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Es probable que si le preguntan cuál es el animal más rápido del mundo piense en el guepardo o chita, capaz de alcanzar velocidades máximas de entre 105 y 120 km/h. Pero, si le preguntan por ciertos grupos específicos de animales como las arañas, es posible que la respuesta no sea tan clara.
A un grupo de investigadores de la Universidad de Greifswald, Alemania, y el Imperial College de Londres les llamó la atención obtener esa respuesta y por esto decidieron analizar el rendimiento de 258 especies de arañas, de 64 de las 139 familias existentes, a través de un carrera de velocidad.
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Debido a que se estima que en el mundo existen más de 50.000 especies, el equipo intentó seleccionar a aquellas que representan “todo el árbol filogenético de las arañas”, según explicó el coautor del estudio Jonas Wolff a IFLScience.
Ese fue el primer y más grande reto: buscar y capturar un ejemplar por cada una de las 258 especies elegidas. En ese grupo había arañas muy pequeñas y otras gigantescas. Después llegaron más desafíos. “Desde el punto de vista práctico, las arañas que eran rápidas y capaces de trepar por superficies lisas (por ejemplo, las arañas cazadoras y las arañas cebra) a veces escapaban y teníamos que capturarlas en el laboratorio”, contó Wolff.
Cuando lograron resolver la logística de la carrera, empezaron a analizar los resultados. En el estudio preliminar (es decir que aún no ha sido revisado por pares) publicado en bioRxiv, los autores dicen que la velocidad máxima de carrera varió sustancialmente, tanto en función de la masa corporal como entre especies de masa corporal similar.
Los investigadores descubrieron que el principal “secreto” de las arañas más veloces no es tener patas más finas ni un modo particular de desplazarse, sino contar con patas proporcionalmente más largas en relación con el tamaño de su cuerpo. Su estilo de vida también influye, aunque en menor medida.
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Teniendo en cuenta estas características, la ganadora de la carrera fue una segadora (Heteropoda cervina/jugulans), que alcanzó la impresionante velocidad de 3,59 metros por segundo. Esto equivale a una velocidad de aproximadamente 13 kilómetros por hora. Mucho más rápida que la velocidad promedio de un humano al trotar, que es de tan solo 10 kilómetros por hora.
Esta es una gran araña cazadora nativa de Australia. Aunque a menudo se les confunde con otras especies del género, como la Heteropoda venatoria (común en América Latina), comparten el mismo comportamiento, hábitat y perfil inofensivo.
“Esa especie fue registrada en un estudio anterior del laboratorio de Christoffer Clemente en la Universidad de Sunshine Coast, en Australia”, dijo Wolff. “Solo al compararla con todas las demás especies se reveló que esta especie australiana de araña cazadora es la más rápida de todas las arañas registradas, en términos absolutos”.
Sin embargo, hubo otra que también se destacó: una araña duende (familia Oonopidae) que aunque es más pequeña, compensa su tamaño con una frecuencia de zancada alta, y es la velocidad que utiliza para perseguir a sus presas.
Estos datos, dicen los autores en su estudio, sirven para empezar a comprender los factores que determinan el rendimiento locomotor en arañas, otros artrópodos y animales en general.
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