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El Mundial de Norteamérica puede ser el más contaminante de la historia

La actual Copa del Mundo generaría, solo en la final, la misma cantidad emisiones de CO2 que producirían más de seis millones de carros durante un año en Reino Unido.

Daniela Bueno

18 de junio de 2026 - 08:00 a. m.
Ceremonia inaugural Mundial 2026. (Photo by Rodrigo OROPEZA / AFP)
Foto: AFP - RODRIGO OROPEZA

Por estos días, la atención de millones de personas en el mundo se centra en el Mundial de Fútbol que se lleva a cabo en México, Estados Unidos y Canadá. Muchos recordarán los goles, los debuts de sus selecciones y uno que otro partido. Sin embargo, el deporte no es lo único que sobresale en este evento, también su impacto ambiental: la Copa del Mundo de la FIFA 2026 está a punto de ser la más contaminante de la historia.

Así lo afirma un nuevo informe publicado por el New Weather Institute en el que señalan que solo la final de la Copa Mundial de 2026 en Norteamérica generará al menos 9 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente (tCO2e), el principal gas de efecto invernadero que impulsa el cambio climático. En otras palabras, solo en ese evento que se jugará el 19 de julio, se registrarán las emisiones que producirían 6.440.000 carros durante un año en Reino Unido. Las emisiones del torneo podrían alcanzar los 15 millones de tCO2e.

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Los datos muestran un aumento en comparación a las ediciones anteriores. Esto responde, principalmente, al cambio en el formato que definió la FIFA para este Mundial. Por un lado, el torneo no se celebra en un solo país, como se ha hecho siempre (a excepción de Corea del Sur y Japón en 2002), sino en tres.

Y por otro lado, hay más selecciones participantes. Antes, el torneo se jugaba con 32, ahora se hace con 48. Eso quiere decir que hay más partidos. En Catar 2022 (la edición anterior) se jugaron 64 partidos (48 en fase de grupos), y en la presente edición hay 104 (72 en fase de grupos).

Para los amantes del fútbol puede que sea una buena noticia, pero para el planeta no. “La FIFA está provocando un fuerte aumento en los viajes aéreos de aficionados y jugadores, una de las principales fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) relacionadas con el torneo”, señala el informe realizado por Científicos por la Responsabilidad Global (SGR), en colaboración con el Fondo de Defensa Ambiental (EDF) y CoolDown – la Red de Acción Climática Deportiva.

Solo el transporte aéreo relacionado con la final de este Mundial emitiría 7.72 millones de tCO2e, mientras que los torneos celebrados entre 2010 y 2022 emitieron en promedio 1.82 millones de tCO2e. Pensemos solo en el caso de la Selección de Irán. En su fase de grupos jugará dos veces en Los Ángeles (USA) y una en Seattle (USA). Sin embargo, Estados Unidos le negó la estadía en su país, razón por la que todo el equipo debe viajar desde Tijuana, en México, para cada partido, y devolverse una vez finalice el encuentro. Eso es una distancia de 219 km con LA, y de más de 2 mil km con Seattle.

(Lea: Así fue el rescate del jaguar que amaneció en la Universidad Nacional Sede Amazonía)

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Otras fuentes de emisiones principales son la construcción o remodelación de estadios, que en este caso no tiene una gran relevancia porque los escenarios ya existían. Y otras menores son el consumo de energía. Por ejemplo, el Estadio AT&T (Dallas, USA) y el Estadio NRG (Houston, USA) son los que tienen mayor consumo energético del mundo por su iluminación, pantallas gigantes y climatización.

Efectos que ya se sienten

Sobre ese último punto, la FIFA enfrenta un “dilema”, como señala el estudio. A medida que las temperaturas aumentan, algunos estadios requieren sistemas de aire acondicionado para proteger a jugadores y espectadores. Sin embargo, esa solución aumenta el consumo de energía y las emisiones asociadas al torneo. En palabras de los autores, se genera un círculo vicioso en el que el cambio climático impulsa medidas que, a su vez, contribuyen a intensificarlo.

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Este no es un tema lejano a este mundial, en el que al menos 97 partidos tienen una mayor probabilidad de registrar temperaturas superiores a los 28°C, de acuerdo con la organización Climate Central. En palabras de Mike Tipton, investigador en la Universidad de Portsmouth, de Inglaterra, “jugar con temperaturas superiores a los 28 °C cambia el partido, ya que afecta a la táctica, el ritmo y la calidad general. Se observa una menor intensidad, menos sprints y, posiblemente, menos ocasiones de gol”. Estas condiciones hacen que los jugadores tiendan a esforzarse “más allá de sus límites naturales”.

Por eso, en este Mundial estamos viendo una nueva regla que implementó la FIFA: la hidratación de tres minutos a mitad de cada tiempo. Esa es la razón por la que el juego se detiene, haga calor o no, dos veces en el partido. También es la razón por la que muchos partidos (como los de Colombia) se juegan en horario nocturno, cuando las temperaturas disminuyen, y por la que los bancos donde están los suplentes y cuerpo técnico son climatizados.

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En el caso de los encuentros de Colombia en la fase de grupos, el calor tiene altas probabilidades de afectar el rendimiento de los jugadores: 19 % ante Uzbekistán, 88 % ante República Democrática del Congo, y 95 % contra Portugal, según Climate Central.

Aunque la FIFA es consciente de estas condiciones, las medidas que están tomando parecen no ser suficientes, de acuerdo con el informe de New Weather Institute.

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Arabia Saudita fue elegida como sede del Mundial de 2034. (Mundial de Fútbol, Arabia Saudita) EFE/EPA/STRINGER
Foto: EFE - STRINGER

Un mundial en seis país, y otro en un país petrolero

El próximo Mundial, en 2030, también tendrá tres sedes, pero en total se jugarán partidos en seis países ubicados en tres continentes. Marruecos (África), Portugal y España (Europa) serán los organizadores oficiales, pero como son los 100 años del torneo, también se jugará un partido en Argentina, otro en Paraguay y uno más en Uruguay.

“Este formato fragmentado e intercontinental plantea serias preocupaciones sobre el impacto climático de los largos desplazamientos entre sedes, especialmente en las fases iniciales”, menciona el informe.

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Se estima que para el Mundial de 2030 se emitirán 9,8 millones de tCO2e, de las cuales 6,1 millones de tCO2e se generarían en la final que se jugará en España. El transporte aéreo sería el responsable de al menos 4,78 millones de toneladas de CO2e, “una cifra aún muy elevada”, según los autores, quienes asumen que los desplazamientos durante el torneo entre España, Portugal y Marruecos se realizarán por transporte terrestre.

Las emisiones asociadas a la construcción de estadios serán bajas, al igual que en la presente edición, porque solo se construirá un nuevo estadio en Casablanca, Marruecos.

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Aunque las cifras muestran una disminución de emisiones respecto al Mundial de México, USA y Canadá, estas volverían a aumentar en 2034, cuando el torneo se realice en Arabia Saudita, un país con escasa infraestructura futbolística y principal productor mundial de petróleo.

El informe estima que las emisiones durante ese evento sean de 12,2 millones de tCO2e pese a que se va a jugar en un solo país. El transporte aéreo será la principal causa, con 4,75 millones de tCO2, pero la construcción de nuevos estadios también generaría altas emisiones: 2,97 millones, la cifra más alta de los tres torneos, que incluso supera el promedio de las finales de la Copa Mundial entre 2010 y 2022 (1,89 millones de tCO2e).

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Para disputar el evento más importante del fútbol en Arabia Saudita se necesitan construir once nuevos estadios, una extensa infraestructura de transporte y alojamiento para millones de visitantes. Además, la Copa del Mundo allí dependerá en gran medida del aire acondicionado pues, como pasó en Catar 2022, se prevé que el torneo se celebre en noviembre y diciembre, debido a las altas temperaturas que alcanzan hasta los 45 °C en verano.

Los compromisos de la FIFA

Ante estas estimaciones, el informe de New Weather Institute, le recuerda a la FIFA el compromiso que adquirió en la Cumbre de Cambio Climático de 2021 (COP26) donde dio a conocer su estrategia climática. Allí se comprometió a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero en un 50 % para 2030 y alcanzar la neutralidad de carbono para 2040 mediante 18 acciones específicas.

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“No obstante, un análisis más detallado revela que solo se han completado dos acciones, dos han logrado avances limitados y 14 no han mostrado ningún progreso visible, lo que representa un índice de cumplimiento del 11 % en tres años”, afirman los autores.

Además, sostienen, la FIFA no ha publicado informes climáticos semestrales, ni el seguimiento de sostenibilidad de la Copa Mundial de 2022, ni la estrategia de sostenibilidad de la Copa Mundial de 2026. “Esta falta de transparencia debilita la confianza y se queda muy lejos de los compromisos climáticos de la ONU, como el Marco de Acción Climática del Deporte”, señalan.

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Por esto, tienen varias peticiones: reducir los requisitos mínimos de capacidad de los estadios para que no sea necesario construir nuevos escenarios, fomentar un mayor uso de las “zonas de aficionados” en los países anfitriones para reducir los desplazamientos al torneo, y, principalmente, retirar a los patrocinadores y socios comerciales altamente contaminantes, como Aramco, la compañía estatal de petróleo y energía de Arabia Saudita, que, si se concentra en las vallas publicitarias de los estadios, seguro verá su nombre en los partidos.

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