogar de pueblos indígenas en aislamiento voluntario. Las cifras de MapBiomas Alerta indican que, el año pasado, Chiribiquete perdió alrededor de 1.666 hectáreas de cobertura forestal. El 44 % de ellas se puede atribuir a actividades humanas.
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“Se detectó la apertura de caminos en la zona norte del Parque Nacional Natural (PNN), actividad que persiste en 2026, con un área afectada acumulada de 119,14 hectáreas entre enero de 2025 y febrero de 2026”, comunicó la red MapBiomas. “Esta intervención ha facilitado procesos de deforestación en un radio de tres kilómetros alrededor de dichas vías, donde se registran 663,11 hectáreas deforestadas dentro del área protegida durante el mismo período”.
En el PNN Río Puré, por otra parte, la plataforma identificó una pérdida de 498,9 hectáreas en 2025, relacionada principalmente con la minería en la frontera con Brasil. La situación se torna aún más grave en Tinigua, donde se deforestaron unas 3.333 hectáreas el año pasado, mientras que entre enero y febrero de 2026 ya se han registrado unas 1.529 hectáreas afectadas, de acuerdo con MapBiomas Alerta. En total, entre los tres parques nacionales se habrían perdido más de 5.000 hectáreas de vegetación, debido tanto a actividades antrópicas como a eventos naturales.
De esa manera, la iniciativa presentada este martes brinda información sobre las posibles causas de la deforestación. Adriana Rojas Suárez, coordinadora de sistemas de información de la Fundación Gaia Amazonas, explica que, entre la diversidad de alertas, los eventos de minería son muy claros porque se dan a lo largo de los ríos, como el Puré. Además, explica Suárez, en estos casos se observa una reflectancia en las imágenes satelitales, es decir colores que permiten saber que se trata de minería, pues se ve el agua contaminada.
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“Pero hay otros motores que son más complejos de identificar, por ejemplo separar lo agrícola de lo pecuario; los pastos de los cultivos”, apunta la coordinadora. “Ahí no podemos estar 100 % seguros, hasta tanto pase cierto tiempo para poder determinarlo. Por ejemplo, sobre las alertas que estamos validando desde 2020, podemos tener mucha certeza de cuál fue el motor porque lo evidenciamos con el paso del tiempo”.
¿Qué es MapBiomas Alerta?
MapBiomas Alerta es una iniciativa de la red MapBiomas Colombia, cuya coordinación técnica y secretaría general está a cargo de la Fundación Gaia Amazonas. Además, la red está integrada por las universidades Nacional, Javeriana y Rosario, y la Alianza Biodiversity & CIAT. Colombia es el cuarto país, después de Brasil, Indonesia y Perú, al cual llega esta plataforma.
Pero, ¿cómo opera? Básicamente, semana a semana, un equipo técnico de 50 personas verifica y refina la información que proviene de alertas de varios sistemas de detección, como el del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM). Lo hacen a través de imágenes de alta resolución espacio temporal (de 3,7 metros) de la constelación de satélites PlanetScope. Hasta el momento, MapBiomas Alerta ha verificado 12.000 alertas de deforestación en Colombia.
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Las imágenes de alta resolución en las que se basa el equipo “se encuentran disponibles de manera diaria, es decir, el día de ayer ya lo podemos consultar”, cuenta a este diario Karen Huertas, líder técnica de MapBiomas Colombia. “Es información muy buena porque el problema con las imágenes gratuitas que todos conocemos es que tienen nubes, distorsiones atmosféricas, no podemos visibilizar muy bien desde el espacio lo que hay abajo. En cambio, con estas imágenes de alta resolución, tenemos mejor visibilidad sin interferencia, podemos ver claramente el bosque, masas extensas de vegetación, pero también vías y el uso que se les termina dando, a través de patrones geométricos”.
Por su parte, Rojas agrega que, tras esta validación, las áreas donde se presenta deforestación son delimitadas en polígonos muy detallados, lo cual permite el cruce con capas territoriales, como información catastral, áreas protegidas y territorios indígenas. Todos esos datos, finalmente, son consignados en un reporte individualizado por cada una de las alertas, ofreciendo un análisis contextualizado para, según MapBiomas, entender con mayor profundidad y precisión cómo se produce la deforestación en Colombia.
Para Rojas no es suficiente solo identificar que hubo deforestación. “Lo que hace la diferencia es poder ver exactamente dónde ocurrió, en qué magnitud, qué territorio se afectó, cuándo y en qué contexto. MapBiomas Alerta nos da ese salto: transforma una alerta en un reporte completo con imágenes satelitales del antes y el después, área exacta, fecha de ocurrencia y cruce con el territorio. Esa información detallada es lo que permite pasar de la observación a la acción, y lo que hace posible que cualquier persona pueda hacer veeduría real sobre lo que está ocurriendo en un lugar específico del país, sin necesidad de intermediaciones ni entrenamiento especializado”.
Durante el lanzamiento, el equipo de especialistas fue enfático sobre un punto: esta herramienta puede servir a las autoridades ambientales y organismos de control para que orienten decisiones institucionales de gestión territorial y seguimiento normativo. Pero no son los únicos actores a los que está dirigida la herramienta. La idea es que MapBiomas Alerta también sea utilizada por comunidades y organizaciones territoriales, para la investigación y la academia, por los medios de comunicación y, en general, por la sociedad civil. Así, busca contribuir a la democratización de la información.
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Otra de las apuestas es que el sector financiero y productivo use esta plataforma y la involucre en sus procesos de debida diligencia y gestión del riesgo. Les puede ser útil, además, para cumplir estándares de sostenibilidad en las cadenas de valor, en un contexto en que los mercados están exigiendo cada vez más requerimientos. Ejemplo de ello es el Reglamento de la Unión Europea sobre productos libres de deforestación, que exigirá este tipo de garantías.
Huertas resalta que la función de MapBiomas Alerta no es determinar la legalidad o responsabilidad de los eventos de pérdida de vegetación natural. Tampoco se trata de un nuevo sistema de detección de alertas ni busca reemplazar los existentes, sino que valida y refina los informes que ya están disponibles.
En otras palabras, la iniciativa no pretende sustituir los monitoreos que se desarrollan de manera nacional e internacional, “sino justamente busca resaltar esos esfuerzos que hace actualmente, por ejemplo, el Sistema de Monitoreo de Bosques y Carbono del IDEAM, que genera datos muy importantes”, dice Huertas. “Sin embargo, nosotros aprovechamos todo ese set de información que tiene la institucionalidad, la traemos aquí y la complementamos, la reforzamos un poco para que sea más oportuna. Podemos ayudar a complementar estos sistemas”.
De hecho, la coordinadora aspira que, a futuro, estas entidades y fuentes oficiales se puedan integrar de algún modo a la red nacional de MapBiomas. Apunta que es un compromiso común monitorear la deforestación y que se pueden aunar esfuerzos para consolidar no solo cifras, sino reportes más detallados.
*Este artículo es publicado gracias a una alianza entre El Espectador e InfoAmazonia, con el apoyo de Amazon Conservation Team.
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