Un grupo internacional de investigadores anunció la detección de sustancias químicas tóxicas procedentes de residuos electrónicos en los cerebros y tejidos de delfines en el mar de la China Meridional.
Según explican los científicos, estas sustancias químicas, que provienen de residuos electrónicos como televisores, computadores y pantallas de teléfonos inteligentes, fueron detectadas en delfines jorobados (Sousa chinensis) y marsopas sin aleta (Neophocaena phocaenoides).
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En el nuevo estudio, los investigadores detectaron lo que se conoce como monómeros de cristal líquido (LCM, en inglés), una sustancia que puede alterar los genes de delfines y otros animales.
“Los LCM, sustancias fundamentales de las pantallas de cristal líquido en los aparatos electrónicos de consumo, son contaminantes persistentes que suponen una amenaza potencial para los ecosistemas marinos. A pesar de su potencial bioacumulativo, su presencia y sus posibles efectos biológicos en la megafauna marina siguen sin estar suficientemente estudiados”, indican los autores del estudio publicado en la revista Environmental Science & Technology.
Para indagar sobre la presencia de este contaminante, los científicos recolectaron durante 14 años muestras de tejido de distintas especies en el mar de la China Meridional. En total, se estudiaron 62 monómeros individuales de cristal líquido en muestras de grasa, músculo, hígado, riñón y tejido cerebral de delfines y marsopas.
A través del análisis de estas sustancias y su presencia en los ecosistemas, se encontró que estas se acumulan en los tejidos de los cetáceos, incluyendo la grasa, los músculos y los tejidos cerebrales. Esto, según los autores del estudio, demuestra la penetración de la barrera hematoencefálica, que es un sistema de protección del cerebro.
Para dimensionar la magnitud de estos residuos en el mundo, estudios estiman que para 2030 se desecharán cerca de 74 millones de toneladas anuales de estos dispositivos como residuos electrónicos.
En ese sentido, los investigadores indagaron sobre la distribución de las fuentes de estos contaminantes en los delfines y marsopas estudiados. Frente a esto, se encontró que la fuente principal de LCM en los ecosistemas son los televisores y las pantallas de ordenador.
“Estos hallazgos sugieren que [estos contaminantes] pueden suponer riesgos potenciales para el sistema nervioso y otros órganos de los mamíferos marinos, lo que justifica una investigación más profunda sobre sus efectos toxicológicos y sus posibles implicaciones para la salud humana. Este estudio destaca la necesidad de medidas regulatorias urgentes y una mejor gestión de los residuos electrónicos para mitigar los riesgos ecológicos y para la salud pública”, concluyen los autores del estudio.
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