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De las laderas y bosques de La Calera (Cundinamarca), ubicado cerca del Parque Nacional Natural Chingaza, brotan múltiples manantiales de agua que abastecen a los miles de habitantes de este municipio, que se encuentra a menos de una hora de la capital del país.
En La Calera, según datos oficiales, hay 56 acueductos distribuidos en las 30 veredas del municipio, una cifra que podría llegar al centenar si se tienen en cuenta pequeñas captaciones de agua para abastecer cuatro o cinco familias. A pesar de la gran riqueza hídrica a su alrededor, el acceso a agua potable no siempre está asegurado, lo que es una tendencia a nivel global. Pese a que el agua cubre el 70 % de la superficie terrestre, el agua dulce utilizable y disponible solo representa el 0,5 % del agua de la Tierra, según estimaciones del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés).
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Para atender esta situación en La Calera, el Fondo de Agua de Bogotá “Agua Somos”, en articulación con las comunidades locales y como continuidad de la alianza que mantiene desde 2023 con el Sistema Coca-Cola, dio inicio este sábado 31 de enero de 2026 a la entrega de filtros de agua para mejorar la calidad del agua y brindar agua segura en las veredas Santa Helena, Los Pinos y Epifanía.
Según Leandro Santiago, presidente de la Junta de Acción Comunal de la vereda Santa Helena —una de las 30 del municipio—, “aquí a pocos metros nace el agüita, lo que es vida no solo para nosotros sino también para nuestras vacas, nuestras gallinas y otros animales. Es algo primordial, sin ello nos moriríamos de sed, no podríamos estar aquí y de esto también dependerá lo que pasará con los más jóvenes en el futuro, y si quedan o no en el campo”.
Leandro se refiere a uno de los únicos tres manantiales —nacimientos de agua— ubicados en esta vereda, que a su vez alimentan, a través de escorrentías, varias quebradas que fluyen entre los bosques y predios de la zona. Estos flujos hídricos son captados parcialmente para distintas actividades, entre estas el uso doméstico de los hogares, mediante sistemas de captación propios o acueductos comunitarios.
“El programa, que surge del trabajo conjunto entre el Sistema Coca-Cola, la comunidad y el Fondo de agua de Bogotá, busca la articulación entre diferentes entes del territorio para implementar soluciones basadas en la naturaleza, así como en la conservación de los recursos hídricos a lo largo de la cuenca en la que está ubicado el municipio”, explica Andrea Yáñez, directora del Fondo de Agua.
Una solución para el agua en las veredas
La iniciativa tiene como objetivo la instalación progresiva de filtros comunitarios y domiciliarios para beneficiar directamente a 510 familias, mejorando la calidad del agua disponible para su consumo y reduciendo riesgos de salud asociados al agua no tratada.
¿Cómo funcionan estas soluciones? Los expertos del Fondo de Agua de Bogotá explican que el punto central de la entrega de estos filtros es no solo cerrar brechas de infraestructura, sino también fortalecer la capacidad de las comunidades para enfrentar desafíos derivados del cambio climático y la escasez.
Vale señalar que, según estimaciones y proyecciones de la Corporación Autónoma Regional (CAR), los escenarios de cambio climático muestran tendencias a aumento de temperatura y disminución de la precipitación en algunos sectores del norte de la Sabana y el oriente, incluidos algunos sectores del páramo de Chingaza.
“Paradójicamente, en los últimos años, y como se evidenció en el inicio de 2024, se ha hecho evidente que mientras Bogotá se surte del agua de La Calera y la región, el municipio está muy cerca de tener desabastecimiento de agua en las zonas rurales, debido al agotamiento de las quebradas y manantiales y a la demanda del recurso por nuevas viviendas”, se lee también en el Plan de Desarrollo de la alcaldía del municipio.
De esta manera, esta iniciativa se viene pensando tanto como una solución técnica como una nueva herramienta de gestión comunitaria del agua. En esto último es clave la implementación de mesas de gobernanza, que son espacios en los que los habitantes de estas zonas participan en la planeación y socialización del proyecto.
En estos espacios también hacen presencia autoridades, gobiernos locales, la sociedad civil, expertos, representantes de la empresa privada y las organizaciones sin ánimo de lucro. En ellos se contó con la participación de diversos actores como Juan Carlos Hernández Arévalo, alcalde de La Calera; Andrea Yáñez, directora del Fondo de Agua de Bogotá “Agua Somos”; Juan Pablo Corredor, director de asuntos públicos, comunicaciones y sostenibilidad de Coca-Cola Colombia; Leandro Santiago, presidente de la JAC de Santa Helena; Rubiela Trujillo, presidenta de la JAC de Los Pinos; y Armando Pérez, presidente de la JAC de Epifanía, entre otros.
“Creo que un punto para destacar en este proceso de las comunidades que participan en el programa es la conciencia que tienen y el valor que le dan a su tierra. Con estas iniciativas se busca darles herramientas para un uso y almacenamiento más eficiente y consciente del agua”, explica Yáñez, del Fondo de Agua de Bogotá “Agua Somos”.
En concreto, la propuesta tiene pensados dos tipos de soluciones para mejorar la potabilidad del agua en dos contextos de la infraestructura disponible en la región. La primera consiste en filtros comunitarios que se instalarán en acueductos veredales, que pueden procesar, por unidad, cerca de 600 a 1.000 litros por hora. Además, tienen la capacidad de eliminar hasta el 99,9 % de las bacterias y la ventaja de no requerir energía eléctrica.
Por otra parte, se implementarán en simultáneo filtros domiciliarios que estarán destinados al uso interno en los hogares, con una capacidad de 350 a 500 litros diarios y una vida útil estimada de hasta 10 años.
La instalación de estas soluciones, sin embargo, es solo una parte del proceso, pues la comunidad también jugará un papel clave en el mantenimiento de los filtros y de otras soluciones que se implementen más adelante, con el objetivo de garantizar la sostenibilidad del proyecto a largo plazo. De hecho, para los organizadores del programa, uno de los ejes del éxito es que la comunidad se apropie del sistema, lo opere, lo cuide y lo integre a su dinámica local.
De acuerdo con el Sistema Coca-Cola, uno de los actores detrás de la iniciativa, este solo es el primer paso en este modelo y se están realizando acciones de la mano con autoridades, gobiernos locales y nacionales, la sociedad civil, expertos, líderes de las comunidades y las organizaciones sin ánimo de lucro para buscar soluciones inmediatas y a largo plazo que contribuyan a mejorar la calidad del agua para las comunidades.
Las otras acciones de conservación
Como detalla Yáñez, directora del Fondo de Agua, en la zona se desarrollan diferentes acciones de conservación. “Entre estas se tienen acuerdos voluntarios de conservación en un área de cerca de 1.500 hectáreas para el cierre de 2025. Todo esto con la visión de que se necesita una conservación integral del territorio, es decir, que las personas sepan que lo que pasa río arriba afecta a los que están en las partes más bajas”, sostiene.
Además, desde el fondo también se apoya la conservación de más de 130 hectáreas en la cuenca donde se tiene la concesión de aguas por parte del Sistema Coca-Cola en el municipio de La Calera.
Por su parte, también se han implementado espacios pedagógicos para miembros de la comunidad de todas las edades en torno a la sostenibilidad, así como a la conservación de los recursos hídricos.
“Algo clave han sido los espacios que generan cambios de mentalidad, no solo de los más grandes, sino también de los más chicos, que están en sus procesos educativos y que la idea sea que permanezcan en el campo. Nos han dado herramientas para saber que el agua también se cosecha, y en esto es clave la protección y cuidado del agua”, asegura Leandro Avellaneda, quien vive en una de las fincas beneficiadas por el proyecto.
Con estas bases, a lo largo de 2026 se continuará con la implementación de diferentes soluciones con el objetivo de mostrar cómo la articulación de actores privados, autoridades y comunidades locales permite avanzar hacia una mejor gestión del agua en Colombia.