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Pese a las transformaciones que ha significado el cambio climático en sus entornos, las condiciones de poblaciones de osos polares en Noruega han mejorado durante los últimos 27 años.
Así lo revela un nuevo estudio publicado en la revista Scientific Reports en el que un grupo de científicos evaluó la relación entre el ritmo del deshielo en zonas alrededor del mar de Barents y el índice de condición corporal de los osos que viven en estos ecosistemas.
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“Los osos polares solo se encuentran en zonas árticas con suficiente acceso al hielo marino y a las focas de las que se alimentan. Diversos estudios han puesto de relieve los efectos negativos sobre su estado físico y su demografía en zonas donde la capa de hielo marino está disminuyendo debido al calentamiento climático, pero aún no se ha examinado el estado de la población de osos polares del mar de Barents”, argumentan los autores del estudio.
Los científicos aseguran haberse llevado una sorpresa luego de encontrar que estos osos polares ganaron, de hecho, peso a medida que el hielo se derretía a su alrededor.
¿A qué se debe esto? Según explican los investigadores, aunque hay muchos factores que pueden incidir, una de las posibles explicaciones puede ser que estos osos ahora están comiendo especies cuyas poblaciones han aumentado debido a la prohibición de su caza. Entre estas se encuentran los renos y las morsas.
A esto se suma que los osos polares estarían aprovechando congregaciones de focas cada vez más grandes, producto de la reducción de la superficie de hielo en sus ecosistemas.
“Esto indica una relación compleja entre el hábitat, la estructura del ecosistema, la ingesta de energía y el gasto energético. El aumento de algunas especies presa, como las focas comunes, los renos y las morsas, puede compensar en parte la reducción del acceso a las focas. Nuestros hallazgos subrayan la importancia de no extrapolar los resultados entre poblaciones”, precisan los autores del estudio.
Según se precisa en el estudio, el Ártico se está calentando a un ritmo mayor que el resto de planeta, y, en la zona del mar de Barents, desde 2000 la tempreatura ha aumentado en cerca de 2 grados.
En entrevista con The New York Times, Jon Aars, científico sénior del Instituto Polar Noruego y autor del estudio, en este contexto no se puede cantar victoria frente a lo que está ocurriendo con estas especies. “Habrá un límite, y cuando se supere, veremos cómo los osos polares empiezan a perder peso y tienen más problemas para sobrevivir y reproducirse. No sabemos cuán profundo será este cambio ni si ocurrirá dentro de cinco, diez o veinte años”, sostiene.
Los autores del estudio indican que los hallazgos de este estudio apuntan a la necesidad de realizar monitoreos más precisos sobre la situación de los más de 22.000 osos polares que se estima hay en el mundo.