El Instituto de Biología de la Conservación del Smithsonian, en Front Royal, Virginia (Estados Unidos) compartió una importante noticia para la conservación de los guepardos, especie clasificada como vulnerable. Zura, una hembra de cinco años, se convirtió en madre por primera vez. Tuvo cinco crías que nacieron el 5 de octubre.
Según el instituto, tanto la gueparda como sus hijos se encuentran bien. De hecho, dicen que son bastante activos y comenzaron a trepar sobre su madre desde el primer día. Sobre Zura, los cuidadores dicen que es muy tranquila y atenta, y que dedica casi todo su tiempo a las crías. Tanto que pasó varias horas sin comer.
“Es algo muy, muy normal”, explica a la revista Smithsonian, Adrienne Crosier, bióloga especializada en guepardos y conservadora de carnívoros del Instituto de Biología de la Conservación. “Nos alegró que saliera, comiera y bebiera agua, para luego regresar inmediatamente a la madriguera con sus crías”.
Durante los primeros días, las crías dependerán totalmente de su madres para sobrevivir. Por lo general, tardan entre cuatro y siete días en abrir los ojos, y luego, en días siguientes, despegan sus orejas.
Según Crosier, las crías crecen rápidamente: su peso aumenta unos 50 gramos al día. En unas tres o cuatro semanas empezarán a seguir a su madre cuando salga a comer o beber.
Por el momento, las crías son monitoreadas a través de una cámara que muestra imágenes del interior de la madriguera. Pero los cuidadores no son los únicos que pueden verlas. El instituto dispuso de una transmisión en vivo por internet donde espectadores de todo el mundo tiene la posibilidad de seguir el crecimiento de las cinco crías.
Con el tiempo, el personal encargado del cuidado de los animales entrará en la madriguera para observar a los guepardos y asegurarse de que están bien. El personal marcará a cada cría rapando una pequeña zona de su pelaje para poder distinguirlas entre sí. A las seis semanas, se someterán a su primer examen veterinario y a las vacunas correspondientes, y se les implantarán transpondedores para una identificación más fiable.
Los hijos de Zura son la cuarta generación de la misma familia viviendo en el instituto de Front Royal. La madre primeriza nació allí en 2021, y tanto su madre como su abuela se encuentran en las mismas instalaciones.
Sobre el padre de las crías, el instituto contó que es un macho de 9 años, que también reside en el instituto. Se llama Flash y ha tenido siete crías en camadas anteriores. Los padres guepardos no participan en la crianza de las crías.
El padre de las crías recién nacidas se considera genéticamente valioso para el Plan de Supervivencia de la Especie de Guepardo, establecido por la Asociación de Zoológicos y Acuarios, por lo que es probable que estos pequeños guepardos desempeñen un papel importante en el futuro de su especie.
¿Qué ha pasado con las poblaciones de guepardos?
De acuerdo con la iniciativa Fondo para la Conservación del Chita, los guepardos antaño se extendían por casi todo el continente africano y se extendían hacia Asia, desde la Península Arábiga hasta el este de la India. Hoy en día, se encuentran en solo el 23 % de su área de distribución histórica africana y están extintos en Asia, con la excepción de una población muy pequeña en Irán (menos de 20 ejemplares).
El instituto Smithsonian asegura que su población mundial se ha desplomado más de un 90 % desde 1900. La actividad humana ha fragmentado sus poblaciones silvestres, pero estos felinos ya sufrían una baja diversidad genética desde finales de la última glaciación, cuando un evento de extinción provocó la desaparición de varias especies de guepardos.
Actualmente, su principal amenaza, según el fondo para la conservación, es que casi el 77 % de los guepardos en África viven en zonas abiertas y en tierras agrícolas privadas, por lo que a menudo entran en conflicto con las personas, especialmente con los agricultores. “Los guepardos son asesinados en represalia por la depredación del ganado o por la percepción de que representan una amenaza para la subsistencia humana”, se lee en la página de la iniciativa.
Aunque las áreas protegidas podrían parecer una buena opción para la conservación de la especie, el fondo explica que “sorprendentemente” no lo son. La razón es que en estas áreas suelen albergar altas densidades de otros depredadores más grandes, como el león, el leopardo y la hiena, que compiten con ellos por presas. Si se les da la oportunidad, estos otros depredadores también atacan a los guepardos, y la mortalidad de sus crías puede ser muy alta.