5 Oct 2021 - 11:27 p. m.

¿Compraría diamantes sintéticos para evitar la minería?

Una famosa casa de joyas decidió dejar de usar diamantes extraídos para evitar financiar el conflicto armado, especialmente en países africanos.

En la película Diamante de Sangre, Leonardo DiCaprio interpreta a un mercenario que hace lo imposible por recuperar un diamante. Lo hace en medio de la guerra civil de Sierra Leona, un país de África occidental que se desangra mientras sus diamantes son vendidos en los mercados europeos. ¿Qué hubiera pasado si aquella piedra, lejos de ser el producto de la tierra, hubiera sido en cambio el resultado de un laboratorio?

Ya es posible. La joyería Pandora, una de las más grandes e importantes del mundo, ha anunciado recientemente que “dejará de utilizar diamantes extraídos”. La empresa lanzó la primera colección de diamantes creados en laboratorios “productos creados de forma sostenible”. Estos, además, dice la joyería, entrarán al mercado internacional con precios más accesibles. “Son tanto un símbolo de innovación y progreso como de belleza perdurable, y son un testimonio de nuestra continua y ambiciosa agenda de sostenibilidad. Los diamantes no son sólo para siempre, sino para todos”, dijo Alexander Lacik, CEO de Pandora. (Voladura de oleoductos y minería ilegal: así afectaron la salud de los colombianos)

Los nuevos productos, asegura la joyería, tienen las mismas características ópticas, químicas, térmicas y físicas. A partir de ahora, asegura la compañía, los diamantes extraídos dejarán de utilizarse en los productos de Pandora. La decisión, además celebrada por su connotación ética, tiene una lógica comercial. Se espera que el mercado de la joyería de diamantes siga creciendo, y los diamantes creados en laboratorio están superando el crecimiento general de la industria.

La procedencia de los diamantes, si fueron o no extraídos de países en medio de conflictos, se ha tornado en una exigencia internacional, al menos formal. En el año 2000 la ONU impulsó el Sistema de Kimberley, una certificación que aspira a regular el mercado mundial de diamantes evitando el ingreso de los llamados diamantes de sangre.

Pese al intento, el logro está lejos de cumplirse. En el informe “Joyas brillantes, cadenas de suministro opacas: empresas de joyería, prácticas cambiantes de abastecimiento y Covid-19″, publicado en 2020 por Human Rights Watch, la ONG asegura que “si bien la mayoría de las empresas de joyería examinadas han tomado algunas medidas para mejorar sus prácticas, la mayoría aún no cumplen con los estándares internacionales”. (En Colombia más del 50% de la minería de oro de aluvión está en áreas protegidas)

En el informe de más de 80 páginas aparecen casos como el de Venezuela, un país en el que, según Human Rights Watch, “los grupos armados conocidos como “sindicatos” controlan las minas de oro ilegales y han cometido abusos horribles contra los residentes y los mineros, incluidas las amputaciones punitivas y la tortura”. Por supuesto aparecen países africanos como Zimbabwe, Ghana o Tanzania donde la organización reporta que hay niños expuestos al mercurio que han muerto en accidentes mineros. “La mayoría (de las empresas) no identifica las minas de origen de su oro o diamantes, ni evalúa ni aborda las condiciones en estas minas o en otras partes de la cadena de suministro” finaliza el informe.

Oro de aluvión está en áreas protegidas

De acuerdo con la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), el 52% de esta actividad se está realizando en áreas protegidas ambientalmente. Las más afectadas, advierten, son las Zonas de Reserva Forestal. (Lea Colombia y el espejismo de un boom del oro)

En 136 páginas ese organismo revela, además, que el 69% de las explotaciones son ilícitas, es decir, 69.198 hectáreas. La mayoría (80%) se encuentran en departamentos que, históricamente, han tenido que padecer la minería ilegal: Valle del Cauca, Guainía, Caquetá, Putumayo, Córdoba, Cauca y Chocó.

Además, que el 69% de las explotaciones son ilícitas, es decir, 69.198 hectáreas. La mayoría (80%) se encuentran en departamentos que, históricamente, han tenido que padecer la minería ilegal: Valle del Cauca, Guainía, Caquetá, Putumayo, Córdoba, Cauca y Chocó.

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