5 Aug 2021 - 1:15 p. m.

Bucaramanga: conservar el agua que les interesa a muchos

Varios actores de esta ciudad y sus alrededores se reunieron durante el tercer Encuentro Regional por el Agua y la Energía Renovable, liderado por Isagén, WWF y Bibo, de El Espectador. Así se preparan para afrontar el cambio climático

Redacción Bibo

Hablar sobre la gobernanza del agua este año implica tener en cuenta dos nuevos escenarios. Primero está la pandemia del coronavirus; una crisis que fue más allá de la salud y nos hizo reflexionar sobre nuestra relación con la naturaleza. Ha sido más de un año, por ejemplo, en el que volvimos a ser conscientes de la importancia de tener agua constante en los grifos para lavarnos las manos.

De otro lado, en diciembre de 2020 el Gobierno, a través del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, presentó la actualización de sus compromisos climáticos. Conocidos también como Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC), se trata de las metas que Colombia se fijó para aportar a la lucha global contra el cambio climático, que presentó ante Naciones Unidas, no solo para reducir las emisiones de gases efecto invernadero en un 51 % para 2030, sino para crear estrategias de adaptación que le permitan al país ser menos vulnerable ante los cambios del clima que ya son inevitables y fortalecer los medios de implementación. Un panorama en el que el agua es central.

Por esta razón, este año los Encuentros por el Agua y la Energía Renovable, una iniciativa de Isagén, con la dirección técnica de WWF y el apoyo de la campaña Bibo de El Espectador, se concentraron en socializar la actualización de la NDC e identificar, a través del diálogo, cómo las regiones pueden ayudar a la implementación de estos compromisos, especialmente en materia de agua y energía.

Durante el tercer encuentro, que se desarrolló con actores claves de Bucaramanga y sus alrededores, se empezó resaltando el rol del agua, y su gobernanza, en la NDC. José Francisco Charry, en ese momento director de Cambio Climático y Gestión del Riesgo del Ministerio de Medio Ambiente (quien fue reemplazado por Álex Saer a finales de julio), señaló que la protección del agua, los ecosistemas y la biodiversidad es uno de los ocho elementos transversales que tiene la NDC. (Le sugerimos: Conclusiones del primer Encuentro Regional por el Agua y la Energía Renovable)

En cuanto a mitigación, es decir, todos los esfuerzos para evitar emitir más gases efecto invernadero, hay metas importantes relacionadas con la gestión del agua y la transición energética. Avanzar en el apoyo de las fuentes de energía renovable podría hacer disminuir las emisiones entre 4,7 y 7,98 megatoneladas de CO2 equivalente, mientras la cifra para un buen manejo de aguas residuales domésticas es de 18.000 toneladas de CO2 equivalente.

Para adaptación (las herramientas para ser menos vulnerables ante el cambio climático), el agua también tiene un rol protagónico. César Suárez, coordinador de territorios y tierras resilientes de WWF, mencionó algunas de estas: conservar 24 cuencas claves para acueductos en municipios susceptibles a desabastecimiento, desarrollar acciones para gestión del riesgo y adaptación al cambio climático en 30 % de los municipios con mayor riesgo de sequía, alcanzar un 68 % de tratamiento en aguas residuales, reutilizar el 10 % de las aguas residuales domésticas y tener un proyecto de adaptación basado en ecosistemas para el sector eléctrico. (Lea también: Comunidades aportando a la generación de conocimiento de los ecosistemas acuáticos)

Los retos de Bucaramanga

Parte del evento consistió en dividir a los participantes en tres mesas de trabajo, para tocar a fondo los siguientes temas sobre la gobernanza del agua y la energía renovable en Bucaramanga: adaptación, mitigación y elementos transversales (como financiación, fortalecimiento de capacidades, y ciencia y tecnología, entre otros).

Sobre qué está haciendo la región para adaptarse, representantes de la Secretaría de Ambiente, del Acueducto y de la Corporación Autónoma Regional para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga (CDMB) coincidieron en algunos elementos, como la compra de predios para destinarlos a la conservación y el pago por servicios ambientales (PSA). También señalaron planes de monitoreo y la importancia de algunas cuencas, como la del río Suratá, que proporciona el 50 % de abastecimiento a la región cuando hay problemas de sequía. “Es la cuenca en la que Minesa busca tener una licencia ambiental, por eso estamos haciendo unos estudios muy fuertes y concluyentes sobre su importancia”, señaló María Fernanda Cuartas, de la secretaría de Ambiente de la Alcaldía de Bucaramanga.

En conclusión, la mesa sobre adaptación estuvo de acuerdo en que, para lograr que la región de Bucaramanga sea resistente al cambio climático, se necesita incentivar la investigación universitaria, articular acciones entre instituciones para que los recursos no se dispersen e incentivar la vocación de gobernanza. “La sociedad civil debe liderar los procesos de conservación; de lo contrario, los procesos se pueden truncar”, se dijo en la mesa.

En la mesa donde se discutió sobre la mitigación, los participantes recalcaron un punto clave para la región: cuidar las áreas de páramo, ya que estos son grandes captadores de carbono. Vale recordar que Santurbán, ubicado en Santander y Norte de Santander, ha sido uno de los más icónicos de Colombia: no solo porque fue el primero donde se llevó a cabo el primer ejercicio de delimitación, sino porque allí se han centrado varios conflictos socioambientales relacionados con la minería, como el proyecto Soto Norte de la multinacional árabe Minesa, que presentó ante la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) un proyecto para la explotación subterránea en inmediaciones del páramo de Santurbán, el cual se archivó en octubre de 2020. (Acá también: Gobernanza del agua)

Un punto relevante de esta mesa fue poder crear un sistema de seguimiento a las acciones tanto de los fondos privados como nacionales y de cooperación, para generar acuerdos de transparencia entre los diversos actores. Esto con el fin de fortalecer el ejercicio de gobernanza enfocado en la mitigación.

Mientras, en la tercera mesa, dedicada a los elementos transversales que crearán el entorno propicio para cumplir las metas climáticas del país, los participantes hablaron de impulsar las granjas solares y los negocios verdes liderados por mujeres en la meseta de Bucaramanga. Se habló de la necesidad de fortalecer la educación ambiental y de que el servicio de aseo de las áreas urbanas también tenga una vocación ambiental.

Un portafolio con muchas acciones

En palabras de Luis Germán Naranjo, director de Conservación y Gobernanza de WWF, el portafolio de acciones para los tres puntos es amplio. En mitigación existe la ventaja de que no solo existe la hidroeléctrica del río Sogamoso, sino también 38 nuevos proyectos de energía renovable que buscan integrarse al sistema. “Además, en Santander hay iniciativas orientadas a la reducción de emisiones fugitivas y el desarrollo de programas de eficiencia energética”, señaló como una de sus conclusiones.

En cuanto a adaptación, las oportunidades de la región también son muchas. “El fondo de agua de Bucaramanga, los Pomcas de los ríos Lebrija y Sogamoso, el desarrollo de esquemas de pago por servicios ambientales para algunas microcuencas y la adquisición de predios para conservación y restauración son esfuerzos notables”, destacó Naranjo.

El experto comentó que otras herramientas que Santander tiene para contribuir a la NDC están enfocadas en la innovación, como la planta de autogeneración de energía desarrollada por la Universidad Santo Tomás y la formulación de planes de negocios verdes promovidos por la CDMB. Claro, los retos también son muchos e implican alianzas y recursos para gobernar un agua que interesa a todos.

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