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A inicios de septiembre de este año, un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) advirtió que la temperatura global superará el límite de 1,5 °C en los próximos años y que había sido establecido como meta en el Acuerdo de París, adoptado en 2015.
En el escenario más optimista, aseguró la agencia de la ONU, la temperatura global del planeta será 1,8 °C superior a los niveles preindustriales. Otras estimaciones sugieren que el calentamiento podría superar los 2 °C, sobre todo por la quema de los combustibles fósiles.
A una semana de que comience la COP31 de cambio climático, que tendrá lugar en Turquía, expertos de varios lugares del planeta publicaron dos informes en los que advierten que superar el objetivo de 1,5 °C provocará impactos a gran escala, en muchos casos irreversibles, debido al derretimiento de las capas de hielo, el permafrost, los glaciares, el hielo marino y los océanos polares de la Tierra.
Los informes ‘El rebasamiento y la criosfera: cómo evitar el derretimiento global’ y ‘Estado de la criosfera 2026: el costo del rebasamiento’ fueron coordinados por la Iniciativa Internacional sobre el Clima y la Criosfera (ICCI, por sus siglas en inglés) junto al PNUMA.
James Kirkham, autor principal del primer documento, señaló que “no hay resultados positivos al rebasar los 1,5 °C. Para contener las consecuencias globales y el daño causado por la pérdida de hielo en las regiones polares y montañosas del mundo, el rebasamiento debe mantenerse en el mínimo absoluto. Las temperaturas deben volver a situarse muy por debajo de 1,5 °C lo más rápido posible para reducir los riesgos”.
Las pérdidas de la criósfera, advierten los científicos, pueden limitarse si el rebasamiento se mantiene al mínimo mediante reducciones profundas de las emisiones, seguidas de una captación de carbono a mayor escala.
“El hielo global no perdona ni siquiera ante un rebasamiento temporal. Una transición más rápida de los combustibles fósiles marca la diferencia entre pérdidas manejables y un planeta abrumado por desastres en serie como el ocurrido en Nepal en agosto”, señalaron los autores de los informes.
Si bien los documentos reconocen avances prácticos para reducir las temperaturas, como el avance de las energías renovables, la disminución de la dependencia del carbón y el petróleo, así como las reducciones de emisiones en muchos lugares, aseguran que es momento de ampliar las políticas para reducir las emisiones en al menos un 5 % al año.
Lograr estas reducciones generaría múltiples beneficios para las futuras generaciones, como reducir la tasa de aumento del nivel del mar a un nivel “adaptable”, detener y revertir parcialmente la pérdida de glaciares, la capa de nieve y el hielo marino, así como limitar el daño causado por impactos como la desestabilización del permafrost, que puede provocar sucesos trágicos como el de Nepal, en agosto de este año.
Sobre la necesaria reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, Pam Pearson, directora de la ICCI, expresó: “Cuando te pasas una salida en la autopista, no abandonas tus planes de llegar a donde realmente necesitas estar; aprovechas la primera oportunidad para dar la vuelta. Seguir a toda velocidad solo empeora las cosas”
“El camino de regreso a menos de 1,5 °C puede ser difícil, pero tanto la ciencia como la economía ofrecen una hoja de ruta hacia un futuro mejor”, concluyó Pearson.
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